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viernes, 12 de julio de 2019

Nueva York: ¿que hay de nuevo?

Hudson Yards

A mucha gente le cuesta entender que yo siga yendo a Nueva York. El mundo es tan grande y hay tantos lugares interesantes por conocer todavía, no lo niego. Sin embargo, el imán que tengo por esta increíble ciudad me hace volver una y otra vez. Es que Nueva York es absolutamente inagotable, siempre están pasando cosas nuevas y hay entretención para todos los gustos y presupuestos. Tiene el gran atributo de ser una ciudad que si bien conserva todos sus lugares emblemáticos está en constante evolución y cambio. ¿Que hay de nuevo por estos días?. Mucho,  muy entretenido y variado, como siempre.


High Line Park
Meat Packing District

Esta vez hice el parque High Line de abajo hacia arriba, empezando en el Whitney (https://whitney.org/), el museo de arte moderno americano. Un lugar que si o si hay que visitar al menos una vez. A pocos metros de su entrada está la escalera que da inicio al High Line Park. Debo decir que paseo gana enormemente partiendo en este extremo, principalmente por la incorporación de Hudson Yards. La perspectiva mejora de manera notable y la transición que hace el parque desde un barrio bajo perfil al futurista entorno que presenta Hudson Yards es sensacional. El parque está con su vegetación crecida y con todo el barrio que lo rodea absolutamente en ebullición. Es impresionante como una obra de urbanismo relativamente sencilla transformó un par de barrios para siempre, agregando valor y calidad de vida a sus vecinos.
High Line Park
El meatpacking district está repleto de pequeños espacios comunes, con sillas y wifi para poder descansar, trabajar o simplemente disfrutar del ambiente neoyorkino, uno de mis panoramas preferidos. La mayoría de los trabajos viales que se venían haciendo en los últimos años están terminados. Verlo desde la altura del High Line da una perspectiva distinta y notable, el movimiento es constante a toda hora. No termino de impresionarme con la cantidad de edificios nuevos o restaurados que hay a los largo del parque. Es impresionante como año tras año aparecen cosas nuevas, esculturas, mejoras en los edificios, miradores y nuevos espacios. Lo mejor es como la gente lo aprovecha porque si bien se ve mucho turista también hay locales por montones que vienen en busca de un lugar para descansar, trabajar o inspirarse. La vida de ciudad en su máxima expresión.
High Line Park en Hudson Yards
Probablemente es el último tramo en donde más se nota la transformación de un barrio gracias al parque. Tanto Hudson Yards como el parque se han visto ensalzados a su máxima expresión en su comunión. ¿Que es Hudson Yards? Algunos lo llaman un barrio, otros lo catalogan de mini ciudad dentro de la ciudad. La realidad es que es un conjunto de edificios de oficinas y residenciales que contiene además un mall, centro de eventos, galerías de arte, restaurantes y más. Sin duda su icono más famoso es The Vessel, una estructura de acero con forma de panal de abeja y que sirve de observatorio del nuevo barrio. Si bien la ansiedad por conocerla es enorme y solo aumenta en la medida que uno se acerca a ella, le recomiendo antes de bajarse del High Line conocer los nuevos miradores que tiene en torno a Hudson Yards. La altura permite ver con claridad la transformación de este barrio, desde un peladero que servía como estacionamiento de trenes a un bullante distrito nuevo, repleto de rincones y actividades para hacer. Que maravilla lo que se puede lograr con el urbanismo.
The Vessel - Hudson Yards

The Vessel
The Vesssel - Hudson Yards
Para entrar al Vessel hay que tener un ticket, el cual es gratuito y se puede conseguir on line (https://www.hudsonyardsnewyork.com/discover/vessel) o ahí mismo al momento de llegar. La finalidad de la entrada es controlar la cantidad de gente que hay en la estructura, no solo por un tema de seguridad sino para darles a los visitantes una experiencia que sea grata e inolvidable. Por lo tanto, tenga en cuenta que si va sin tickets puede que los que le den no le permitan subir inmediatamente.
Restaurante Queens Yard
En todo caso la espera no es larga y hay mucho que ver mientras llega su turno. El Vessel tiene 16 pisos que solo se pueden hacer por escalera. Si bien hay un ascensor, este es de uso exclusivo para discapacitados.  Son más de 150 escaleras interconectadas, con más de 2500 peldaños. La experiencia es bien única porque da una sensación que mezcla el laberinto con el vértigo. El lugar es un imán de fotógrafos profesionales y amateurs porque las perspectivas que ofrece son infinitas y el contraste con los alrededores es alucinante. Cuesta salir de aquí. Para un próximo viaje espero poder venir de noche porque con la iluminación que tiene el espectáculo debe ser precioso.
Dentro del mall hay varias alternativas para comer. Muy tentador se ve Little Spain (https://www.littlespain.com/), un mercado con comida española en el sub suelo del mall. Optamos por ir a Queensyard (https://www.queensyardnyc.com/) porque ofrecía, además de una atractiva carta, una vista única al Vessel. El lugar es precioso, finamente puesto y con un atractivo bar en el centro. Las vistas son realmente impactantes y  no es imposible conseguir una mesa en la ventana. Nos atendieron como príncipes y nos cobraron como reyes, era esperable.
The Color Factory

Joseph Leonard
Otra experiencia nueva en este viaje fue conocer The Color Factory(https://www.colorfactory.co/). Ubicado en el Soho, es una manera distinta de partir la mañana. Se trata de una exhibición de color y sabor que nació en San Francisco y ahora está en Nueva York. Un entretenido viaje por los los 5 sentidos, liderados por la vista.
Ideal para hacer con niños pero también entretenido para adultos. Se agradece el buen manejo del público para poder disfrutar de cada una de las etapas del recorrido.
Entradas solamente on line. Si va sin niños en algo menos de una hora ya está de vuelta en la calle, justo para ir por un buen brunch. El Village sigue potenciándose como rincón de los pequeños maravillosos restaurantes sorpresa. Esos lugares que desde afuera no dicen nada pero que por dentro son una fascinante sorpresa. Cálidos, bien atendidos y con cartas novedosas y sorprendentes. El Village está repleto de ellos y cuesta elegir porque todos se ven exquisitos. Nos decidimos por el Joseph Leonard (https://www.josephleonard.com/), un ínfimo lugar en el corazón del Village. Siempre está repleto pero tiene buen ritmo de salida de clientes. El servicio es excelente, la comida deliciosa y los precios muy adecuados. Sin duda lo mejor de estos lugares es el ambiente local que tienen, se nota que sus comensales son habituales y se agradece esa sensación de ser parte de esta rutina de barrio.

Gran Tivoli

Peppis Cellar
Hace mucho tiempo que quería ir a un club de jazz en NY pero no quería caer en el Blue Note a pesar de sus años de historia. Buscaba una experiencia menos turística y más intima. Conocí dos lugares. El primero es el Gran Tivoli (https://www.grantivoli.com/), un restaurant italiano precioso entre el Soho y Nolita.
Hay que reservar y no tenga miedo si le dicen que solo hay disponibilidad en la barra porque es muy cómoda, espaciosa y las mesas son solo para grupos. Su preciosa ambientación en torno a un llamativo y enorme bar lo traslada a uno en el tiempo. La comida es realmente soberbia y la atención también, el lugar tiene un aire de sencilla y cálida elegancia. En el subterráneo tiene prácticamente escondido un whisky bar ( https://www.peppiscellar.com/) donde algunos días hay jazz o blues en vivo. Puede revisar la página web para ver cuando hay música en vivo. Tuvimos suerte, nos tocó un cuarteto genial que tocaba mientras la gente conversaba, se tomaba un trago o simplemente disfrutaban de la música. No hay consumo mínimo ni cover que pagar. Ponga atención en el precioso y enorme bar, es de los más lindos que he visto. Sin ser una entendida, me quedó la sensación que el cuarteto era de gran nivel y la experiencia fue inolvidable.

Smalls Jazz Club

Boucherie
La segunda experiencia fue totalmente distinta. En pleno Village, metido en un subterráneo sin ninguna parafernalia está el Smalls Jazz Club (https://www.smallslive.com/). Un lugar en donde lo central y más importante es la música. Hay que pagar una entrada de usd$20 dólares y consumir algo para tomar, aunque sea una bebida. La gente no conversa, todos van a disfrutar de la música. Recomiendo esta segunda experiencia para quienes sean realmente fanáticos del jazz. El ambiente es entretenido, esta lleno aunque sea día de semana. Es importante haber comido antes porque aquí no dan ni un maní.

Menos mal íbamos preparados y habíamos comido antes en el fantástico restaurant francés Boucherie (http://boucherie.nyc/).  Una de las gracias que tiene Nueva York es su multiculturalidad. Por todos lados hay rincones que lo transportan a otros países. Barrios completos tomados por inmigrantes y por supuesto, con restaurantes que dan cuenta de su cocina y su cultura. Si bien este lugar no está en un barrio francés cruzar la puerta es como atravesar el atlántico. Con ambiente sencillo, tranquilo y comida casera francesa bien preparada y poco pretensiosa. El lugar  es perfecto para una comida en pareja o con amigos.

Play it Loud en el MET

Bethesda Fountain - Central Park
Otra novedad es la tremenda exposición "Play it loud" en el museo Metropolitan. Montada en conjunto con el Rock & Roll Hall of Fame la muestra contiene más de 130 instrumentos musicales que son parte de la historia de la música. Instrumentos de Los Beatles, Chuck Berry, Prince, The Who, Lady Gaga, Metallica y muchos más lo tendrán hipnotizado en una entretenida muestra. El museo con sus atractivos de siempre, hay para todos los gustos. Recomiendo fijarse un tiempo para estar en el museo porque de lo contrario uno puede fácilmente pasar el día completo en el MET. Recorrer el Central Park será siempre uno de mis paseos preferidos, especialmente los fines de semana con su movimiento vibrante y entretenido. Su infinita cantidad de rincones lo hacen un lugar inagotable.
L'Avenue 


L'Avenue
Otra primicia en la ciudad es el recientemente inaugurado restaurant L'Avenue. Ubicado en el noveno piso de la tienda Saks, en plena quinta avenida. Se trata una filial del famoso y muy chic L'Avenue de Paris. Decorado por el famoso Philippe Starck, un decorador francés de gran renombre. El lugar derrocha elegancia en un ambiente casual. La comida y la atención son de primera y el lugar está abierto tanto para el almuerzo como para la comida en donde promete una vista única del Rockefeller Center. En el piso de abajo hay un whisky bar, con chimenea y terraza para los fumadores. Realmente el lugar es una joya y aunque sus precios son bastante elevados, vale cada centavo. Por último si no quiere gastar tanto puede ir simplemente a tomarse un trago al bar para conocerlo porque realmente vale la pena.


Pasando de lo más mundano, como es un restaurant ultra elegante a lo más profundo como es una exposición sobre Auschwitz, esta ciudad muestra así sus constantes contrastes y que son en mi opinión, su mayor atractivo. Hasta el 3 de enero del 2020 estará abierta la impresionante y completísima exposición "Auschwitz, not long ago. Not far away". Montada en el museo de la Herencia Judía, ubicado en el downtown de Manhattan, la exposición es sobrecogedora. He estado en varios museos que tratan el tema y destaco este porque a pesar de ser una muestra muy completa, se hace fácil de recorrer. Está históricamente bien explicada y con elementos interactivos que facilitan la visita. En otros lugares me ha pasado que es tanta información y tan fuerte el contenido que uno tiende a agotarse. Aquí la selección es perfecta. Hay desde una primera edición del libro "Mein Kampf" de Hitler, hasta el escritorio original de uno de los comandantes del campo. Realmente se puede palpar y sentir el horror que significó el holocausto. Son un par de horas muy bien invertidas con audioguía en varios de idiomas. A la salida recomiendo recorrer el paseo que bordea el río Hudson hasta llegar al museo de las torres gemelas, otro lugar que sobrecoge hasta dejarlo sin palabras.

Dumbo - Foto CN Traveller
Lilia Restaurant
Un paseo que a mi me encanta y que esta vez no pude hacer es cruzar el Brooklyn Bridge en la tarde para ver la puesta de sol desde Dumbo. El barrio sigue tomando más y más notoriedad con la llegada de tiendas y restaurantes que le dan mucho movimiento. Recién se instaló aquí, el mercado Time Out que tiene sucursales en Lisboa, Praga, Londres, Montreal, Chicago entre otras importantes ciudades. Un lugar vibrante y entretenido que debería prender muy rápido en la gran manzana.  Lo que si pude hacer fue probar el famoso Lilia (https://www.lilianewyork.com/), en Williamsburg. Después de dos años tratando de conseguir reserva sin éxito, nos animamos a aparecer y dejarlo a la suerte. La suerte nos tiró en una mesa en la calle en un día un pelito helado. Sin duda la experiencia hubiera sido mucho mejor adentro, pero fuimos bien atendidos y la comida fue absolutamente soberbia. Me quedo con las ganas de recorrer este barrio al que todavía no he podido encontrarle su gracia.

La ciudad de Nueva York mantiene su esencia cosmopolita, repleta de contrastes y en constante evolución. Siempre hay una buena razón para volver a ella y dejarse llevar por su ritmo y movimiento. Yo espero volver el próximo año.

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martes, 17 de julio de 2018

Verano en NYC


Jackie O Reservoir

He ido muchas veces a Nueva York y espero seguir yendo porque me parece un lugar no solo inigualable sino que absolutamente inagotable. Sin embargo, nunca había ido en verano, esto fue toda una novedad. En general privilegio los viajes en media estación porque los pasajes son más baratos y los climas menos extremos; pero toda norma tiene su excepción. Mi conclusión es que esta es una ciudad muy distinta en verano y vale demasiado la pena vivir la experiencia. El calor es intenso y húmedo pero si hay algo que los norteamericanos usan sin pudor es el aire acondicionado. Está en cada tienda, museo, iglesia y espacio publico cerrado de la ciudad. En esta época entonces, se vive la ciudad a un ritmo distinto, menos frenético y más pausado. Es habitual parar por un café o una cerveza en horarios en los que normalmente uno no lo hace y todo con el afán de aprovechar el aire o básicamente no ser consumido por el calor. Los almuerzos son más largos y las salidas nocturnas también porque el calor lo favorece y la energía abunda. Es una época para aprovechar al máximo los muchos rooftop bars que ofrece la ciudad que dan una vista distinta del perfil de NY. Todos están desbordantes de gente feliz, disfrutando la mejor época del año, cuando las vacaciones ya se asoman y el clima permite la ropa ligera y el trago fresco con vista inigualable. Definitivamente al ánimo que se respira en verano es totalmente distinto y a mi me encantó. 
Bryant Park
Por supuesto que también es la mejor época para disfrutar de los parques. En verano el Bryant Park (mi regalón) se viste de fiesta. Si bien durante el día las visitas bajan, las actividades no decaen. Yoga, clases de idiomas, juegos de mesa, música en vivo y mucho más. Y durante la noche el calor nos permite seguir aprovechando el parque con su actividad más conocida en esta temporada: cine gratuito al aire libre todos los lunes. Con una buena oferta gastronómica, este panorama es algo distinto, poco turístico y muy neoyorkino. Mas información en www.bryantpark.org. Ya que está por estos lados aproveche de capear el calor visitando la impresionante y preciosa biblioteca pública. Se pueden recorrer sus salones, maravillarse con cada detalle y tomar una buena cuota de aire acondicionado. Hay una simpática tienda de regalos en la entrada que vale la pena mirar. Más información en https://www.nypl.org/.
Public Library

Gramercy Park
Otro parque bastante menos conocido y muy particular es el Gramercy Park. Ubicado en el elegante barrio homónimo, este parque es el único realmente privado de la ciudad. Tiene 4 puertas de acceso cerradas con llave. Para poder acceder a él hay que ser vecino de de uno de los 39 edificios que lo rodean, además de pagar una cuota de usd$350 anuales para obtener la ansiada llave. Hay solo 383 llaves disponibles y además cada uno de los edificios que rodea al parque debe pagar por su mantención usd$7.500 anuales. Como ven, no cualquiera puede acceder al parque y eso explica que a ratos se vea casi vacío. El lugar es un oasis, impecablemente cuidado, lleno de sombras y de lugares para descansar está también repleto de normas. No se permiten animales, ni alimentar aves. Tampoco se permite tomar fotos matrimoniales o comerciales y ni hablar de llevar mobiliario de picnic. Este es un lugar ultra exclusivo y el código de comportamiento así lo denota. Dese una vuelta por el barrio, repleto de historia, alguna vez fue hogar de los Roosevelt, también de muchos políticos y actores de renombre. Las fachadas de sus edificios son un tesoro. Para pasar el calor puede ir por una cerveza al famoso Pete's Tavern, considerado uno de los bares mas antiguos de la ciudad. Este también es un excelente lugar para almorzar o comer, puede revisar su menú en  www.petestavern.com.
Central Park
Central Park
Obviamente el Central Park es otro imperdible, en cualquier época del año. Por el calor hicimos un cambio en nuestro itinerario habitual. Subimos en metro hasta el Guggenheim que siempre un placer de visitar, para después entrar al parque y ver la impresionante "reservoir" (nombre oficial "Jackie Kennedy Onassis Reservoir). Cuando se construyó en 1862 su objetivo era proveer agua a la ciudad de NY, si bien hoy ya no cumple esa función si provee del vital elemento a una buena parte de el parque. El sendero que la rodea, ha sido ruta deportiva de muchos famosos, como la misma Jackie O, Bill Clinton y Madonna. Desde aquí se está muy cerca del Metropolitan Museum, el más grande y famoso de la ciudad. Resulta ideal para capear el calor a mitad de la mañana, cuya temperatura en verano supera los 30 grados. En estos museos grandes yo recomiendo hacer una selección de lo que más le guste para no pasarse todo el día encerrado. Después de una visita rápida nos fuimos a recorrer y disfrutar el parque. Yo trato de privilegiar los senderos mas pequeños que normalmente son menos transitados. Es imposible no encontrarse con múltiples postales, especialmente cuando la laguna se asoma entre los arboles y arbustos. Aquí hay varias alternativas para almorzar pero solo una con aire acondicionado, el famoso Boat House, con la mejor vista a la laguna y un buen menú de brunch, ideal para el domingo. A pesar de que está repleto, las mesas tienen buena rotación y hay un bar en donde esperar. Si bien en el parque no hay aire acondicionado, hay mucha sombra y montones de lugares en donde poder tenderse un rato a descansar o incluso dormir una pequeña siesta. Siempre es un panorama detenerse a oír y ver a los cientos de artistas de diferentes disciplinas que vienen al parque en busca de fama y sobretodo propinas. Verá cantantes, músicos, pintores, malabaristas y hasta algún comediante le puede tocar. Es un placer ver como la gente se congrega a darles su tiempo y algunos monedas. Lo bueno de esta ruta es que se termina en la quinta avenida con la calle 59, corazón del midtown. Esto permite rematar la tarde comprando o bien visitando la Catedral de San Patricio y/o el Rockefeller Center. Todo a solo unas cuadras del parque. Si solo va a subir a un observatorio, el Top of the Rock sería el mejor porque le da vista completa a Manhattan.

Mercado Grand Central Station
Siempre que voy a NY me repito panoramas que para mí son imperdibles pero también me obligo a conocer nuevos lugares, como el mercado en la Grand Central Station. Un no tan pequeño mercado gourmet, con productos locales e importados, ideal para comprar algo en el camino, armar un picnic o bien llevarse algo rico de vuelta al hotel por si está muy cansado para salir a comer afuera. Vitrinear aquí ya es un placer enorme, no se lo pierda. (https://www.grandcentralterminal.com/grand-central-market/ ). 
New Museum
Otra novedad para mí fue conocer el New Museum. Lo alberga un llamativo edificio en el barrio Nolita, a un par de pasos del Soho. Es un museo de arte contemporáneo, interesante y variado. Se visita rápido y el único punto en contra que es que la entrada es bastante cara para lo pequeña de la muestra. No se pierda el último piso que es una vitrina a la ciudad de Nueva York. Vistas excepcionales en un barrio en donde en general uno tiene poca vista de altura. Tiene un café y una tienda modesta en el primer piso. Puede darse una vuelta por Nolita, un barrio esencialmente gastronómico, muy de moda y en donde está el Chef's Club (https://www.chefsclub.com/) uno de los lugares que me repetí en este viaje. Se come increíble, moderno, sabroso y distinto pero le advierto que la cuenta no se olvida fácilmente. Una alternativa para comer es el Emilio's Ballato. Un restaurant italiano tradicional cuya fama reside principalmente en sus famosos clientes, desde David Bowie hasta Barak Obama lo han visitado. No recibe reservas así que vaya con paciencia y tiempo.
Roosevelt Island Tram - Puente Queensboro

South Point Park - Roosevelt
Otra novedad fue la combinación de mi paseo preferido en NY con algo nuevo. Se trata del tram a la Roosevelt Island, al cual se llega recorriendo Sutton Place que es un elegante y pequeño barrio del Midtown East. No puede dejar de visitar Sutton Place Park (donde están los arboles en la foto superior) que es el mejor lugar para fotografiar el puente Queensboro, para mí, el más lindo de la ciudad. Estando ya en la Roosevelt Island camine por la orilla del rio hacia el sur hasta el South Point Park. El recorrido total no toma más de media hora, minutos sin ruido, sin sirenas, sin muchedumbre y prácticamente sin turistas, un alto en la locura de Manhattan. Además de ser precioso la vista que ofrece de la ciudad es increíble. Salir de ella y ver desde fuera su densidad, su ritmo, sus edificios icónicos es un verdadero regalo. No deje de ir y recuerde que el Tram se paga con la tarjeta del metro. A tener en cuenta que en esta parte de la isla no hay comercio, lleve agua desde Manhattan, cuando nosotros fuimos la sensación térmica era de 40 grados. 
Anocher en Dumbo
Otro panorama repetido pero con un upgrade fue cruzar el Brooklyn Bridge a la hora de la puesta de sol y ver como se oscurece la ciudad desde DUMBO, eso ya lo había hecho el año pasado y es algo para hacer una y mil veces. En verano casi no se puede avanzar por el puente por la cantidad de gente y es que en verano la ciudad se aprovecha el doble, los días son más largos y se oscurece casi a las 10 de la noche.
Westlight Rooftop
La novedad estuvo en que al terminar aquí nos fuimos a Williamsburg, el barrio hipster que hay en la parte norte de Brooklyn. Este es un barrio que merece la pena recorrer con calma, me lo dejo de tarea para la próxima vez. Sí les puedo recomendar visitar el rooftop bar del Westlight, un hotel muy ondero, casi en la orilla del East River. Si bien la comida no es nada del otro mundo y el servicio es regular, el lugar tiene dos puntos muy altos, el primero es el espacio, es enorme y por lo tanto puede instalarse con calma y vista asegurada. La terraza es sin igual, con muchas mesas y una vista al midtown que deja sin aliento. Le recomiendo reservar. Se vuelve fácil a Manhattan en metro.

Cuando me repito un destino siempre busco nuevos lugares para comer, para aprovechar al máximo la ciudad. Sobretodo en una como NY que tiene casi 20.000 restaurantes. Las novedades para recomendar de esta visita son:

Buvette
Palma
Buvette : un pequeño pero maravilloso restaurant francés al que fuimos un sábado a tomar brunch. El lugar está siempre repleto, no recibe reservas pero tiene buena rotación de mesas. Impecablemente bien atendido y con una carta variada y deliciosa. Como es verano quisimos aprovechar la ínfima pero cómoda terraza, uno se olvida que esta en Manhattan. El lugar también tiene una barra y mucha onda a toda hora. Seguro en un próximo viaje vuelvo a verlo de noche. El lugar está medio escondido en el corazón del Village, barrio que en los últimos años se ha ido llenando de restaurantes como este. Pequeños pero ultra especializados y por eso la gente los prefiere. Menús y más información en https://ilovebuvette.com/about/. Otra joya de este barrio es el Palma, un pedazo de Italia en pleno Greenwich Village. Encantador, muy bien ambientado y con excelente atención este lugar se lleva un universo de estrellas. La comida de primera. Aquí si se puede reservar y le recomiendo hacerlo porque se llena. Puede venir a una romántica comida, como también a un almuerzo familiar o un brunch de cualquier tipo. Menús y reservas en www.palmanyc.com.

Refinery Rooftop
Para terminar, lo hago con el lugar mas ondero y trendy al que fuimos. Se trata del Refinery Rooftop, otra azotea de hotel a un par de cuadras del Empire State. Es de esos lugares en donde se arma fila en la calle para entrar, salvo que tengan reserva en cuyo caso lo hacen subir al tiro. El lugar es muy entretenido, repleto de gente (lo que puede ser algo molesto) y con un DJ ambientando con la mejor música. Nos instalamos primero en un comedor interior a comer, básicamente platos para compartir, tipo picoteo. Todo delicioso y servido a buen ritmo para poder disfrutar de cada uno. Después salimos a la terraza en donde solo se puede estar en una parte delimitada porque las mesas de la terraza son cuento a parte. Para poder reservarlas hay que garantizar un consumo mínimo bastante alto y al parecer tampoco se lo ofrecen a cualquiera, a mi al menos no. En fin, la vista del Empire State vale la pena cualquier segregación que uno pueda sufrir, además la mesera pareció entender mi molestia y me regaló un trago para pasar el mal rato, bien! Reserve con anticipación, este lugar está de moda. https://www.refineryhotelnewyork.com/dine-and-drink/refinery-rooftop/

Conclusión, visitar Nueva York en verano es una gran idea, la ciudad está llena de vida, las terrazas llenas de gente, los rooftop bars repletos de onda y la cantidad de turistas es considerablemente más baja que en media temporada. El clima es difícil solo si usted es de los que se ahoga con más de 28 grados, para mí en general estuvo exquisito. No puedo terminar sin volver a recomendarles usar el metro (linea E) para ir y volver del aeropuerto. Es lejos el método más rápido, más seguro y más confiable para moverse por la ciudad.

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martes, 27 de junio de 2017

NYC Siempre Increible


¡No me aguanté! Esa es la verdad.  Fue tanto lo que escribí de NY que tuve que volver y no me arrepiento ni un segundo.  Fue un viaje flash pero aprovechado al máximo. Siempre entretenido, sorprendente e increíble, Nueva York estaba mejor que nunca.  Atrás quedan los momentos de la economía débil; se ve una ciudad bullante, llena de renovaciones, construcciones y como siempre, repleta de turistas.


Chef's Club
En este posteo les quiero contar de los lugares que sugerí en mis artículos anteriores y que yo no conocía.  Fui a varios y creo que cada uno de ellos merece destacarse.  Como comida, en mi opinión lo mejor fue el Chefs Club.  Sus dueños son todos chef que han diseñado una carta variada en un antiguo edifico del Soho que está remodelado conservando su estilo original. Nos recibe un buen bar con rico Cosmopolitan.  La cocina abierta muestra todo el despliegue de su personal. Tuvimos mucha suerte, nos tocó un famoso chef cocinando ese día. Adicional a la carta habitual había un menú entero preparado por él. Un rockstar.  La gente le pedía autógrafos y fotos. Nosotros probamos el ceviche de su menú, delicioso, nada parecido al habitual ceviche que se come en Chile.  De plato de fondo una carne con muchos sabores que no reconocí pero que eran soberbios.  De verdad nunca comí tan rico! La atención un siete.  De precio, como era de esperarse, carito, pero vale cada peso.

Vandal
Segundo lugar el Vandal.  Este lugar sí que la lleva. Está a unas cuadras al este del Soho en un barrio que no pinta para nada pero el lugar está repleto. Con varios ambientes, todos decorados con onda callejera pero MUY elegante, el Vandal es donde hay que estar.  En general la gente muy elegante y preocupada por la pinta, se nota que Vandal no es cualquier lugar.  Yo recomiendo preocuparse y ponerse lindo para no sentirse desubicado.  Teníamos reserva a las 10 y nos dieron la mesa 45 minutos tarde, el punto negro del lugar, demasiada gente. 



Tartaro del Vandal

Esperamos en el bar que está atiborrado de gente pero con excelente servicio.  Otro cosmopolitan impresionante.  Al llegar a la mesa la experiencia sigue mejorando.  La decoración es demasiado entretenida, llena de grafitis, con excelente iluminación. Nos atendieron demasiado bien. Un mozo eficiente, amable y con mucha información porque no es un restaurant tradicional.  La idea aquí es comida callejera pero engalanada.  Partimos con un tártaro sobre un pretzel, una delicia de otro planeta.  Los platos de fondo espectaculares, novedosos, y con mezclas de sabores únicos.  Del postre ni les digo, el chocolate llevado a la perfección. Se podrán imaginar que no es un lugar barato, pero igual que Chefs Club, vale cada peso.  La música está todo el tiempo sonando fuerte, no es fácil conversar pero no molesta porque es una excelente y variada selección de música animada.  ¡Imperdible!



Cumpliendo con la tarea de probar, almorzamos en el nuevo Le Pain Quotidien de Central Park.  Como tuvimos la suerte de coincidir ese domingo (siempre dejamos este día para visitar el parque) con la Gay Parade (un verdadero espectáculo que se toma la ciudad) llegamos a almorzar tarde.  Quizás por eso el lugar no estaba repleto y encontramos mesa al tiro.


Maravillosamente ubicado al lado del Sheep Meadow, el lugar tiene una vista perfecta a la "playa" del parque.  Pura gente tendida en traje de baño, tomando sol, descansando, jugando, igual que estar en la playa.  Como era esperable, el menú es sencillo, todo muy liviano y orgánico. Ideal para matar el hambre, recuperar energía y no quedar agotado de tanta grasa.  Confieso que igual nos dormimos una siestecita en el pasto después.  Lo mejor del día.  Este restaurant es 80% ubicación y una excelente alternativa para almorzar en el parque. Lo malo, solo dos alternativas de cerveza. Un pecado.

Por último, de lo nuevo y recomendado en el blog probamos Little Prince, un ínfimo restaurant francés en el Soho.  Estaba repleto pero teníamos reserva (San Open Table, siempre salva).  Tengo que confesar que me afectó un poco haber quedado al sol un día con 31 grados de temperatura y el hecho que no hubiera habido cervezas gringas (Sí, me encantan las cervezas gringas) pero me comí una hamburguesa afrancesada, en un pan delicioso, nada que ver con las típicas hamburguesas gringas.  Mucho queso, mucho sabor. Un siete. Al debe queda la atención algo a la rápida con dos mozos poco amables.

Siempre es bueno probar algo nuevo y por recomendación de último minuto de un amigo terminamos comiendo en Chelsea en un lugar que se llama Catch.  Es un edificio frente al Hotel Gansevort que en el segundo piso tiene un restaurant y el en el cuarto (y último) un bar.  Fuimos al restaurant en donde me tomé el mejor cosmopolitan del viaje, en realidad fueron dos, es que eran demasiado buenos.  La comida rica, bien rica, pero no al nivel soberbio. Tener en cuenta que la especialidad son los pescados y mariscos y yo no como ninguno de los dos.  Lo mejor de este lugar es el ambiente, muy entretenido y vibrante aunque me llamó la atención lo tempraneros, Tipo 12 nos trajeron la cuenta y cuando subimos al bar ya estaba cerrado. Era domingo, quizás fue por eso.  Buen lugar en Chelsea que sigue tan entretenido como siempre. 
Los clásicos son clásicos por algo y yo respeto eso. Esta vez nos repetimos dos.  El primero, mi preferido, un lugar único y maravilloso con varias ubicaciones en Manhattan. A nosotros nos gusta la original, 55st y 3rd Av:  PJ Clarke's. Aunque el menú es variado yo no puedo evitar comer la mejor hamburguesa de Manhattan con las mejores papas fritas del mundo.  Lo emocionante fue comer aquí con mi ahijado, al que veo poco porque vive en Miami y con quien coincidimos en Manhattan.  ¿Les cuento algo increíble? Mientras nos fundíamos en un abrazo saludándonos nos pusieron "New York" de Frank Sinatra, canción preferida de mi papá.  Yo soy escéptica de muchas cosas pero tengo la certeza que él estaba ahí comiendo con nosotros y a cargo de la música.  Emocionante.
El segundo clásico fue el Eataly al cual siempre íbamos antes de comer, para tomar y picotear algo a la pasada.  Esta vez almorzamos ahí.  El lugar es un imperdible.  Venden toda clase de comida fresca y envasada, italiana obviamente.  El mundo de los quesos, los helados, la pasta y mucho más.  También con rincones para los que gozan de cocinar, libros, accesorios, hay de todo, es demasiado entretenido.  Al momento de comer el lugar divide los comedores por tip, jamones, pasta, vegetariano y pescado.  Nos fuimos al vegetariano por que habia disponibilidad inmediata y sorpresivamente comí el mejor plato del viaje.  Gnocchi rellenos con ricotta y bañados en salsa de mantequilla café.  Creo que simplemente no hay palabras para describir este plato.  Atención perfecta, precio adecuado.  ¡Un siete!. Les doy el dato que se abrió hace poco otro Eataly versión reducida en el World Trade Center.

Queda pendiente para mas adelante un blog con el ABC de NY, pero no puedo dejar de comentarles un par de cosas mas turísticas. Siempre habíamos ido a Brooklyn Hights y Dumbo (Down Under the Manhattan Bridge Overpass) de día.  Esta vez fuimos a ver la puesta de sol y fue uno de los momentos altos del viaje.  Nosotros llegamos en metro a la estación High en Brooklyn. Es ideal porque llega a dos cuadras de la orilla del East River, justo entre el Manhattan y el Brooklyn Bridge. Ideal para ver la puesta de sol desde ahí y esperar a que esté bien oscuro.  Recomiendo llevar trípode porque desde aquí se logran las mejores fotos del viaje.  La de la portada de este posteo es una de ellas.  Si quieren comer aquí, recomiendo el Cecconi's que tiene excelente recomendación y ubicación privilegiada.  Recomiendo caminar por la orilla hasta el otro lado del Brooklyn Bridge porque la vista cambia mucho cuando uno se va moviendo.  Lleno de gente el lugar es seguro y las vistas únicas.  La alternativa de traslado es llegar a City Hall en Manhattan y calcular 20 minutos para cruzar a pie el puente de Brooklyn, es un panorama imperdible.  


Un consejo que vale la pena.  Desde JFK hasta Manahattan ida y vuelta: ¡use el metro!  Desde el aeropuerto se toma el Air Train que cuesta 5 dólares (se pagan al salir) hasta la estación "Jamaica Center" y de ahí se toma el metro linea E que llega a varias partes de Manhattan.  Por menos de 8 dólares llega de manera rápida, segura y sin stress.  Para la vuelta lo mismo, teniendo en cuenta que se baja en la penúltima estación y no en Jamaica Center.  Basta con fijarse donde todos los que van con maleta se bajan.  Recomiendo ir con la metro card cargada con los 8 dólares porque las filas para cargarlas en el air train son largas.  Este tren para en todos los terminales.  Simplemente genial.

En este viaje nos faltó ver algunas cosas.  Por tiempo no pudimos hacer el Tram a Roosevelt Island que es uno de mis panoramas favoritos.  Tampoco pudimos ir a la 42 y todas sus atracciones, la Grand Central, el Chrysler Building (para mi el mas lindo de NYC) ni el Bryant Park.  Nunca se puede hacer todo pero así tengo una buena excusa para volver.

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