jueves, 25 de octubre de 2018

Berlin: la ciudad inmortal


Berlín, capital de Alemania, ciudad con múltiples y fascinantes facetas. Epicentro de algunas de las historias más terribles del siglo XX. Sus calles han sido testigo de esta realidad y recorrerlas es como hojear un libro de historia. No hay ojos cerrados ni corazones bloqueados, la ciudad está viva y consciente de sus cicatrices. El nazismo la inundó, la atravesó y la marcó probablemente para siempre; los alemanes lo saben. Como si esto fuera poco, después de quedar virtualmente destruida por los bombardeos de la segunda guerra, Alemania se divide en 2 y entre ambas mitades se levanta un muro que es testigo de esta triste realidad que separa amigos, familias, compañeros por casi 40 años. Nuevamente, esto es parte de la ciudad. En varios rincones se cuenta la historia desde diferentes perspectivas, siempre triste, horrenda e impactante. Hoy Berlín no olvida pero si supera, la ciudad es epicentro no solo de Alemania pero de Europa. Repleta de jóvenes, de vanguardia, de acontecimientos culturales, políticos y sociales, pero empapada de siglos de historia la hacen única e irrepetible. Una ciudad siempre en movimiento, entretenida, diversa y tolerante.
"Void Void" Museo Judío
Monumento al Holocausto
Para conocer la historia del nazismo recomiendo tres imperdibles lugares. El primero es la "Topografía del Terror" (https://www.topographie.de/en/), un museo instalado en los que fueron los cuarteles generales de la gestapo y que ahora cuenta su terrorífica historia. Tiene una instalación interior y otra exterior que vale la pena visitar con calma. Darse el tiempo de leer las historias detrás de los personajes es algo que probablemente no olvidará jamás. Hay aquí también restos del muro que coincidentemente pasaba por esta zona repleta de edificios oficiales del nazismo. El segundo lugar es el "Museo Judío" (https://www.jmberlin.de/), un espacio que rescata la cultura judía a lo largo de la historia. En 1999 el arquitecto Daniel Libeskind construye un ala moderna que habla de la relación entre alemanes y judíos. Un vínculo fuerte que tiene profundas cicatrices y que el edificio muestra notablemente en su exterior. Sin embargo, realmente se entienden y palpan al recorrer el interior en donde se atraviesan las entrañas de esas heridas. La arquitectura se pone en favor del contenido como pocas veces antes lo vi. Un ala mas bien conceptual, con algunos relatos breves del holocausto y algunas exposiciones imperdibles como "la torre del holocausto", "el jardín del exilio" y la desgarradora "void void". Aquí el horror le atraviesa a uno el cuerpo.
Por ultimo, el tercer imperdible es el "Monumento al Holocausto". Son  2711 bloques de hormigón de diferentes alturas que recuerdan a los judíos asesinados en Europa durante la segunda guerra. Está muy cerca de la puerta de Brandenburgo y a pesar de que el lugar es un imán para niños, se siente el ambiente sobrecogedor que lo rodea.

Zona de la muerte - Museo del Muro de Berlín 

Memorial Muro de Berlín
La historia del muro se cuenta en varias partes de la ciudad pero hay dos lugares que son totalmente imprescindibles. La East Side Gallery y el monumento al muro en el vibrante barrio Mitte. Este último es en mi opinión el lugar perfecto para entender y empaparse de la realidad que dividió a Alemania en dos por varias décadas. Con la estación de metro Nordbahnhof ahí mismo es muy fácil llegar y tiene la gracia de ser un lugar en donde no se ven multitudes. La primera parte es un jardín abierto en donde hay restos originales del muro con una potente intervención de fierros que lo proyectan. Esto le permite atravesar de un sector al otro; precisamente lo que estaba prohibido en los años de la división. En el espacio en donde estaba la zona de la muerte hay un jardín que tiene paneles con historias e información. Esta zona es bien grande y se puede recorrer con el respeto y solemnidad que requiere el lugar. Hay un panel que recuerda a varios de quienes murieron intentando cruzar, sorprende ver algunos niños. Para construir el muro en esta zona se arrasó con un cementerio y una iglesia, verá un par de cruces que están ahí en recuerdo de eso y también por la posibilidad que sigan habiendo cuerpos enterrados bajo tierra. Al lado de esto hay una zona que replica exactamente como era el muro. Se ve la zona prohibida o de la muerte, el segundo muro y su torre de control. La vista perfecta se obtiene desde el último piso del museo que está al frente y cuya visita es lo mejor sobre el tema. Con imágenes reales, fotografías e historias logran dar la información completa para tener una idea exacta de como se vivía y sobrevivía en la Alemania dividida. La muestra termina con un emocionante video de la caída del muro, es habitual ver gente emocionada hasta las lagrimas en esta parte de la exposición. Al salir no deje de visitar la capilla de la reconciliación construida el año 2000 y que reemplaza la iglesia que los alemanes de la RDA botaron para construir el muro.
La ruta lógica nos lleva desde aquí a recorrer el variado y entretenido barrio Mitte. Si bien este es el nombre del distrito del centro histórico de la ciudad, éste se subdivide en 6 barrios, uno de los cuales es homónimo al distrito. El que fuera el corazón de Berlin Oriental, ahora es el barrio joven, entretenido, de tiendas y restaurantes, donde todo el mundo quiere estar. A pesar de que el epicentro es la Alexander Platz, a la cual yo no le encuentro gran atractivo, el barrio ha ido tomando vuelo algo más hacia el este. Las calles Munzstrabe, Neue Schonhauser y Rosentnthaler Strabe están repletas de tiendas de todo tipo, desde las enormes marcas hasta pequeños emprendimientos locales. Todo esto en un ambiente joven y entretenido, rodeado de cafés, heladerías y restaurantes. Imperdible Rosenhofe, una especie de galería repleta de tiendas entretenidas y rincones para descansar con un café, una cerveza o el almuerzo. Ver la famosa torre de televisión es un must por su importancia histórica. Se levantó en 1969 para demostrar la superioridad del comunismo sobre el capitalismo. Con sus 368 metros de altura es todavía la estructura mas alta de todo Alemania. Se puede subir al observatorio, yo no lo hice porque encuentro que las ciudades con grandes edificios ganan desde la altura pero en las planas no es tan notable. A solo un par de cuadras hay un Hofbrau (https://www.hofbraeu-wirtshaus.de/berlin/), el famoso restaurant originario de Munich. Comida típica alemana, música en vivo y cervezas de litro, mi definición del paraíso
Catedral de Berlín

Catedral sobre el rio Esprea
A un par de cuadras está la rivera del rio Esprea, que como atraviesa la ciudad fue en muchos puntos frontera entre las dos Alemanias. A pesar de su protagonismo, es curioso que muchos turistas no conocen su nombre, sin embargo, tanto locales como visitantes llenan sus orillas que a la altura de Mitte forma un gran biergarten (lugar abierto en donde tomarse una cerveza). Al frente se alza imponente y maravillosa la Catedral de Berlin. Las vistas de su frente y su parte trasera son tan distintas como preciosas. Un aire dramático la rodea por el contraste de colores entre la cúpula, el rio y el cielo. Imperdible su altar de mármol blanco y ónix amarillo aunque lo realmente inolvidable son los 270 escalones que lo llevan a la cúpula. La catedral se encuentra en una isla en medio del rio conocida como "La Isla de los Museos". Este es probablemente el conjunto de museos más importante del mundo. Compuesto por el Pérgamo, el Museo Nuevo, la Antigua Galería Nacional y el Museo Bode; fueron declarados patrimonio de la humanidad por la Unesco. Si bien el Pérgamo es el más visitado, yo le aconsejo informarse bien y elegir cual visitar. Entrar a todos puede agotar a cualquiera e implica más de un día solo de museos, lo que en mi opinión es mucho. Horarios e información en https://www.disfrutaberlin.com/isla-museos
Cúpula del Reichtag

Torre de la Victoria - Tier Garten
En este lado de la ciudad hay mucho por visitar. Sin duda su mayor atractivo está en la Puerta de Brandenburgo. Este arco neoclásico inspirado en la Acropolis de Atenas es un ícono de la ciudad desde 1788. Si bien la actual es una replica porque la original fue destruída por los bombardeos de la guerra, no pierde su imponencia y belleza. Durante el oscuro período de división de Alemania, la puerta quedó en zona neutra. No era ni de la RDA ni de la RFA, perdiendo toda su figuración; pero la misma noche del 9 de noviembre de 1989, cuando cae el muro, la puerta recupera su sitial y hoy brilla mas que nunca. Epicentro de la actividad local y turística es un buen punto para empezar o terminar el día. A su lado el precioso Reichstag, parlamento Alemán, un antiguo edificio que fue reconstruido con la caída del muro agregándole una impresionante cúpula de vidrio que se puede visitar. El acceso es gratis pero debe ser previamente autorizado vía mail en https://www.bundestag.de/en/visittheBundestag. Es importante tener en cuenta que todos quienes vayan deben tener una identificación (pasaporte o ID) para poder entrar. La vista de la ciudad es preciosa a la hora de la puesta de sol, especialmente sobre el Tier Garten (el Central Park Berlinés). Se ve claramente la maravillosa Torre de la Victoria en su parte central. Esta fue construida para conmemorar la victoria de Prusia sobre Dinamarca. Aquí también se puede subir y apreciar la vista.
Check Point Charlie

Bebelplatz Memorial
Edificio de la Nueva Guardia
Antes o después, dependiendo el itinerario es imperdible el paseo por la Unter den linden (bajo los tilos), una de las principales avenidas de Berlín. No dejar de ver el edificio de la opera, la Catedral católica de San Eduvigis y la Plaza de la Bebelplatz. Aquí el 10 de mayo de 1933 la plaza fue escenario de una quema masiva de libros por parte de los nazis. Para recordar este hecho en el centro de la plaza hay una vitrina hundida con varios estantes de libros vacíos. Un monumento pequeño y simple frente a un hecho horroroso. Para terminar en esta calle deténgase unos minutos a ver el Edifico de la Nueva Guardia, una pequeña edificación neoclásica que alberga una escultura de una madre con su hijo muerto en brazos. Desgarradora imagen que busca homenajear a las víctimas de la violencia en el mundo. Desde este lugar puede caminar unas pocas cuadras al emblemático Check Point Charly, uno de los 12 puntos fronterizos oficiales entre el este y el oeste que era controlado por los Americanos. El museo es muy completo (y la tienda más) y se mantiene en el lugar la caseta original de la época con unos muy poco originales soldados que se sacan fotos por un par de euros. Si anda con su pasaporte, si lo timbran aquí por otro par de euros. En esta esquina hay varios museos sobre el muro y la guerra fría, elija bien donde invertir su tiempo.
En lo personal, el museo oficial me pareció demasiado largo y me gustó más el panorámico que está al frente, especialmente si va con niños. Si todavía queda energía no se pierda la Postdamer platz, que tiene un pasado céntrico y bullicioso que terminó con la división de la plaza por el muro. Hace poco fue renovada con atractivos edificios, un mirador y un tremendo mall en donde se pueden hacer compras o bien parar por un café o cerveza. Es otro de los epicentros de Berlín.


Hauptbahnhof 

Red de metro de Berlin
Hablemos del metro, el verdadero sistema venoso de la ciudad, con líneas subterráneas y elevadas, interconectado con todo el sistema ferroviario de la ciudad. Su primera linea data de 1902 y el sistema contempla hoy un intrincado y muy bien conectado número de lineas. Recomiendo bajar la aplicación para celular que facilita mucho su uso. El ticket se compra en máquinas que están los accesos de la estación y debe validarse en el anden. Nunca nos tocó ver fiscalizadores pero el sistema funciona, la gente paga y lo cuida. Muy útil para recorrer una ciudad de estas dimensiones, con tantas atracciones y pocos días para hacerlo. Hay tickets unitarios y en set. Se ofrece una tarifa rebajada para niños desde los 14 años hacia abajo. No deje de conocer la estación central, Hauptbahnhof, que en los 70.000m2 de sus cinco plantas ve pasar diariamente alrededor de 240.000 personas en los 1500 trenes o metros que aquí se detienen. Es una obra de ingeniería impresionante.


Oberbaumbrucke

"El beso mortal"
Graffiti del chileno Cesar Olhagary

Algo más alejado del centro pero a unas pocas estaciones de metro se encuentra la East Side Gallery. Una zona en donde 1.3 kilómetros de muro ha sido intervenida con graffitis de artistas de todas partes del mundo. Probablemente el más famoso es "El beso mortal", del artista ruso Dimitri Vrúbel, que inmortaliza el famoso beso fraternal socialista entre  Honecker y Brezhnev. Precioso es el del chileno Cesar Olhagaray que tiene varios murales en Berlín y este destaca de manera importante en la East Gallery. Su visión es muy particular ya que él vivió muchos años en Berlín (RDA) y estaba ahí cuando el muro cayó. No pueden dejar de visitar el Oberbaumbrucke que está en uno de los extremos de la galería. Es un puente de doble altura que cruza el rio Esprea y que fue uno de los puntos de frontera importantes durante la Alemania dividida. Solo en 1994 se abrió su uso peatonal, antes era para automóviles en el nivel inferior y metro en el nivel superior. Si bien su diseño ha cambiado a lo largo del tiempo, su actual estilo gótico y sus rojos ladrillos entonan perfecto con verde del rio y el gris de la ciudad.
Neue Kirche

Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm
No puede irse de Berlín sin darse una buena vuelta por el barrio de la Kurfurstendamm, una de las calles comerciales más importantes y concurridas de la ciudad. Corazón del Berlín Occidental, sigue teniendo mucho movimiento en la actualidad. Además de muchas tiendas encontrará en este barrio el zoológico de Berlín, el más visitado de toda Europa. A media cuadra se encontrará con la impresionante Iglesia memorial Kaiser Wilhelm. Construida en 1891 en honor del Kaiser Guillermo fue duramente golpeada por los bombardeos de la segunda guerra. Si bien hubo planes para demolerla, se decidió dejarla intacta y transformarla en un memorial que recuerde la insensatez de la guerra. En su interior hay una breve exposición sobre el bombardeo que vale la pena conocer. Al lado esta la Iglesia Nueva (Neue Kirche), hecha entera con vitrales azules da una sensación de tranquilidad y de eternidad única.
En la zona hay muchos restaurantes, en mi opinión el mejor es el Dickie Wirtin (http://www.dicke-wirtin.de/). Comida típica alemana casera en un ambiente de pub, entretenido e informal. No espere atención amable ni inglés fluido, pero créame que vale la pena comer aquí. Si busca una hamburguesa rápida para el almuerzo le recomiendo el híper informal Tommi's Burger Joint (https://tommis.is/?location=_de), con un ambiente relajado, entretenido y una comida inolvidable. Para comer hamburguesas algo más sofisticadas vaya a The Butcher, tiene un ambiente más ondero y nocturno, con un menú distinto y exquisito. Vale la pena la habitual espera.
Río Esprea
Aunque en mis dos visitas a Berlín nunca he ido, muchos dicen que visitar Postdam es un imperdible. Es la capital del estado de Brandenburgo y sus enormes parques, jardines y castillos han sido nombrados patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Yo lo tengo en mi lista de pendientes, espero conocerlo luego. Como Berlin es una ciudad para mínimo 3 días completos,  si quiere ir a Postdam considere un cuarto. El metro es la manera más cómoda y fácil para llegar ahí. Ahora, si le sobra medio día en Berlín, inviértalo en el río Esprea. Siempre es buena idea recorrer la rivera de un río central en una gran ciudad. Puede hacerlo caminando por sus orillas y recorriendo sus múltiples biergarten o bien tomando un bote turístico que junto con el paseo le dará información histórica sobre la ciudad.


Riviera del río Esprea
Hay mucho que ver en Berlín. Mi recomendación es imprimir un mapa y marcar ahí las cosas que son de su interés, de esa manera puede trazar itinerarios cómodos y adecuados para su tipo de viaje. 

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jueves, 2 de agosto de 2018

Como armar una hermandad: 10 consejos para viajar con parejas de amigos

Viajeros en Brooklyn 2014

Viajar con amigos ha sido para mi una experiencia nueva y sorprendentemente entretenida. Hace algunos años con un grupo de amigas de universidad empezamos a juntarnos más seguido con los maridos, algunos se conocían y otros a penas se ubicaban. Lo pasábamos tan bien juntos que un día salió la idea de viajar en grupo. Todos éramos bien viajeros así que la idea prendió como pasto seco. A partir de esa inolvidable primera aventura nació una amistad que hoy es una verdadera cofradía. Ya son varios viajes juntos y ahora que la geografía nos separa, escribo las lecciones aprendidas no solo para compartirlas, sino como humilde homenaje a la amistad de este grupo de viajeros que hoy  es desafiada por la distancia.

Revisemos algunos puntos importantes a tener en cuenta antes de lanzarse en la aventura que es viajar con amigos:

1.- Quienes van. Lo primero a definir es el grupo. Mark Twain dijo "He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él". No es lo mismo salir a comer con alguien que pasar juntos casi todo el día. Por eso a pensar en un grupo que aunque sea diverso, sea respetuoso, abierto y sobretodo tolerante y flexible. Ojalá que no sea muy grande, para que exista un real encuentro más que un carrete masivo. A veces esto se da más en grupos que se conocen desde la infancia y otras veces más adelante en la vida. No hay receta para esto, si se le da, aprovéchelo. No conocerse tanto puede ser un punto a favor en la medida que exista la voluntad de actuar como grupo, de oírse, aceptarse y tolerarse pero yo no recomiendo viajar con desconocidos. Mejor diablo conocido que diablo por conocer.

2.  Donde ir. Lo segundo es la elección del lugar. Si el grupo no tiene tanta experiencia juntos lo más fácil es optar por un "todo incluido", un lugar en donde no hay muchas decisiones que tomar y el panorama es básicamente tenderse al sol, comer y reír. Si le resulta aburrido pero no quiere arriesgarse por un viaje más urbano, elija un todo incluido que tenga panoramas fuera del resort. Los de México son una buena alternativa porque ofrecen una enorme variedad de panoramas. Nosotros elegimos una ciudad de la que todos somos amantes: Nueva York. En cuanto salió la sugerencia, fue aceptada de inmediato de manera unánime. Si bien supimos que presentaba desafíos, fuimos rayando la cancha con claridad y con tiempo.

3.  Donde dormir. La elección del hotel es bien clave, a juntarse y tomar en consideración que es lo importante para cada uno. ¿Ubicación? ¿calidad del hotel? ¿tamaño de la pieza? ¿presupuesto?. A meter todo a la juguera y buscar algo que les acomode a todos. Arrendar un departamento tiene el beneficio del costo pero el riesgo de la convivencia, yo no lo haría.

4. Cuanto gastar. Sin duda el ítem presupuesto es el punto más relevante de un viaje de este tipo. Hay que ser delicado y sensible para entender que no todos pueden gastar lo mismo. Mucha prudencia al momento de elegir el hotel, restaurantes y panoramas para evitar que alguien quede incómodo con el gasto. Imprescindible tener confianza para poder decir cuando algo es demasiado caro para uno.

Viajeros en Madrid


5.-  Hagan onda previa. Nosotros nos armamos un grupo de whatsapp en donde no solo nos íbamos organizando y tomando decisiones sino que también hacíamos ambiente. Por ejemplo, en el primer viaje, todos los días compartíamos una canción relacionada con la ciudad de Nueva York, ¡Durante 90 días! Para el segundo viaje el desafío era buscar un rincón secreto de las ciudades a visitar, en este caso Madrid y Barcelona. El nivel de ansiedad que esto fue generando fue notable. Por aquí también salían ideas de panoramas que eran conversados y guardados para una posterior selección. El grupo todavía existe y es el más activo en mi teléfono.

6.-  Tengan un itinerario tentativo. Un par de semanas antes del viaje nos juntamos a comer y con pizarra en mano distribuimos y seleccionamos los panoramas. Aquí es clave tener en cuenta los gustos de todos, muchas veces hay que ceder en pos del bienestar de otro. Lo importante es que todos en el grupo sientan el viaje como propio y nadie se sienta como "invitado". Dar espacio para tiempo libre es una muy buena idea, a veces lo mejor es dejarlo en las tardes para hacer cosas de gusto más personal o bien descansar.

7.- A la hora de comer. Denle especial importancia a la comida. El sentarse en una mesa a compartir la comida es mucho más que simplemente llenar el estómago, es un momento de encuentro, intimidad, de risas y de hablar los temas para los que pocas veces nos damos tiempo. Es aquí donde realmente se comparte y en donde un grupo de personas conocidas comienza a transformarse en hermandad. Si van a una ciudad, elijan los restaurantes con anticipación y hagan reservas para evitar malos ratos y frustraciones. Una buena idea es que cada uno del grupo pueda elegir un lugar y así buscar sorprender a los demás. Les recomiendo repartirse las responsabilidades, esto ayuda a que todos se sientan parte. Que la comida sea buena y el lugar sea especial ayudará al ambiente. Pierdan el pudor y anímense a llevar la conversación a temas más íntimos. Nosotros hemos hecho unas mini dinámicas que básicamente es contestar una pregunta y compartir opiniones y experiencias. El resultado ha traído momentos sublimes de apertura y conocimiento mutuo (pañuelo en mano) que son una de las razones de porque este grupo no solo tiene un nombre sino también un espacio en el corazón de cada uno de sus integrantes.

Picnic de amigos en Central Park
8.-  Anímense a hacer cosas distintas. Todos en el grupo habíamos ido varias veces a NY por eso nos propusimos hacer cosas nuevas. Cada uno de nosotros le mostró al grupo algo que no conocía. Es bonito salirse de uno mismo y ver que tipo de ciudad o de viaje hacen los demás. También es una gran experiencia compartir tus rincones secretos con los demás.

9.-  A la hora de los problemas. Tengan en cuenta que es inevitable enfrentar pequeños conflictos. A veces el cansancio juega en contra y es aquí donde es vital tener la mejor actitud frente a ellos. Hablarlos con franqueza pero con tino y sobretodo darle un gran espacio al sentido del humor será vital para superar esos pequeños roces. Si los manejan adecuadamente van a lograr que se transformen en grandes anécdotas y risas infinitas. Algo que sirve para minimizar estos episodios es tener claras las expectativas e intenciones de los demás. El respeto es la clave. Si sabemos que alguien le cuesta levantarse temprano, cedamos y partamos el día un poco más tarde. Este tipo de detalles hará del viaje una experiencia inolvidable para todos. 
10.- A la hora del balance. Júntense a la vuelta del viaje, con una comida especial, algo que tenga que ver con los días vividos. Compartan las fotos, recuerden las anécdotas e incluso pueden preparar un regalo especial entre las parejas. Algo que cierre esta experiencia inolvidable
Viajeros en Barcelona
Finalmente, al hacer la maleta no se olviden de meter una dosis de paciencia. No es fácil convivir con otra gente 24 horas al día por varios días pero sobretodo metan mucho sentido del humor. Las risas sumadas a esos momentos de confianza infinita, amistad profunda y respeto mutuo son los ingredientes básicos para transformar a un grupo de amigos en una fraternidad. Los años nos han dado penas y alegrías, miedos y sorpresas. Las hemos enfrentado juntos, apoyándonos y acompañándonos y eso ha sido maravilloso.



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martes, 17 de julio de 2018

Verano en NYC


Jackie O Reservoir

He ido muchas veces a Nueva York y espero seguir yendo porque me parece un lugar no solo inigualable sino que absolutamente inagotable. Sin embargo, nunca había ido en verano, esto fue toda una novedad. En general privilegio los viajes en media estación porque los pasajes son más baratos y los climas menos extremos; pero toda norma tiene su excepción. Mi conclusión es que esta es una ciudad muy distinta en verano y vale demasiado la pena vivir la experiencia. El calor es intenso y húmedo pero si hay algo que los norteamericanos usan sin pudor es el aire acondicionado. Está en cada tienda, museo, iglesia y espacio publico cerrado de la ciudad. En esta época entonces, se vive la ciudad a un ritmo distinto, menos frenético y más pausado. Es habitual parar por un café o una cerveza en horarios en los que normalmente uno no lo hace y todo con el afán de aprovechar el aire o básicamente no ser consumido por el calor. Los almuerzos son más largos y las salidas nocturnas también porque el calor lo favorece y la energía abunda. Es una época para aprovechar al máximo los muchos rooftop bars que ofrece la ciudad que dan una vista distinta del perfil de NY. Todos están desbordantes de gente feliz, disfrutando la mejor época del año, cuando las vacaciones ya se asoman y el clima permite la ropa ligera y el trago fresco con vista inigualable. Definitivamente al ánimo que se respira en verano es totalmente distinto y a mi me encantó. 
Bryant Park
Por supuesto que también es la mejor época para disfrutar de los parques. En verano el Bryant Park (mi regalón) se viste de fiesta. Si bien durante el día las visitas bajan, las actividades no decaen. Yoga, clases de idiomas, juegos de mesa, música en vivo y mucho más. Y durante la noche el calor nos permite seguir aprovechando el parque con su actividad más conocida en esta temporada: cine gratuito al aire libre todos los lunes. Con una buena oferta gastronómica, este panorama es algo distinto, poco turístico y muy neoyorkino. Mas información en www.bryantpark.org. Ya que está por estos lados aproveche de capear el calor visitando la impresionante y preciosa biblioteca pública. Se pueden recorrer sus salones, maravillarse con cada detalle y tomar una buena cuota de aire acondicionado. Hay una simpática tienda de regalos en la entrada que vale la pena mirar. Más información en https://www.nypl.org/.
Public Library

Gramercy Park
Otro parque bastante menos conocido y muy particular es el Gramercy Park. Ubicado en el elegante barrio homónimo, este parque es el único realmente privado de la ciudad. Tiene 4 puertas de acceso cerradas con llave. Para poder acceder a él hay que ser vecino de de uno de los 39 edificios que lo rodean, además de pagar una cuota de usd$350 anuales para obtener la ansiada llave. Hay solo 383 llaves disponibles y además cada uno de los edificios que rodea al parque debe pagar por su mantención usd$7.500 anuales. Como ven, no cualquiera puede acceder al parque y eso explica que a ratos se vea casi vacío. El lugar es un oasis, impecablemente cuidado, lleno de sombras y de lugares para descansar está también repleto de normas. No se permiten animales, ni alimentar aves. Tampoco se permite tomar fotos matrimoniales o comerciales y ni hablar de llevar mobiliario de picnic. Este es un lugar ultra exclusivo y el código de comportamiento así lo denota. Dese una vuelta por el barrio, repleto de historia, alguna vez fue hogar de los Roosevelt, también de muchos políticos y actores de renombre. Las fachadas de sus edificios son un tesoro. Para pasar el calor puede ir por una cerveza al famoso Pete's Tavern, considerado uno de los bares mas antiguos de la ciudad. Este también es un excelente lugar para almorzar o comer, puede revisar su menú en  www.petestavern.com.
Central Park
Central Park
Obviamente el Central Park es otro imperdible, en cualquier época del año. Por el calor hicimos un cambio en nuestro itinerario habitual. Subimos en metro hasta el Guggenheim que siempre un placer de visitar, para después entrar al parque y ver la impresionante "reservoir" (nombre oficial "Jackie Kennedy Onassis Reservoir). Cuando se construyó en 1862 su objetivo era proveer agua a la ciudad de NY, si bien hoy ya no cumple esa función si provee del vital elemento a una buena parte de el parque. El sendero que la rodea, ha sido ruta deportiva de muchos famosos, como la misma Jackie O, Bill Clinton y Madonna. Desde aquí se está muy cerca del Metropolitan Museum, el más grande y famoso de la ciudad. Resulta ideal para capear el calor a mitad de la mañana, cuya temperatura en verano supera los 30 grados. En estos museos grandes yo recomiendo hacer una selección de lo que más le guste para no pasarse todo el día encerrado. Después de una visita rápida nos fuimos a recorrer y disfrutar el parque. Yo trato de privilegiar los senderos mas pequeños que normalmente son menos transitados. Es imposible no encontrarse con múltiples postales, especialmente cuando la laguna se asoma entre los arboles y arbustos. Aquí hay varias alternativas para almorzar pero solo una con aire acondicionado, el famoso Boat House, con la mejor vista a la laguna y un buen menú de brunch, ideal para el domingo. A pesar de que está repleto, las mesas tienen buena rotación y hay un bar en donde esperar. Si bien en el parque no hay aire acondicionado, hay mucha sombra y montones de lugares en donde poder tenderse un rato a descansar o incluso dormir una pequeña siesta. Siempre es un panorama detenerse a oír y ver a los cientos de artistas de diferentes disciplinas que vienen al parque en busca de fama y sobretodo propinas. Verá cantantes, músicos, pintores, malabaristas y hasta algún comediante le puede tocar. Es un placer ver como la gente se congrega a darles su tiempo y algunos monedas. Lo bueno de esta ruta es que se termina en la quinta avenida con la calle 59, corazón del midtown. Esto permite rematar la tarde comprando o bien visitando la Catedral de San Patricio y/o el Rockefeller Center. Todo a solo unas cuadras del parque. Si solo va a subir a un observatorio, el Top of the Rock sería el mejor porque le da vista completa a Manhattan.

Mercado Grand Central Station
Siempre que voy a NY me repito panoramas que para mí son imperdibles pero también me obligo a conocer nuevos lugares, como el mercado en la Grand Central Station. Un no tan pequeño mercado gourmet, con productos locales e importados, ideal para comprar algo en el camino, armar un picnic o bien llevarse algo rico de vuelta al hotel por si está muy cansado para salir a comer afuera. Vitrinear aquí ya es un placer enorme, no se lo pierda. (https://www.grandcentralterminal.com/grand-central-market/ ). 
New Museum
Otra novedad para mí fue conocer el New Museum. Lo alberga un llamativo edificio en el barrio Nolita, a un par de pasos del Soho. Es un museo de arte contemporáneo, interesante y variado. Se visita rápido y el único punto en contra que es que la entrada es bastante cara para lo pequeña de la muestra. No se pierda el último piso que es una vitrina a la ciudad de Nueva York. Vistas excepcionales en un barrio en donde en general uno tiene poca vista de altura. Tiene un café y una tienda modesta en el primer piso. Puede darse una vuelta por Nolita, un barrio esencialmente gastronómico, muy de moda y en donde está el Chef's Club (https://www.chefsclub.com/) uno de los lugares que me repetí en este viaje. Se come increíble, moderno, sabroso y distinto pero le advierto que la cuenta no se olvida fácilmente. Una alternativa para comer es el Emilio's Ballato. Un restaurant italiano tradicional cuya fama reside principalmente en sus famosos clientes, desde David Bowie hasta Barak Obama lo han visitado. No recibe reservas así que vaya con paciencia y tiempo.
Roosevelt Island Tram - Puente Queensboro

South Point Park - Roosevelt
Otra novedad fue la combinación de mi paseo preferido en NY con algo nuevo. Se trata del tram a la Roosevelt Island, al cual se llega recorriendo Sutton Place que es un elegante y pequeño barrio del Midtown East. No puede dejar de visitar Sutton Place Park (donde están los arboles en la foto superior) que es el mejor lugar para fotografiar el puente Queensboro, para mí, el más lindo de la ciudad. Estando ya en la Roosevelt Island camine por la orilla del rio hacia el sur hasta el South Point Park. El recorrido total no toma más de media hora, minutos sin ruido, sin sirenas, sin muchedumbre y prácticamente sin turistas, un alto en la locura de Manhattan. Además de ser precioso la vista que ofrece de la ciudad es increíble. Salir de ella y ver desde fuera su densidad, su ritmo, sus edificios icónicos es un verdadero regalo. No deje de ir y recuerde que el Tram se paga con la tarjeta del metro. A tener en cuenta que en esta parte de la isla no hay comercio, lleve agua desde Manhattan, cuando nosotros fuimos la sensación térmica era de 40 grados. 
Anocher en Dumbo
Otro panorama repetido pero con un upgrade fue cruzar el Brooklyn Bridge a la hora de la puesta de sol y ver como se oscurece la ciudad desde DUMBO, eso ya lo había hecho el año pasado y es algo para hacer una y mil veces. En verano casi no se puede avanzar por el puente por la cantidad de gente y es que en verano la ciudad se aprovecha el doble, los días son más largos y se oscurece casi a las 10 de la noche.
Westlight Rooftop
La novedad estuvo en que al terminar aquí nos fuimos a Williamsburg, el barrio hipster que hay en la parte norte de Brooklyn. Este es un barrio que merece la pena recorrer con calma, me lo dejo de tarea para la próxima vez. Sí les puedo recomendar visitar el rooftop bar del Westlight, un hotel muy ondero, casi en la orilla del East River. Si bien la comida no es nada del otro mundo y el servicio es regular, el lugar tiene dos puntos muy altos, el primero es el espacio, es enorme y por lo tanto puede instalarse con calma y vista asegurada. La terraza es sin igual, con muchas mesas y una vista al midtown que deja sin aliento. Le recomiendo reservar. Se vuelve fácil a Manhattan en metro.

Cuando me repito un destino siempre busco nuevos lugares para comer, para aprovechar al máximo la ciudad. Sobretodo en una como NY que tiene casi 20.000 restaurantes. Las novedades para recomendar de esta visita son:

Buvette
Palma
Buvette : un pequeño pero maravilloso restaurant francés al que fuimos un sábado a tomar brunch. El lugar está siempre repleto, no recibe reservas pero tiene buena rotación de mesas. Impecablemente bien atendido y con una carta variada y deliciosa. Como es verano quisimos aprovechar la ínfima pero cómoda terraza, uno se olvida que esta en Manhattan. El lugar también tiene una barra y mucha onda a toda hora. Seguro en un próximo viaje vuelvo a verlo de noche. El lugar está medio escondido en el corazón del Village, barrio que en los últimos años se ha ido llenando de restaurantes como este. Pequeños pero ultra especializados y por eso la gente los prefiere. Menús y más información en https://ilovebuvette.com/about/. Otra joya de este barrio es el Palma, un pedazo de Italia en pleno Greenwich Village. Encantador, muy bien ambientado y con excelente atención este lugar se lleva un universo de estrellas. La comida de primera. Aquí si se puede reservar y le recomiendo hacerlo porque se llena. Puede venir a una romántica comida, como también a un almuerzo familiar o un brunch de cualquier tipo. Menús y reservas en www.palmanyc.com.

Refinery Rooftop
Para terminar, lo hago con el lugar mas ondero y trendy al que fuimos. Se trata del Refinery Rooftop, otra azotea de hotel a un par de cuadras del Empire State. Es de esos lugares en donde se arma fila en la calle para entrar, salvo que tengan reserva en cuyo caso lo hacen subir al tiro. El lugar es muy entretenido, repleto de gente (lo que puede ser algo molesto) y con un DJ ambientando con la mejor música. Nos instalamos primero en un comedor interior a comer, básicamente platos para compartir, tipo picoteo. Todo delicioso y servido a buen ritmo para poder disfrutar de cada uno. Después salimos a la terraza en donde solo se puede estar en una parte delimitada porque las mesas de la terraza son cuento a parte. Para poder reservarlas hay que garantizar un consumo mínimo bastante alto y al parecer tampoco se lo ofrecen a cualquiera, a mi al menos no. En fin, la vista del Empire State vale la pena cualquier segregación que uno pueda sufrir, además la mesera pareció entender mi molestia y me regaló un trago para pasar el mal rato, bien! Reserve con anticipación, este lugar está de moda. https://www.refineryhotelnewyork.com/dine-and-drink/refinery-rooftop/

Conclusión, visitar Nueva York en verano es una gran idea, la ciudad está llena de vida, las terrazas llenas de gente, los rooftop bars repletos de onda y la cantidad de turistas es considerablemente más baja que en media temporada. El clima es difícil solo si usted es de los que se ahoga con más de 28 grados, para mí en general estuvo exquisito. No puedo terminar sin volver a recomendarles usar el metro (linea E) para ir y volver del aeropuerto. Es lejos el método más rápido, más seguro y más confiable para moverse por la ciudad.

¡Cross check y reportar!




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