jueves, 2 de enero de 2020

Marrakech: el precioso y mágico rincón africano



El Zoco - Marrakech

Me enamoré de Marrakech antes del aterrizaje. Fue un flechazo a primera vista, esos que se clavan en el corazón y no salen de ahí nunca más. Desde el aire su paisaje desértico hipnotiza y al acercarse a la ciudad el color ladrillo y las edificaciones uniformes terminan de hacer el trabajo de dejar al visitante completamente embelesado. Se le llama la ciudad roja porque la inmensa mayoría de sus construcciones tienen esta tonalidad. Lo único que se eleva sobre los 4 pisos de altura son las varias mezquitas de la ciudad, todas muy parecidas en su estilo y forma. Esta uniformidad es relajante y placentera y se contrapone con el total caos que hay en sus calles. El aeropuerto sorprende, es moderno y hay mucha seguridad. En el mismo lugar en donde se sacan las maletas se puede retirar efectivo en moneda local contra tarjetas de crédito o debito. Recomiendo hacerlo porque esta es la capital mundial de la propina y el efectivo sigue estando muy vigente. Yo sugiero tener contratado el transporte al hotel con anticipación. En Marrakech todo se regatea y el trámite con los taxistas requiere algo de manejo y puede ser  desgastante, especialmente cuando uno viene llegando.

Puerta Bab Agnaou
La ciudad fue fundada en 1062 y en muchas partes pareciera que el tiempo no avanzó muchos años. Su historia, como la de Marruecos, está teñida de combates, conquistas, emires, dinastías e invasiones. Marruecos estuvo 10 años en guerra con España y después de eso fue colonia francesa, lo que explica porque la mayoría habla francés fluido y español salpicado. En 1911 Marrakech dejó de ser la capital pero hasta el día de hoy es la ciudad más turística y culturalmente más abierta del país. Marrakech está dividida en dos, la Medina y la ciudad nueva que si bien arquitectónicamente respeta el modelo de la ciudad antigua, es moderna, tiene malls, condominios y carreteras. Toda la magia sucede en la Medina que es la ciudad antigua. Está rodeada por una imponente muralla de 10 metros de altura y 15 kilómetros de diámetro. Tiene 19 impresionantes y preciosas puertas para acceder a ella. Se pueden recorrer todas fácilmente en calesas tiradas por caballos que hacen el tour por un precio regateable.  La mayoría de sus calles son peatonales, pero están atestadas de motos y colmadas de puestos con ventas de toda clase de productos típicos locales. La música resuena por cada rincón y los olores inundan todo el ambiente. En la Medina el caos es la normalidad.
Plaza Jamaa el Fna

El corazón de la Medina es la plaza Jamaa El Fna, un enorme espacio de cemento que de día tiene una inmensa variedad de comercio y movimiento. No se tiente con los puestos de jugos, se ven deliciosos pero todos los sitios de viaje recomiendan no probarlos. En la plaza por cada turista hay al menos 3 locales tratando de venderle algo o sacarle alguna propina. Hay que estar atento a carteristas y también a quienes pretenden obligarlo a pagar por un tatuaje de henna que ni siquiera pidió. Normalmente son mujeres tapadas con sus burkas que le toman la mano y en una milésima de segundo le están haciendo el tatuaje por el cual tendrá que pagar y regatear. Los marroquíes no conocen la palabra no. En la medida que llega la tarde la plaza se llena de actividad distinta, más entretenida. Encantadores de culebras, entrenadores de monos, gente que se instala a cantar y bailar entre muchos puestos de comidas.
Zoco
Recorrer la plaza de noche es realmente apasionante. Es una buena manera de introducirse en la cultura local y respirarla completamente. Su vibrante actividad es adictiva y su gente maravillosa y alegre. En general no les gusta que les tomen fotos o graben videos; sin embargo, son amables, manejan varios idiomas y viven del turismo por lo que se conducen a la perfección en el arte de la negociación. Toda la plaza está rodeada de comercio. Recuerde: en Marrakech TODO se regatea. Nunca compre algo al primer precio que le den porque ellos consideran el regateo como parte fundamental del negocio. La plaza es además punto de referencia para todo en la ciudad porque los pasajes que la rodean son un verdadero laberinto y volver a la plaza siempre es lo más fácil.
Desde la plaza comienza el Zoco, el laberinto comercial de la Medina. Es tan difícil ubicarse que a nosotros en nuestro Riad (pequeños y antiguos palacios adaptados como hotel boutique) nos dieron un celular para contactarlos en caso de perdernos. No fue necesario pero hay que estar bien atento a las vueltas y los puntos de referencia. Recorrer este lugar es absolutamente fascinante, no solo por las entretenidas tiendas sino por que aquí se vive a fondo la cultura local. Sus preciosas vestimentas son tremendamente atractivas, especialmente por el colorido. Si bien la mayoría de las mujeres viste sencillas burkas, los hombres usan preciosas y coloridas túnicas que por supuesto están a la venta. A pesar de las altas temperaturas que hay en la ciudad casi todo el año, el zoco es una zona algo más fresca ya que en su mayoría esta techado.
Terrasse des Espices
Para elegir donde almorzar hay que tener en cuenta que este es un país musulmán y ellos no toman alcohol y por lo tanto es muy habitual que los restaurantes no lo vendan. Sin embargo, en los hoteles y en algunos locales más bien turísticos si hay venta de alcohol. Con 36 grados de temperatura yo no podría almorzar sin una cerveza helada y por eso elegimos la Terrasse des Espices (https://terrassedesepices.com/en/). Un lugar maravilloso que nos recomendaron en nuestro riad. Lo mejor es reservar aunque nosotros con algo de paciencia encontramos mesa. Es un restaurant claramente turístico, algo sofisticado, con música en vivo y una deliciosa comida local. Nos quedamos con ganas de volver de noche porque al estar en una terraza la vista sobre la ciudad es muy privilegiada. No es fácil llegar porque ubicarse dentro del Zoco es un verdadero desafío. Yo recomiendo marcarlo en el mapa del teléfono y con mucha paciencia llegar a el como quien busca un tesoro.
Le Jardin Secret
Muy cerca del restaurant está Le Jardin Secret (https://lejardinsecretmarrakech.com/en/) que es un precioso jardín en el corazón de la Medina, recientemente abierto al público. De los tiempos de la dinastía Saadian el lugar ha sido hogar de importantes figuras políticas marroquíes. Su arquitectura y diseño majestuoso dan cuenta de tiempos con tradición árabe y andaluz. La entrada, como en la mayoría de los museos y lugares públicos solo se puede pagar con efectivo. Es un lugar precioso y fresco para visitar, además tiene un café para aprovechar de la linda vista y tranquilo ambiente.
Museo de Marrakech
El museo de Marrakech es otra joya imperdible de la ciudad. Ubicado en un antiguo palacio que data de fines del siglo XIX. Su más grande atractivo está en la impresionante lampara de su patio principal. Las salas que lo rodean exponen una colección de cerámicas, armas, alfombras y otros objetos tradicionales marroquíes. Desde el piso al techo la decoración de este lugar es absolutamente magistral. Curiosamente hay muy poco turista por lo que uno puede disfrutar con calma de sus rincones. Más que la exposición, aquí vale la pena conocer y admirar el edificio, sus puertas, ventanas, lámparas, sus magníficos azulejos y mosaicos. A unos pocos metros de aquí está la mezquita Ben Youssef y la medersa del mismo nombre. Una medersa es una escuela musulmana de estudios superiores, habitualmente religiosos. Este lugar se terminó de construir en 1565 y al visitarla ponga especial atención al patio interior y las piezas en donde antiguamente se alojaban los estudiantes. Cierra a las 6 de la tarde. Para la mezquita tener en cuenta que los musulmanes prohiben el ingreso de no musulmanes a ella y por lo tanto solo se puede apreciar por fuera.
Mezquita Kasbah
Hay decenas de mezquitas en la ciudad y aunque no se pueda entrar, vale la pena acercarse y respirar un poco del ambiente religioso islamita. La más importante es la Koutoubia que llegó a ser una de las más grandes del mundo cuando estuvo lista en 1158. También preciosa e impresionante es la Kasbah, que esta en pleno barrio de las especies. El paseo lo lleva por el emotivo ambiente de reflexión, combinado con la locura de los mercados y agregando un tour por los mas variados olores y esencias que aquí se respiran. A pesar de su precioso aspecto lo que más envuelve e hipnotiza de las mezquitas es como en los horarios de oración se turnan para transmitir las oraciones islámicas por parlantes. Es imposible escapar de esas plegarias con ritmo de suave poesía musical que hechiza cada vez que se oye. Prepárese porque la primera oración es antes de las 5 de la mañana y sin duda logrará despertarlo de su sueño con la sensación de entrar a otro mundo, mágico, sublime e inolvidable.
Tumbas Saadies
Un lugar que es absolutamente fascinante son las tumbas Saadies (https://www.tombeaux-saadiens.com/en/home/). Se ubican en medio del barrio de las especies, al lado de la mezquita Kasbah. Es uno de los lugares mas visitados de la ciudad sin embargo no había fila ninguna de las dos veces que fuimos. Fueron descubiertas en 1917 y abiertas al público ese mismo año. Datan de finales del siglo XVI. El mausoleo principal tiene 3 habitaciones, en una de ellas está enterrado el sultán Ahmad al Mansur pero la más conocida es donde están enterrados sus hijos, llamada "las doce columnas". No se puede entrar al lugar pero se pueden mirar desde la puerta. Normalmente las doce columnas tiene fila pero avanza rápido ya que la gente principalmente quiere sacar fotos y seguir recorriendo. Jamás una foto podrá hacerle justicia a este lugar, realmente deja sin palabras. Cada detalle de la decoración nota no solo mucho trabajo y dedicación sino mucho afán de hacer algo realmente sublime. El mosaico es llevado a un nivel realmente majestuoso. En los jardines hay más de 100 tumbas que pertenecen a los sirvientes y guerreros de la dinastía Saadi. El lugar cierra a las 5pm.
Riad La Sultana

Riad La Sultana
Barrio de las especies
Absolutamente imperdible resulta almorzar en el riad La Sultana que está colindante a las Tumbas Saadies. Recorrer riads es un panorama muy entretenido porque estos pequeños palacios adecuados como hoteles muestran una gran variedad de estilos típicos marroquíes, algunos muy elegantes y otros mas autóctonos pero todos muy llamativos. Se puede almorzar en la azotea del lugar, con una preciosa vista a la mezquita, las tumbas y toda la ciudad. El menú ofrece toda la variedad de comida típica de la zona con la particularidad de tener una hamburguesa de camello que tuvimos que probar. El servicio es de primera y ofrece, como la mayoría de los riads, venta de alcohol. A la salida recomiendo recorrer las calles colindantes, hay un mercado muy local que puede chocar por su caótica pero curiosamente eficiente manera de funcionar. Se llega por sus calles al barrio de las especias que es un paraíso para quienes disfruten de la cocina o de la comida. Dan ganas de llevárselo todo. Hay unas piedras aromáticas que sirven desde desodorante hasta para poner entre la ropa y que son una verdadera delicia. Es traerse un pedacito de este maravilloso rincón de Africa en la maleta. 

Palacio Bahia

Palacio Bahia
Hay dos importantes palacios en Marrakech. El Badi (https://www.palais-el-badi.com/en/home/) fue construido a fines del siglo XVI para celebrar la derrota de los portugueses. Hoy se encuentra en ruinas ya que cuando la ciudad dejó de ser la capital de Marruecos el palacio fue completamente saqueado. Por falta de tiempo nosotros no alcanzamos a ir pero sin duda vale la pena conocerlo y ojalá recorrerlo con un guía. El segundo es el palacio Bahia (https://www.palais-bahia.com/en/home/) una de las obras arquitectónicas más importantes de la ciudad. Fue construido a fines del siglo XIX con el objetivo de ser el palacio más impresionante de todos los tiempos y sin duda que logra impactar. Con 8 hectáreas de extension, 150 habitaciones y múltiples patios y jardines cuesta no perder la capacidad de asombro. Cada ventana, puerta, habitación, piso y cielo tienen detalles únicos para admirar y ver en detalle. Ideal si se puede contratar un guía que le cuente la historia de Abu Bou Ahmed, un esclavo negro que llegó a ser visir y estuvo a cargo del palacio, viviendo aquí con sus 4 esposas y 24 concubinas. Lamentablemente al morir, su propia familia desvalijó el lugar y hoy solo queda el edificio para admirar.

Paseo en globo

El Palmeral
Un paseo clásico de Marrakech es ver el amanecer en globo. Es un panorama redondo, seguro, entretenido y realmente inolvidable. Hay varias compañías que lo hacen. Nosotros lo contratamos a través del riad pero después nos dimos cuenta que era mucho más barato tomarlo directo. Una de las compañías con mejores reseñas en Tripadvisor es www.marrakechbyair.com. Hay varias otras empresas que lo hacen y el itinerario es siempre igual. Lo van a buscar al hotel de madrugada, lo llevan a las afueras de la ciudad y mientras inflan el globo hay jugo y medialunas. Se despega suavemente para volar a una altura de alrededor de 1000 metros, desde donde se ven algunas aldeas y los maravillosos montes Atlas mientras sale el sol. Es simplemente majestuoso. Al terminar lo llevan a una tienda en donde sirven un muy abundante y exquisito desayuno marroquí con el clásico te de menta ultra azucarado que toman a toda hora. Al terminar se visita el Palmeral, un parque de 13 mil hectáreas y 100.000 palmeras que se construyó en la dinastía Almoravide y hoy es una zona de moderno desarrollo urbano. Ahí se hace un corto paseo en camello que tiene poca gracia pero va incluido.

Jardines de la Majorelle

Museo Dar Si Said
Hay muchos museos que visitar en Marrakech y si tiene poco tiempo tendrá que hacer una elección de acuerdo a su gusto. De los más famosos es el de Yves Saint Laurent (https://www.museeyslmarrakech.com/fr/) en los Jardines Majorelle (https://www.jardinmajorelle.com/). El jardín fue creado por Jaques Majorelle, un pintor francés que se enamoró de la ciudad y se instaló aquí. Después fueron adquiridos por YSL. El lugar es precioso y fresco pero las filas son enormes por lo que sugiero comprar las entradas on line. Puede entrar solo al jardín o solo al museo o bien comprar una entrada combinada para ambos. Si no alcanzó o se le olvidó, compre las entradas en el museo, no en el jardín, ya que la fila es mas corta. Recomiendo ir a primera hora.
El museo Dar Si Said es el más antiguo de la ciudad y el que tiene la colección más grande de todas. Como todos los grandes edificios de Marrakech, el museo era originalmente una residencia de un mandatario, Si Said, hermano del gran visir Bou Ahmed. Tiene dos pisos y además de una colección preciosa y atractiva, el edificio, con sus salones y jardines es un espectáculo en si mismo.

Riad La Maison Arabe

Riad Dar Anika
Entre museos, ferias, recovecos y mezquitas no hay que dejar pasar la oportunidad de visitar algunos riads, puede ser solo para entrar a conocer o también pueden ser una excelente alternativa para comer o almorzar. Nosotros optamos por alojarnos dentro de la medina, puede ser algo más ruidoso pero da una experiencia completa de la vida cotidiana de la ciudad. Elegimos el riad Dar Anika (http://riadanika.com/) que resultó fantástico. Un lugar sencillo pero precioso, con atención personalizada, delicada y preocupada de cada detalle. Además tiene un exquisito restaurant en la azotea con música en vivo. Todo su staff se desvive por hacer de su estadía algo inolvidable. Fuimos a conocer el riad El Fenn (https://el-fenn.com/) que nos pareció espectacular pero tan elegante y enorme que la experiencia marroquí es muy distinta. Su tienda es conocida por sus productos de calidad y su restaurant es bonito y elegante pero con un sistema de menú fijo que no me acomodó. Lo mismo nos pasó con La Maison Arabe ( http://www.lamaisonarabe.com/) también uno de los riads mas elegantes de la ciudad, demasiado grande en mi opinión, pero sus 3 restaurantes son algo que vale la pena visitar y probar. 
Riad El Fenn

El barrio judío de Mellah es un lugar poco visitado pero muy interesante. En su momento la comunidad judía en Marrakech fue una de las más grandes de Europa, hoy es más bien testimonial pero su sinagoga y cementerio valen la pena ver. Se entra por la plaza Ferblantiers, que es la plaza de hojalateros de la ciudad.

Marrakech es sin lugar a dudas un lugar lleno de magia, caos, sabores, olores y sonidos diferentes. Es de esas ciudades que calan fuerte en el recuerdo y para algunos en el corazón. Conocer una cultura tan distinta es un regalo para la mente y el alma, aquí no queda alternativa que abrirse a conocer un estilo de ver y vivir la vida tan distinto al que conocemos. Los días que se viven aquí son un verdadero sueño en donde se levita todo el tiempo al ritmo de las oraciones musulmanas y al sabor de las delicias marroquíes.



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martes, 24 de septiembre de 2019

Amsterdam: paseo entre canales y bicicletas



Amsterdam, capital de los Países Bajos, fue fundada el siglo XII como un pequeño pueblo pesquero. Hoy es una de las capitales turísticas del mundo con casi 18 millones de visitantes al año. Con más de 100 kilómetros de canales y más de 1.000 puentes, todos adornados con preciosas flores y rodeados de frondosos arboles, se transforma en un lugar único e imperdible, especialmente en verano. La ciudad fue construida en un terreno quitado al mar con un sistema de diques que comenzó en el siglo XV. De esta forma se entiende la ordenada disposición concéntrica de sus canales en torno al centro histórico de la ciudad. Con solo 800 mil habitantes y a pesar de estar siempre inundada por turistas, la ciudad es amigable y fácil de recorrer. Si bien el transporte público existe, no se hace necesario usarlo como visitante, la ciudad es fácilmente caminable o pedaleable. Por algo se le conoce como la capital mundial de la bicicleta. Todo el mundo tiene una y la usa en todo momento, circunstancia y horario. Las ciclovías están en casi todas partes pero no en las calles que bordean los canales, como peatón hay que ser cuidadoso y prudente.


Sin ninguna duda, recorrer los canales de Amsterdam es el paseo inevitable de todo visitante. Mi recomendación es recorrer la mayor cantidad de ellos porque son muy distintos unos de otros. Si bien siempre es entretenido perderse entre callecitas y puentes hay algunos canales que no se pueden dejar de conocer. El principal es el Prinsengracht, no solo es el más extenso sino también el más sencillo y acogedor. Repleto de casas flotantes recorre un barrio que alguna vez fue muy modesto; talleres, almacenes y viejas iglesias es lo que lo rodea. Otro muy famoso es el Herengracht, donde están las mansiones y casas señoriales que le dan un aire de elegancia al canal. El recorrido desde el agua siempre es una buena idea. La mayoría de los tours salen en los canales cercanos a la estación central. Hay algunos que incluyen tragos y comidas, también están los clásicos botes grandes y masivos. Los canales están llenos de modestos puentes con enorme encanto, un paraíso para quienes disfrutamos de la fotografía. Es algo tan distinto a lo que se ve en los grandes ríos del resto de las capitales europeas. Es imposible no enamorarse de ellos aunque cueste identificarlos, son cientos. Las casas flotantes son otra maravilla, hay más de 2000 instaladas en su vasta colección de canales e incluso hay un museo que invita al visitante a conocer como es la vida sobre el agua. Amsterdam es una ciudad para caminarla completa, no solo porque es absolutamente plana y por lo tanto fácil de recorrer, sino porque está repleta de preciosos rincones, ideal para quienes disfrutan de un paisaje bonito, la fotografía o un rico café, ya que los hay por todas partes. El ambiente es siempre relajado, entretenido y amable. Por supuesto que también se puede hacer en bicicleta, se arriendan por todos lados y hay estacionamientos especiales en todas partes.
Beginjnhof

Beginjnhof
Uno de esos rincones escondidos que es una verdadera joya de la ciudad es Beginjnhof. Se trata de un precioso jardín privado, rodeado de pequeños y preciosos edificios del siglo 17.  En esos años este lugar albergaba a un grupo de beguinas, mujeres cristianas consagradas a Dios que trabajaban por el bienestar de la comunidad sin ser monjas. Hoy en el lugar viven principalmente estudiantes y mujeres solas y a pesar de que es un parque privado se puede entrar respetando ciertos límites. El lugar es precioso, está impecablemente cuidado y se respira un ambiente de tranquilidad maravilloso, por suerte no muchos turistas llegan aquí. Recomiendo entrar  a la pequeña capilla que está en uno de los accesos porque es realmente preciosa. Sentarse algunos minutos en sus bancas permite viajar en la historia y recuperar un poco de la paz que hemos perdido con el ajetreo común de estos tiempos locos. Otro imperdible es visitar el numero 34 que alberga a una de las dos casas de madera sobrevivientes en la ciudad de Amsterdam. La casa data de 1470 y se llama Houten Huis.

Europa Unida
Otro rincón escondido en Amsterdam es "Europa Unida", un grupo de 7 casas, entre la numeración 20 y 30 de la calle Roemer Visscherstraat. Fueron construidas en 1894 con el afán de honrar 7 estilos arquitectónicos europeos. El contraste de los estilos, colores y formas es un recuerdo de la diversidad existente en el viejo continente. Una casa romántica alemana, un palacio italiano, un pequeño castillo francés,  una villa española, un chalet inglés, una catedral rusa y una casa holandesa componen el conjunto que se encuentra a un par de cuadras del precioso parque Vondelpark.  Con 48 hectáreas es el parque más grande de la ciudad. Ideal para pasear caminando o en bicicleta. Durante el verano tiene gran actividad, incluso en las noches con conciertos en vivo y cine al aire libre. Su ubicación es bastante estratégica, porque si bien está alejado del centro histórico de la ciudad. está a pasos del distrito de compras de lujo y de la zona de los museos, una de las más visitadas por los turistas y locales.

Vondelpark

Rijksmuseum
Al hablar de Amsterdam es imposible no hablar de  sus museos. La ciudad está a la vanguardia en la cultura y sus más de 50 museos lo avalan. Sin duda el más conocido es el Rijksmuseum (https://www.rijksmuseum.nl/en), que es el museo nacional de arte e historia de los países bajos. Considerado uno de los más importantes del mundo es un símbolo de identidad para los holandeses. El  siglo XVII, llamado siglo de oro holandés, le entregó al mundo artistas como Rembrandt, Vermeer y Hals, entre otros. Parte de sus memorables obras están expuestas en este impresionante y enorme museo, traÍdo a Amsterdam desde La Haya por Luis Bonaparte en 1800. No es necesario comprar entradas previamente, se pueden comprar fácilmente ahí. Como siempre, mi recomendación es entrar a los museos sabiendo cuanto tiempo quiere invertir en ellos. Hay muchos interesantes y uno podría pasarse el dÍa entero viendo arte.
Autorretrato - Museo de Van Gogh
Museo de Ana Frank
A mi me pasó en el museo de Van Gogh (https://www.vangoghmuseum.nl/en), uno de mis artistas preferidos. El lugar me pareció simplemente perfecto, no solo por su tremenda colección de arte sino por la forma y delicadeza en que está contada su historia, fundamental para entender la obra de mi querido Vincent. Su vida solitaria y tormentosa se refleja en su arte de manera innegable e inevitable. Sus trazos cargados de emoción y dolor inundan cada cuadro. Siempre he creído que la gente de alma buena es transparente y aunque quiera no puede ocultar lo que siente. Eso me pasa con Van Gogh, ver su arte es ver su alma. En el primer piso hay una exposición de varios de sus más de 30 autorretratos, en donde no solo se puede apreciar su evolución artística y física sino también la manera en como él se veía y sentía. Un verdadero lujo. El famoso cuadro de su pieza también está aquí, así como uno de sus girasoles y su ultimo y emotivo cuadro "Trigal con cuervos".
Westerkek en el canal Prinsengracht
Ni les digo lo que es la tienda, repleta de preciosos artículos con su obra, imposible no salir con las manos llenas. La cafetería del museo tiene un autoservicio bien bueno para todo tipo de comidas, incluido el desayuno. Al lado del museo de Van Gogh esta el Stedelijk (https://www.stedelijk.nl/en) el museo de arte moderno. Vale mucho la pena verlo porque su colección no es enorme pero si de gran valor. Expresionismo, pop art y arte abstracto de primer  nivel encontrará en sus pasillos. Pollok, Picasso, Kusama y muchos más.
Uno de los museos regalones de la ciudad y de los turistas es el de Ana Frank (https://www.annefrank.org/es/) Le advierto que las entradas solo se venden on line, el 80% con varias semanas o meses de anticipación. El 20% restante se pone a la venta el mismo día de la visita pero hay que ponerse a una fila virtual que puede ser larga y sin garantía de encontrar entrada. A mi no me resulto y me quedé sin conocerlo. Creo que por cultura general hay que ir a este lugar, la casa en donde vivió y se escondió la pequeña Ana hasta ser delatada por unos vecinos. El museo se encuentra muy cerca del elegante barrio Jordaan que vale la pena recorrer y disfrutar de su preciosa arquitectura y al lado de la iglesia Westerkerk a cuyo campanario (el más alto de la ciudad) se puede subir por un precio razonable. Aquí está enterrado Rembrandt, aunque se desconoce el lugar exacto. No por nada es la iglesia protestante más grande de Holanda.

Palacio Real en la Plaza Dam
Atravesando todos los canales concéntricos se llega al centro histórico de la ciudad que tiene múltiples atractivos y varios puntos de encuentro. Quizás el principal es el Palacio Real que corona la muy famosa Plaza Dam. Considerada el corazón de Amsterdam debo confesar que a mi no me pareció tan atractiva. El palacio sin embargo es absolutamente majestuoso. Fue construido en el siglo XVII.
Oude Kirk en el barrio Rojo
Se puede visitar y maravillarse con su impresionante decoración, nuevamente, ojo con el tiempo invertido aquí, el castillo es enorme. A su lado esta la preciosa Nieuwe Kerk (Iglesia Nueva) que data del medioevo. La iglesia es mas bonita por fuera que por dentro pero si se decide a pagar la entrada no deje de ver su precioso púlpito que demoró mas de 15 años en ser construido. Se le llama iglesia nueva aunque es la segunda más antigua de la ciudad, básicamente porque la Oude Kirk (Iglesia vieja) fue construida primero. Instalada en el corazón del famoso barrio rojo de Amsterdam, esta iglesia resiste de manera estoica los embates a la moral y las buenas costumbres del barrio. Rodeada de burdeles, sex shop y shows eróticos, la Oude Kirk permanece intacta y preciosa. La entrada incluye un audio tour muy interesante.
Como todo el mundo sabe, en Amsterdam la prostitución y el consumo de drogas blandas es legal. Hágase a la idea porque toda la ciudad está inundada con el olor a hierba y realmente llega a marear a ratos. Si usted la quiere probar, se compra fácilmente en los llamados "coffee shop" en donde no venden café sino que hay un enorme y variado menú con marihuana de múltiples orígenes y atributos. Quienes fuman lo hacen tranquilos sin molestar a nadie, no son tema. Mucho más chocante resultan las vitrinas con mujeres exhibidas como mercancía a toda hora en los burdeles. A pesar de cualquier cuestionamiento moral que uno pueda o no tener, vale demasiado la pena ir a ver el barrio rojo de noche. Se repleta de gente, especialmente joven, que se pasea por sus calles en busca de las luces de neon rojas que son las características de los burdeles o inundan los peep show casetas para ver sexo en vivo. Vitrinee tranquilo porque a pesar de que no se ven policías en ninguna parte de la ciudad, el barrio es seguro. Ellos saben perfectamente que viven del turismo y por lo mismo, lo cuidan. Hago una advertencia, verá en las esquinas gente vendiendo globos, como si fueran de helio, pero tienen oxido nitroso, conocido como el gas de la risa, que es la ultima moda en droga blanda en Europa. 

Estación Central
Muy cerca del barrio rojo pero para visitar de día es la Estación Central, en un barrio en donde la ciudad se abre al mar. Su construcción empezó en 1882 siendo la primera de toda Holanda. Su fachada es impresionante y hoy es una de las estaciones más importantes del país. En esta zona encontrará los tours en bote y muchos guías dispuesto a venderle eso y mucho más. 

bitterballen
Papas fritas al por mayor
Restaurant De Blauwe Hollander
Hablemos un poco de comida. Los holandeses son fanáticos de las papas en todas sus formas, muy parecidos a los chilenos pero en grande. Ya desde temprano se ven por toda la ciudad pequeños locales con enormes fritangas de papas fritas, las tienen solas o bañadas con salsas en cucuruchos. Se las comen paseando por sus pequeñas calles, bordeando los canales o bien sentados en una mesa acompañándola de una cerveza helada. Si hablamos de un almuerzo más largo, lo más probable es que la papa venga en forma de bitterballen, unas mini papas rellenas, a veces con carne o con queso y que son una delicia. La otra alternativa muy popular es comer papa en forma de puré, en todos los restaurantes es el acompañamiento principal, siempre bañado en una generosa y sabrosa salsa, simplemente imperdible. Recomiendo el De Blauwe Hollander (https://deblauwehollander.nl/), en plena zona Leidseplein, un lugar repleto de restaurantes en donde este se lleva buenas críticas por su servicio y su comida muy típica holandesa. Ahora si bien hay que decir que la comida holandesa tiene mucha influencia alemana, lo más entretenido es el ambiente que en general hay en los locales, al menos en verano. Terrazas repletas de gente disfrutando de la comida  y de la cerveza a toda hora, en un ambiente de relajo y entretención total. Imposible no instalarse y sumarse. 
Bulls and Dogs
Un querido amigo que fue algunas semanas antes que nosotros nos recomendó probar un local que tiene dos ubicaciones en Amsterdam. Se trata del increíble Bulls and Dogs (https://www.bullsanddogs.com/). Fuimos al que está en Foodhallen, un especie de mercado con mesas compartidas y buenos bares en el centro. La experiencia gastronómica simple pero insuperable. Bulls and dogs es un pequeño y sencillo lugar que ofrece principalmente hot dogs pero llevamos a su máxima experiencia culinaria. En un pan de pretzel y condimentados de manera extravagante pero exquisita fue uno de los mejores almuerzos del viaje. ¡Simplemente sensacional!. 
Por ultimo y aunque yo no fui, recomendar el tour que hace Heineken en su fábrica en la ciudad. Es una de las cervezas holandesas más famosas del mundo y el tour incluye una degustación. 
Hay muchas más cosas para hacer en Amsterdam, sin duda una de esas capitales del mundo a la que hay que volver varias veces. No solo por su cantidad de panoramas y su ambiente único, vibrante y entretenido sino porque desde aquí se puede visitar fácilmente muchas otras ciudades de Holanda que vale la pena conocer. La Haya, Utrech o incluso Rotterdam están a un viaje corto en tren. Amsterdam me pareció una ciudad fascinante y solo quiero volver por más, no se lo pierda.

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viernes, 12 de julio de 2019

Nueva York: ¿que hay de nuevo?

Hudson Yards

A mucha gente le cuesta entender que yo siga yendo a Nueva York. El mundo es tan grande y hay tantos lugares interesantes por conocer todavía, no lo niego. Sin embargo, el imán que tengo por esta increíble ciudad me hace volver una y otra vez. Es que Nueva York es absolutamente inagotable, siempre están pasando cosas nuevas y hay entretención para todos los gustos y presupuestos. Tiene el gran atributo de ser una ciudad que si bien conserva todos sus lugares emblemáticos está en constante evolución y cambio. ¿Que hay de nuevo por estos días?. Mucho,  muy entretenido y variado, como siempre.


High Line Park
Meat Packing District

Esta vez hice el parque High Line de abajo hacia arriba, empezando en el Whitney (https://whitney.org/), el museo de arte moderno americano. Un lugar que si o si hay que visitar al menos una vez. A pocos metros de su entrada está la escalera que da inicio al High Line Park. Debo decir que paseo gana enormemente partiendo en este extremo, principalmente por la incorporación de Hudson Yards. La perspectiva mejora de manera notable y la transición que hace el parque desde un barrio bajo perfil al futurista entorno que presenta Hudson Yards es sensacional. El parque está con su vegetación crecida y con todo el barrio que lo rodea absolutamente en ebullición. Es impresionante como una obra de urbanismo relativamente sencilla transformó un par de barrios para siempre, agregando valor y calidad de vida a sus vecinos.
High Line Park
El meatpacking district está repleto de pequeños espacios comunes, con sillas y wifi para poder descansar, trabajar o simplemente disfrutar del ambiente neoyorkino, uno de mis panoramas preferidos. La mayoría de los trabajos viales que se venían haciendo en los últimos años están terminados. Verlo desde la altura del High Line da una perspectiva distinta y notable, el movimiento es constante a toda hora. No termino de impresionarme con la cantidad de edificios nuevos o restaurados que hay a los largo del parque. Es impresionante como año tras año aparecen cosas nuevas, esculturas, mejoras en los edificios, miradores y nuevos espacios. Lo mejor es como la gente lo aprovecha porque si bien se ve mucho turista también hay locales por montones que vienen en busca de un lugar para descansar, trabajar o inspirarse. La vida de ciudad en su máxima expresión.
High Line Park en Hudson Yards
Probablemente es el último tramo en donde más se nota la transformación de un barrio gracias al parque. Tanto Hudson Yards como el parque se han visto ensalzados a su máxima expresión en su comunión. ¿Que es Hudson Yards? Algunos lo llaman un barrio, otros lo catalogan de mini ciudad dentro de la ciudad. La realidad es que es un conjunto de edificios de oficinas y residenciales que contiene además un mall, centro de eventos, galerías de arte, restaurantes y más. Sin duda su icono más famoso es The Vessel, una estructura de acero con forma de panal de abeja y que sirve de observatorio del nuevo barrio. Si bien la ansiedad por conocerla es enorme y solo aumenta en la medida que uno se acerca a ella, le recomiendo antes de bajarse del High Line conocer los nuevos miradores que tiene en torno a Hudson Yards. La altura permite ver con claridad la transformación de este barrio, desde un peladero que servía como estacionamiento de trenes a un bullante distrito nuevo, repleto de rincones y actividades para hacer. Que maravilla lo que se puede lograr con el urbanismo.
The Vessel - Hudson Yards

The Vessel
The Vesssel - Hudson Yards
Para entrar al Vessel hay que tener un ticket, el cual es gratuito y se puede conseguir on line (https://www.hudsonyardsnewyork.com/discover/vessel) o ahí mismo al momento de llegar. La finalidad de la entrada es controlar la cantidad de gente que hay en la estructura, no solo por un tema de seguridad sino para darles a los visitantes una experiencia que sea grata e inolvidable. Por lo tanto, tenga en cuenta que si va sin tickets puede que los que le den no le permitan subir inmediatamente.
Restaurante Queens Yard
En todo caso la espera no es larga y hay mucho que ver mientras llega su turno. El Vessel tiene 16 pisos que solo se pueden hacer por escalera. Si bien hay un ascensor, este es de uso exclusivo para discapacitados.  Son más de 150 escaleras interconectadas, con más de 2500 peldaños. La experiencia es bien única porque da una sensación que mezcla el laberinto con el vértigo. El lugar es un imán de fotógrafos profesionales y amateurs porque las perspectivas que ofrece son infinitas y el contraste con los alrededores es alucinante. Cuesta salir de aquí. Para un próximo viaje espero poder venir de noche porque con la iluminación que tiene el espectáculo debe ser precioso.
Dentro del mall hay varias alternativas para comer. Muy tentador se ve Little Spain (https://www.littlespain.com/), un mercado con comida española en el sub suelo del mall. Optamos por ir a Queensyard (https://www.queensyardnyc.com/) porque ofrecía, además de una atractiva carta, una vista única al Vessel. El lugar es precioso, finamente puesto y con un atractivo bar en el centro. Las vistas son realmente impactantes y  no es imposible conseguir una mesa en la ventana. Nos atendieron como príncipes y nos cobraron como reyes, era esperable.
The Color Factory

Joseph Leonard
Otra experiencia nueva en este viaje fue conocer The Color Factory(https://www.colorfactory.co/). Ubicado en el Soho, es una manera distinta de partir la mañana. Se trata de una exhibición de color y sabor que nació en San Francisco y ahora está en Nueva York. Un entretenido viaje por los los 5 sentidos, liderados por la vista.
Ideal para hacer con niños pero también entretenido para adultos. Se agradece el buen manejo del público para poder disfrutar de cada una de las etapas del recorrido.
Entradas solamente on line. Si va sin niños en algo menos de una hora ya está de vuelta en la calle, justo para ir por un buen brunch. El Village sigue potenciándose como rincón de los pequeños maravillosos restaurantes sorpresa. Esos lugares que desde afuera no dicen nada pero que por dentro son una fascinante sorpresa. Cálidos, bien atendidos y con cartas novedosas y sorprendentes. El Village está repleto de ellos y cuesta elegir porque todos se ven exquisitos. Nos decidimos por el Joseph Leonard (https://www.josephleonard.com/), un ínfimo lugar en el corazón del Village. Siempre está repleto pero tiene buen ritmo de salida de clientes. El servicio es excelente, la comida deliciosa y los precios muy adecuados. Sin duda lo mejor de estos lugares es el ambiente local que tienen, se nota que sus comensales son habituales y se agradece esa sensación de ser parte de esta rutina de barrio.

Gran Tivoli

Peppis Cellar
Hace mucho tiempo que quería ir a un club de jazz en NY pero no quería caer en el Blue Note a pesar de sus años de historia. Buscaba una experiencia menos turística y más intima. Conocí dos lugares. El primero es el Gran Tivoli (https://www.grantivoli.com/), un restaurant italiano precioso entre el Soho y Nolita.
Hay que reservar y no tenga miedo si le dicen que solo hay disponibilidad en la barra porque es muy cómoda, espaciosa y las mesas son solo para grupos. Su preciosa ambientación en torno a un llamativo y enorme bar lo traslada a uno en el tiempo. La comida es realmente soberbia y la atención también, el lugar tiene un aire de sencilla y cálida elegancia. En el subterráneo tiene prácticamente escondido un whisky bar ( https://www.peppiscellar.com/) donde algunos días hay jazz o blues en vivo. Puede revisar la página web para ver cuando hay música en vivo. Tuvimos suerte, nos tocó un cuarteto genial que tocaba mientras la gente conversaba, se tomaba un trago o simplemente disfrutaban de la música. No hay consumo mínimo ni cover que pagar. Ponga atención en el precioso y enorme bar, es de los más lindos que he visto. Sin ser una entendida, me quedó la sensación que el cuarteto era de gran nivel y la experiencia fue inolvidable.

Smalls Jazz Club

Boucherie
La segunda experiencia fue totalmente distinta. En pleno Village, metido en un subterráneo sin ninguna parafernalia está el Smalls Jazz Club (https://www.smallslive.com/). Un lugar en donde lo central y más importante es la música. Hay que pagar una entrada de usd$20 dólares y consumir algo para tomar, aunque sea una bebida. La gente no conversa, todos van a disfrutar de la música. Recomiendo esta segunda experiencia para quienes sean realmente fanáticos del jazz. El ambiente es entretenido, esta lleno aunque sea día de semana. Es importante haber comido antes porque aquí no dan ni un maní.

Menos mal íbamos preparados y habíamos comido antes en el fantástico restaurant francés Boucherie (http://boucherie.nyc/).  Una de las gracias que tiene Nueva York es su multiculturalidad. Por todos lados hay rincones que lo transportan a otros países. Barrios completos tomados por inmigrantes y por supuesto, con restaurantes que dan cuenta de su cocina y su cultura. Si bien este lugar no está en un barrio francés cruzar la puerta es como atravesar el atlántico. Con ambiente sencillo, tranquilo y comida casera francesa bien preparada y poco pretensiosa. El lugar  es perfecto para una comida en pareja o con amigos.

Play it Loud en el MET

Bethesda Fountain - Central Park
Otra novedad es la tremenda exposición "Play it loud" en el museo Metropolitan. Montada en conjunto con el Rock & Roll Hall of Fame la muestra contiene más de 130 instrumentos musicales que son parte de la historia de la música. Instrumentos de Los Beatles, Chuck Berry, Prince, The Who, Lady Gaga, Metallica y muchos más lo tendrán hipnotizado en una entretenida muestra. El museo con sus atractivos de siempre, hay para todos los gustos. Recomiendo fijarse un tiempo para estar en el museo porque de lo contrario uno puede fácilmente pasar el día completo en el MET. Recorrer el Central Park será siempre uno de mis paseos preferidos, especialmente los fines de semana con su movimiento vibrante y entretenido. Su infinita cantidad de rincones lo hacen un lugar inagotable.
L'Avenue 


L'Avenue
Otra primicia en la ciudad es el recientemente inaugurado restaurant L'Avenue. Ubicado en el noveno piso de la tienda Saks, en plena quinta avenida. Se trata una filial del famoso y muy chic L'Avenue de Paris. Decorado por el famoso Philippe Starck, un decorador francés de gran renombre. El lugar derrocha elegancia en un ambiente casual. La comida y la atención son de primera y el lugar está abierto tanto para el almuerzo como para la comida en donde promete una vista única del Rockefeller Center. En el piso de abajo hay un whisky bar, con chimenea y terraza para los fumadores. Realmente el lugar es una joya y aunque sus precios son bastante elevados, vale cada centavo. Por último si no quiere gastar tanto puede ir simplemente a tomarse un trago al bar para conocerlo porque realmente vale la pena.


Pasando de lo más mundano, como es un restaurant ultra elegante a lo más profundo como es una exposición sobre Auschwitz, esta ciudad muestra así sus constantes contrastes y que son en mi opinión, su mayor atractivo. Hasta el 3 de enero del 2020 estará abierta la impresionante y completísima exposición "Auschwitz, not long ago. Not far away". Montada en el museo de la Herencia Judía, ubicado en el downtown de Manhattan, la exposición es sobrecogedora. He estado en varios museos que tratan el tema y destaco este porque a pesar de ser una muestra muy completa, se hace fácil de recorrer. Está históricamente bien explicada y con elementos interactivos que facilitan la visita. En otros lugares me ha pasado que es tanta información y tan fuerte el contenido que uno tiende a agotarse. Aquí la selección es perfecta. Hay desde una primera edición del libro "Mein Kampf" de Hitler, hasta el escritorio original de uno de los comandantes del campo. Realmente se puede palpar y sentir el horror que significó el holocausto. Son un par de horas muy bien invertidas con audioguía en varios de idiomas. A la salida recomiendo recorrer el paseo que bordea el río Hudson hasta llegar al museo de las torres gemelas, otro lugar que sobrecoge hasta dejarlo sin palabras.

Dumbo - Foto CN Traveller
Lilia Restaurant
Un paseo que a mi me encanta y que esta vez no pude hacer es cruzar el Brooklyn Bridge en la tarde para ver la puesta de sol desde Dumbo. El barrio sigue tomando más y más notoriedad con la llegada de tiendas y restaurantes que le dan mucho movimiento. Recién se instaló aquí, el mercado Time Out que tiene sucursales en Lisboa, Praga, Londres, Montreal, Chicago entre otras importantes ciudades. Un lugar vibrante y entretenido que debería prender muy rápido en la gran manzana.  Lo que si pude hacer fue probar el famoso Lilia (https://www.lilianewyork.com/), en Williamsburg. Después de dos años tratando de conseguir reserva sin éxito, nos animamos a aparecer y dejarlo a la suerte. La suerte nos tiró en una mesa en la calle en un día un pelito helado. Sin duda la experiencia hubiera sido mucho mejor adentro, pero fuimos bien atendidos y la comida fue absolutamente soberbia. Me quedo con las ganas de recorrer este barrio al que todavía no he podido encontrarle su gracia.

La ciudad de Nueva York mantiene su esencia cosmopolita, repleta de contrastes y en constante evolución. Siempre hay una buena razón para volver a ella y dejarse llevar por su ritmo y movimiento. Yo espero volver el próximo año.

¡Cross check y reportar!




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