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domingo, 14 de enero de 2018

Vancouver: La Campeona en Calidad de Vida


Como muchos, yo sabía que Vancouver existía, pero no sabía mucho más que eso. No estaba dentro de mis planes visitarla y solo fuimos porque nuestro crucero por Alaska terminaba aquí. Así fue como decidimos dejar 4 noches para conocerla. Terminó siendo de los puntos más altos del viaje más completo e inolvidable que hecho. Es una ciudad chica pero con enorme variedad de panoramas y muchos interesantes lugares para visitar cerca. Su emplazamiento es único, a orillas del océano pacífico y flanqueada por los cerros. Para hacerlo todavía más impresionante, los brazos del río Brazer la atraviesan en varios puntos en búsqueda del mar. El panorama visual es un espectáculo.

Whistler Blackomb
Al llegar arrendamos auto en el mismo puerto y emprendimos viaje a una de las atracciones principales de la zona: Whistler Blackcomb. Un enorme centro de ski que fue sede de las olimpiadas de invierno del 2010 y que durante el verano alberga a los fanáticos del mountain bike. Es una hora y media de viaje, atravesando una cadena montañosa con los más espectaculares paisajes. Montañas, ríos, lagunas y un par de pueblitos lo acompañan en el camino, destaca Horseshoebay, a la orilla del Salish Sea. Llegando a Whistler lo reciben los aros olímpicos originales, foto imperdible. El pueblo es encantador. Con enorme movimiento a pesar de ser el fin del verano. El lugar es completamente peatonal y ciclista. El pueblo vive para los turistas, tiendas, restaurantes y hoteles por todas partes, además de las constantes advertencias sobre los osos que viven en la zona. Son alrededor de 70 osos y aunque no tuvimos la suerte de ver ninguno, los avistamientos son habituales. Siga las instrucciones en el manejo de la basura y frente a la eventualidad de ver uno, los osos no son mascotas.

Peak to Peak
El mejor panorama del lugar se llama "peak to peak", básicamente mi pesadilla hecha realidad. Se trata de un teleférico que une las cumbres de las montañas de Whistler y de Blackcomb. Record mundial por los 3.3 kilómetros que separan sus dos torres. Piénselo bien, 3.3 kilómetros en donde usted va colgando a 436 metros de altura. No tengo recuerdo de haber sentido tanto miedo antes en mi vida. Para hacerlo hay que subir a la cumbre de Whistler en un teleférico chico que va a baja altura y en donde podrá eventualmente ver osos, ademas de cientos de ciclistas bajando por las montañas a gran velocidad.
Peak to Peak
Al llegar arriba hay que tomar el "peak 2 peak" una vez que uno junte el valor. Para mi fueron varios minutos. No creo que una foto logre captar lo impresionante de esta experiencia. Yo la guardo como uno de mis grandes logros. Ahora les advierto que el problema es que la Montaña Blackcomb esta cerrada en verano por lo tanto la única manera de bajar el volver por donde mismo y a atravesar ese infierno nuevamente. Puede juntar valentía en un pequeño restaurant con impresionante mirador en la cumbre Blackcomb. Si tiene tiempo hay paseos de trecking por la zona que amenazan con ser inolvidables. Una noche en Whistler basta y sobra si es que el tiempo apremia. Importante, si se apuna con facilidad, aquí no tendrÁ problemas, la cumbre de la montaña Whistler es de algo mas de 2.000 mt.
Ruta Vancouver - Whistler
Volvemos a Vancouver por la carretera que serpentea entre las montañas y el mar, la vista es única. La entrada a la ciudad es en extremo fácil y bien indicada. Le advierto que en la ciudad los ciclistas tienen la total preferencia y disponen de un espacio especial para circular y otro para esperar la luz en los semáforos. Aprenda a respetar porque me temo que el castigo por no hacerlo es grande. Nadie les tira el auto encima y no tengo recuerdos de haber oido ni una sola bocina en toda la ciudad. Es imposible no fijarse en el altísimo nivel de educación cívica que se respira en cada rincón. En cuanto a los habitantes, este es para mi el punto que más distingue a la ciudad.
Aqua Bus - False Creek
En cuanto al desarrollo del país, sin duda lo que más lo distingue es su impecable sistema de transporte público. Un sistema interconectado de metro, buses y ferrys. Los precios son altos pero hay descuentos para pasajes semanales y mensuales. Uno como turista agradece un sistema que funciona a la perfección, limpio, seguro, eficiente y que tiene cobertura de todas las zonas de la ciudad. Siempre privilegiando la ecología, especialmente desde el aporte que hacen los ciclistas. El Transporte publico facilita la combinación de su sistema y las dos ruedas, aunque esto implique perder algunos minutos en asegurar la bicicleta. Toda la información relevante la pueden encontrar en http://vancouver.ca/streets-transportation/buses-ferries-trains-and-planes.aspx.
Granville Public Market
El sistema de transporte es tan completo que incluso tiene minúsculos botes que recorren False Creek, una entrada de agua en el corazón de la ciudad y en donde está Granville Island, imperdible y mágico lugar lleno de atractivo. Mucha vida al aire libre, gente de todas las edades y de un mercado publico que está dentro de los lugares imperdibles de la ciudad (http://granvilleisland.com/public-market). En la isla encontrarán también varios restaurantes, tiendas y la Cervecería Granville que tiene sus puertas abiertas al publico en un paseo que dura alrededor de media hora. La isla es bien chica, nosotros recorrimos algunas partes en bicicleta y otras caminando. Como la ciudad esta hecha para ciclistas, hay lugares para estacionarlas por todas partes y para volver solo hay que subir al bote con ella.
Giants - Bienal Vancouver
El tercer punto a destacar en Vancouver es su manejo del arte y el urbanismo. Desde obras de gran estructura hasta urbanismo táctico de alto nivel. En Vancouver se respira interés por el arte y  su interacción con la comunidad. Destacan su Bienal que cada dos años repleta la ciudad con arte en todas sus formas, algunas temporales y otras que  quedan en la ciudad para el deleite de todos.
Laughing Yoga - Bienal Vancouver 
En Vancouver hay un concepto tan moderno e inclusivo del urbanismo que muchos expertos hablan del "modelo Vancouver" o el "nuevo urbanismo". Son cientos de ejemplos a destacar, uno simple y eficaz ha sido "Notas para la calle" que ha instalado llamativos pianos en lugares públicos para uso de quien quiera deleitar al publico con música. Para quien le interese no perderse nada de lo que Vancouver ofrece en este aspecto le recomiendo visitar http://dailyhive.com/vancouver/tactical-urbanism-vancouver/.
Fascinante encontrarse con una ciudad que entiende de manera tan perfecta que los espacios públicos deben ser diseñados pensando en la comunidad.
Juegos de agua en Stanley Park
No quiero alargarme demasiado pero no puedo terminar sin darle un rápido recorrido a las principales atracciones de la ciudad. La primera y mas importante: el Stanley Park, el parque urbano mas grande de Canadá. Instalado en una península de la ciudad, muy cerca del centro, se hace irresistible recorrerlo en bicicleta. Repleto de senderos y respetando la vegetación que originalmente había en la zona, el parque ofrece innumerables atracciones. Dos lagunas, playas, juegos de agua, acuario de la ciudad y los famosísimos totems que nos recuerdan a los nativos "Squamish" que habitaban originalmente la zona.
Reloj a Vapor en Gastown
Avanzar sin olvidar de donde venimos pareciera clave para crecer de manera sana, incluso cuando se es ciudad.  En este aspecto no solo son los Totems, sino que Gastown, el barrio original y mas antiguo de Vancouver hace gala de su historia. Preciosa arquitectura victoriana, con calles de adoquines y repleto de tiendas de souvenirs, reciben a los turistas con los brazos abiertos. Es también un lugar con mucha vida nocturna, pubs y restaurantes agitan la tranquilidad. No se puede volver sin una foto en el reloj a vapor que esta en el corazón de Gastown.
Bella Gelateria
Ahora si lo que a usted le interesa es lo moderno, puede visitar Canada Place, mucho más que un centro de convenciones a la orilla del mar. Es un lugar que resulta una oda a Canadá, con varias atracciones turísticas para todas las edades además de restaurantes y mucha vida al aire libre. Inolvidable para nosotros fue almorzar en Tap & Barrel (http://tapandbarrel.com/) no solo por su rica comida sino porque está sobre el club de hidroaviones, los que despegan y aterrizan en el mar mientras uno almuerza. Otro imperdible en este barrio es Bella Gelateria (http://bellagelateria.com/) que ostenta dos premios en un concurso que se hace anualmente en Italia y que busca elegir a la mejor heladería del mundo. No se asuste con la fila que puede ser de una cuadra, porque avanza rápido.
Capilano Suspension Bridge
Con la limitación del siempre escaso tiempo tuvimos que optar entre ir a la muy recomendada Isla Victoria o visitar Capilano en North Vancouver (https://www.capbridge.com/). Optamos por lo segundo porque era más corto y atractivo para los niños. Se trata de un parque con varios puentes colgantes en medio de un bosque con impresionante vegetación y sobre el río Capilano. Es un panorama entretenido, educativo y con mucho vértigo. Se invierte una mañana en el paseo al cual se llega usando una combinación de ferry y un bus que le da un paseo por el precioso barrio de North Vancouver. Todo por el precio de un ticket de transporte.

Hay mucho más que ver y que hacer en Vancouver. Tengo que confesar que tuvimos la suerte de ser escoltados casi toda la estadía por amigos de la vida que hace varios años viven allá. Una pareja de arquitectos que en los paseos puso especial énfasis en los atributos urbanos de la ciudad. Recibir su cariño y su tiempo fué sin duda la guinda de nuestra torta en Vancouver. Para quienes vayan por primera vez mi consejo sería al menos un día no bajarse de la bicicleta que le permite recorrer más rápido y eficiente. Además es una buena manera de vivir el espíritu ecológico y urbano de la ciudad. No por nada Vancouver aparece en los top 10 de todos los listados de ciudades con mejor calidad de vida del mundo. Usar el transporte público sin miedo y seleccionar bien el itinerario es consejo para recorrer toda ciudad.

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martes, 28 de noviembre de 2017

La Sorprendente Canadá: parte 1


Fui a Canadá de rebote, para completar un viaje. Fue tanto lo que me sorprendí que tuvimos que volver al año siguiente. Canadá es un país absolutamente espectacular. No solo por ser el segundo más grande del mundo (con a penas 35 millones de habitantes), ni por tener más lagos que el resto de los países del mundo juntos. Tampoco es por tener una enorme población de osos negros, grises y polares, o por sus paisajes de infinita belleza, sino que probablemente lo más fascinante de Canada es que es considerado el país más educado del mundo. Más de la mitad de la población tiene titulo de educación superior y creanme, ¡se nota!. Poblado por el oeste por Siberianos y Esquimales y por el este colonizados por ingleses y franceses, Canadá explica así porque constitucionalmente tiene dos idiomas oficiales: Francés e Ingles y varias lenguas originarias además. A pesar que los ingleses ganaron a los franceses en dominar los territorios, a estos último se les permitió instalarse en Quebec y mantener el lenguaje y las normas francesas. Hoy en esta zona el idioma predominante es francés y por eso al entrar por la frontera que colinda con Vermont, lo recibe un cartel con un gran "bonjour". 

Queríamos llevar a los niños a conocer NY pero siempre nos gusta conocer algo junto con ellos y por eso partimos agregando las Cataratas del Niagara. Fue así como terminamos haciendo un viaje inolvidable en auto desde NY hasta Canada, recorriendo las principales ciudades de la Costa Este de este único país. En este posteo (que tendrá dos partes) daremos una mirada a las ciudades más conocidas del este, Quebec, Montreal, Toronto, Ottawa y las impresionantes Cataratas del Niagara, dejando la zona americana de Nueva Inglaterra para otro momento.

Cruzando la frontera, después de un tramite rápido y amable que se hace desde el auto, lo más cercano es partir a Montreal. Sin embargo, nosotros subimos al NE hacia Quebec para después ir bajando al resto de las ciudades de manera más directa. Las carreteras son de primer nivel, con excelente señalización y muchas alertas por los ciervos que se cruzan. En zonas de alta presencia de estos animales, se ponen luces y la velocidad máxima baja drásticamente. Al llegar a Quebec parece una ciudad cualquiera, mucho movimiento en las afueras y se atraviesa por barrios urbanos tranquilos, ordenados y ni de milagro se oye una bocina. Al llegar al centro histórico la cosa cambia, aparece una ciudad amurallada y detrás de esto un pequeño pueblo con aires parecidos a Montmartre. Calles angostas, repletas de restaurantes y tiendas entretenidas, todas vigiladas desde la altura por el magnifico castillo que hoy alberga al Hotel Fairmont. Panoramas imperdibles es visitar el edificio del Parlamento provincial de Quebec, la Citadelle y usar el funicular que lo lleva desde una especie de rambla en la altura a la parte baja de la ciudad que si bien tiene menos atractivo, da una mejor visión general. Perderse por sus angostas calles, repletas de pequeños locales con productos de el más variado interés. Tomarse un café mirando la ciudad y su movimiento. Realmente es como estar en Paris pero, espero no se ofenda nadie, con gente mucho más amable y educada. Es que el canadiense es realmente otra cosa en su trato, es de un nivel de educación y amabilidad transversal que yo no he visto en otro país. No solo nadie molesta a nadie sino que a ratos pareciera que todos quieren hacerle a uno la vida mas agradable. Que maravilla de cultura.
Volvamos a Quebec, el lugar da para pasar un día completo ahí, no más. Tomar el auto y disfrutar de la amplia carretera que bordea el río St Lawrence para llegar a Montreal. Son 250 km con tráfico expedito y pasando por varios pueblitos pintorescos que vale la pena visitar.

Tengo que decir que tuvimos un poco de mala suerte en Montreal. Nuestra llegada coincidió con "la boda del año" entre un príncipe belga y la nieta de un ex primer ministro canadiense. La ciudad estaba bastante colapsada y habían novios por todas partes. Creo que contamos mas de 15 parejas de novios que buscaban compartir aniversario con la connotada pareja. Por suerte encontramos un hotel BBB muy recomendable y al limite entre la ciudad vieja y la nueva, muy buena ubicación y a  un precio muy económico  (https://hotelsdauphin.ca/). Montreal es una isla, como Manhattan, rodeada por dos ríos que le dan brisa y dibujan su paisaje. Sin embargo, su principal atractivo está en la vida bajo el suelo. Hay una ciudad bajo Montreal y se ha construido para evitar las frías temperaturas de invierno, convirtiéndola así en la ciudad subterránea mas transitada del mundo. Edificios conectados entre si, estaciones de metro que conectan por túneles directo a los edificios y malls, tiendas y muchos muchos túneles le dan vida a este atractivo rasgo de la ciudad. Su vida universitaria en la parte mas alta produce gran contraste con el pueblo antiguo en donde están los restaurantes más pintorescos y entretenidos. Otra vez nos encontramos con un pedazo de Francia en Canadá. Estuvimos un día completo aquí y creo que fue poco. Le daría uno más.


Entre Montreal y Ottawa hay a penas 200 kilómetros, saliendo a media mañana se llega a almorzar tranquilamente. Para mí, esta fue por lejos la gran sorpresa del viaje. Es como estar en Disney, no por los juegos sino por el perfecto orden en la urbanización de la ciudad. Situada a orillas del río del mismo nombre y que es la linea divisoria entre las provincias de Quebec y Ontario. Con el río se acaba el francés y comienza el inglés. A la orilla y sobre una mini colina, se encuentra el edifico del parlamento de Canadá en una explanada que lo lleva a uno al mundo de Harry Potter. En el mismo sector se encuentra la corte suprema y el campanario Victoria. Todo se puede recorrer caminado por senderos. Se respira vida sana y al aire libre en cada rincón, repleto de deportistas y gente paseando. Casi no se ven turistas extranjeros.
 El rincón mas bonito de la ciudad está en el extremo del canal Rideau que atraviesa la ciudad moviendo el agua del río Ottawa al lago Ontario con un sistema de exclusas. Es el canal (de los que han sido continuamente operados) más antiguo de Norteamérica. Se puede recorrer en parte, en paseos en bote lo que entrega no solo una bonita y distinta vista de la ciudad sino también de las afueras. Imperdible. Si va en invierno, el canal se congela y se transforma en pista de hielo. Imperdible también es el Mayor's Hill Park en donde se van a encontrar con la National Gallery. Mucho arte canadiense y una destacada y enorme colección de obras de Chagall (uno de mis favoritos). Pasando por la Catedral de Notre Damme llegaran al mercado Byward que tiene mucho movimiento y es sin duda el punto mas entretenido de esta tranquila ciudad. A nosotros nos saturó un poco y por eso nos hicimos cliente frecuente del Irish Pub que esta cerca del Parlamento, en la calle Sparks, una calle peatonal en el sector financiero. Estuvimos dos días en Ottawa y fueron suficientes.
Por ahora llegamos hasta aquí, este es solo el primer acercamiento, Toronto y las Cataratas del Niagara quedan para el próximo posteo.


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