miércoles, 9 de mayo de 2018

Descubriendo Lisboa




Portugal es parte importante de la historia de los descubrimientos del nuevo mundo y su capital Lisboa es una invitación constante a encontrarse con ese espíritu descubridor. Su idioma, una mezcla de ritmo y melancolía lo trasladan a un lugar mágico en donde la luz, los colores y las vistas lo inundan a uno desde el primer momento. Una ciudad puerto que se alza desde el rio y se va trepando como maraña en los diferentes cerros que la componen. Repleta de rincones es una ciudad que lo obliga a dejar el mapa de lado y perderse entre sus calles. Subir, bajar, andar; básicamente callejear por la ciudad. La zona turística no es muy extensa pero tiene tanto que ver que se necesitan al menos 3 días para dar una buena aplanada a las calles y descubrir así los secretos de Lisboa.
Barrio Alto
La ciudad tiene muchos barrios entretenidos para recorrer. Hagamos un mapa mental, parémonos en la orilla del río Tejo, mirando hacia el centro de la ciudad. Ahí se ve claramente que al lado izquierdo hay un cerro por donde se encaraman el Barrio Alto y Chiado. Al lado derecho hay otro cerro y ahí está Alfama, probablemente el más turístico de todo Lisboa. Por el centro corre en medio de ambos cerros el barrio de Baixa. Un poco más alejado, en la periferia de Lisboa, se encuentra el barrio de Belem. Estas son las zonas básicas a recorrer para palpar la esencia de la capital de Portugal. No se asuste, toda esta maraña de calles, barrios y suburbios esta unida por un eficiente sistema de transporte público que conecta buses, ascensores, trenes, metro, tranvías y funiculares. Muy recomendable para recorrer todo este laberinto es comprar la "Lisboa Card" (www.lisboacard.org). Desde 1 a 3 días le entrega acceso ilimitado a todo el transporte público de la ciudad, entradas liberadas a varias atracciones turísticas y varios descuentos. Nosotros le sacamos el jugo.

Vista del Mirador de San Pedro de Alcántara

Puestos del mirador de San Pedro de Alcántara
El Barrio Alto y Chiado están tan juntos que a ratos se entremezclan. Es que se parecen mucho. Ambos son barrios con mucha onda bohemia. El alto con algo más de irrupción de nuevos restaurantes y tiendas de moda. Ambos toman mucha más forma a partir de la puesta de sol. Tiene dos miradores preciosos, el de Santa Catarina, que mira principalmente a la Bahía y el de San Pedro de Alcántara, que mira a Alfama y Baixa. Este mirador fue mi preferido, lo visité dos veces, a la hora de almuerzo y a la hora de la puesta de sol. Siempre repleto de turistas, lejos el que más onda tiene.
Ascensor da Gloria
Lleno de puestos con venta de comida y venta de pequeños objetos principalmente de artesanía. Una cerveza o vino aquí a la hora de la puesta de sol es un absoluto must. En este lado de la ciudad se ven de manera dramática sus dos caras más extremas. Por un lado las decenas de fachadas forradas en preciosos azulejos típicamente portugueses decoran las calles como si fuera una fiesta. Por el otro, los horribles grafitis pandilleros la ensucian al nivel de basural. Por suerte hay tantas atracciones que uno casi se olvida de los rayados. No se pierda los dos "ascensores" que hay en esta zona. El Da Gloria que lo deja justo en el mirador de San Pedro y el Da Bica que es el más popular de la ciudad, básicamente porque comunica el Chiado con el Barrio Alto, zona de gran movimiento de gente. Ambos fueron construidos a fines del siglo XIX. Andar lento por sus vías es un verdadero viaje en el tiempo. Sorprende la facilidad con la que se trepan por los cerros entremedio de curvas y peatones. Sus choferes son muy amables y todos de alguna manera, son guías turísticos de la ciudad. Si no tiene la tarjeta puede pagar en efectivo al chofer. No deje de visitar la iglesia de San Roque,  una oda al barroco portugués y cuyos altares son de los más ostentosos de Europa. En estas calles hay dos restaurantes imperdibles para comer el sofisticado y maravilloso Bistro 100 Maneiras (http://100maneiras.com/bistro/?lang=en) y el entretenido Bairro do Avillez (https://www.joseavillez.pt/en/bairro-do-avillez) que es un centro gastronómico, con un solo dueño. Le recomiendo aquí la taberna. En ambos es imperativo reservar. En la medida que vaya metiéndose en Chiado verá como en cada rincón hay un café o un bar, o ambos en el mismo local. Durante la noche, la celebración aquí no para. Especialmente en la calle "rosa" que es un sector de la calle Rua de Carvalho donde están las discos y los streap shows. Esto funciona hasta la madrugada. Imperdible resulta visitar el recientemente remodelado mercado de la ciudad, que fue comprado por la revista Time Out y ahora lleva su nombre (www.timeoutmarket.com). Como todos los mercados, está repleto de puestos, con venta de comida típica portuguesa, muchas tapas y vino. Hay mucho espacio para sentarse cómodamente, no se ven las aglomeraciones de los mercados españoles.
Mercado Timeout

Alfama
Para otro día organice la visita a Alfama. El barrio más turístico e histórico de la ciudad. Aquí encontrará el Castillo de San Jorge, el Panteón, la Catedral SE y la Iglesia de San Antonio dentro de la lista de imperdibles. Sin duda, la principal atracción es el castillo. Aquí usted puede pasar una hora o todo el día dependiendo de cuanto le interese la historia de la nobleza portuguesa. El castillo data del siglo VI así que tiene mucho que contar. Si la historia no es lo suyo, la visita se paga con la vista de la ciudad, los jardines y las calles que lo rodean. Alfama  está repleta de pendientes y de turistas, vaya con energía. El famoso tranvía 28 (que todas las guías recomiendan evitar por su congestión y exceso de carteristas) se pasea por el barrio como una verdadera cuncuna. Tómelo si es que quiere evitar cansancio pero con resguardo de los carteristas. Hay en esta zona muchos miradores imperdibles, especialmente el de Nuestra Señora del Monte, que es el más alto de la ciudad y el que menos turistas tiene. Un manjar para quienes disfrutamos de la fotografía.
Vista del Mirador Nuestra Señora del Monte al Castillo San Jorge

Audrey?s
Si ya subió por las escaleras hasta aquí, nada le cuesta caminar unas 3 cuadras adicionales y conocer el Mirador Da Gracia que tiene una linda iglesia y práctico café para disfrutar de la vista y un poco de descanso. La panorámica que se tiene desde aquí al Castillo es espectaculare. Bajando hacia el mar están casi pegados los miradores de Santa Luzia y Puertas del Sol, una oda a los azulejos, característica propia de toda la ciudad de Lisboa. Repletos de turistas y rodeados por restaurantes de dudosa calidad, en esta zona le recomiendo almorzar en uno que encontramos escondido al lado de los miradores. Lo destaco, por lo alejado del ruido, su buena atención y rica comida. Se trata del Audrey's, un verdadero oasis a la locura turística y al implacable sol de Alfama. Si tiene tiempo de ir al Panteón, no deje de subir al techo que ofrece otra magnífica y completa vista de la ciudad.

Veredas

A unas pocas cuadras está la Catedral SE y la Iglesia de San Antonio, casi pegadas una con la otra. Este lugar representa el corazón de Alfama. Si a esta altura ya no siente las piernas, no dude en tomar un motocarro chino. Hay por montones y a precios bastante razonables. Sus choferes hablan varios idiomas y normalmente son buenos conocedores de la ciudad. Mucha gente mayor recorre toda Lisboa en estos carros que como no logran gran velocidad, no son peligrosos.
El ascensor de Lavra, es el más lindo de la zona. Tiene una ruta que es prácticamente curva y termina a una cuadra del precioso e imperdible jardín Torel. Alfama es un barrio para perderse, callejear por donde lo lleve su instinto sin dejar de ver las grandes atracciones.

Le advierto que si bien Lisboa está repleta de turistas, sus veredas son angostas e incómodas de recorrer porque están construidas con una piedras tipo adoquín chico, muy irregulares, que se ven preciosas pero obligan a zapatos planos o zapatillas.
Si le queda algo de energía puede ir a recorrer Baixa, que siempre está a mano. Es el corazón de Lisboa y aquí se encuentran las grandes plazas y avenidas. Un distrito principalmente de compras. Fue destruido en 1755 por un terremoto y posterior tsunami y esto permitió su reconstrucción ordenada en forma de cuadriculas. Visita obligada es la Plaza de
Ascensor Santa Justa
Comercio, lugar en donde puede tomarse una cerveza con los pies metidos en el rio Tejo. Hay que subir al mirador del Arco Rua Augusta que da una vista totalmente distinta de la ciudad, con el rio a la espalda. Le sugiero un café en la plaza Rossio si es que disfruta de las muchedumbres. La zona de Baixa es realmente famosa por dos iconos turísticos. El primero es el ascensor da Justa, que es el único vertical de la ciudad. Tiene un café arriba y un mirador en la parte más alta que da bastante vértigo si es que uno ha visto la forma del ascensor y considera que tiene más de 100 años de antigüedad. Hay un puente que lo comunica a la segunda atracción más popular de la zona y es las ruinas del Convento del Carmo (http://www.museuarqueologicodocarmo.pt/). Revise bien los horarios porque cierra temprano y vale la pena ver como se conservan las ruinas de este lugar construido en 1396 y destruido con el terremoto de 1755. En el lugar hay también un museo arqueológico interesante de visitar. Lo que yo hice para no perderme nada, fue imprimir un mapa de la zona turística y marcar con destacador lo imperdible. Muy útil herramientas en ciudades complejas como esta.

Monumento a los descubrimientos y puente 25 de Abril

El Barrio de Belem es para medio día en la medida que pueda estar instalado allá antes de las 10 am, si no, considere almorzar allá porque de lo contrario no alcanzará a apreciarlo en su completa magnitud. Puede llegar tomando el tranvía 15E que sale de la Plaza de Comercio, o bien tomando el tren que va a Cascais y que para en Belem. Si al llegar la fila para entrar al Monasterio de los Jerónimos es corta, aproveche y visítelo de inmediato, se puede perder hasta una hora en la fila. Si es larga, déjelo para la tarde consultando los horarios de cierre.  Este convento (http://www.mosteirojeronimos.gov.pt/) se construyó para conmemorar el regreso de Vasco da Gama de la India y su financiamiento se hizo con impuestos cobrados a especies que llegaban a Portugal. Tanto comercio hubo que el Monasterio es de los más opulentos del mundo. Vale la pena entrar a la iglesia, para la cual no hay que pagar ni hacer filas. De una belleza impresionante este lugar no deja indiferente a nadie. Tenga en cuenta que para subir al segundo piso hay que hacerlo desde dentro del monasterio. Al terminar su visita puede ir a comer uno de los mundialmente famosos pasteles de nata a la Pastelería de Belem (http://pasteisdebelem.pt/en/) que está a una cuadra. Es imposible no verla porque a toda hora hay decenas de personas en la entrada y por todo el barrio verá gente pasearse con sus características bolsas.
Plaza Imperio y al fondo Monasterio de los Jerónimos

Puede descansar un rato en los preciosos jardines de Plaza de Imperio que es una de las más grandes de Europa. Cruzando hacia el rio se llega al impresionante monumento a los Descubrimientos. Levantado en 1960 para conmemorar los 500 años de la muerte de Enrique el Navegante. Con 52 metros de altura y sus 33 personajes relacionados a los descubrimientos portugueses, no deja indiferente a nadie. Vale la pena subir al observatorio porque se tiene una vista espectacular de todo Belem y también del puente 25 de abril que tiene un enorme parecido al Golden Gate de San Francisco. La explicación a esto es fácil, ambas ciudades son tremendamente sísmicas y el diseño del puente considera esa problemática. Si el almuerzo lo encuentra aquí le advierto que la oferta no es espléndida pero le sugiero pruebe el pica pau, un plato típico portugués parecido al strogonoff. Realmente delicioso.
Torre de Belem
No se puede ir de Belem sin conocer la multifacética Torre de Belem (http://www.torrebelem.gov.pt/). Fue construida en 1520 en medio del rio Tejo para servir como defensa en la entrada a la ciudad. Con el tiempo, cuando esta función dejó de ser necesaria, se transformó en una cárcel, luego en un faro y después en una unidad cobradora de impuestos siendo trasladada a la orilla. Con el paso de los años logra su más lucido trabajo, ser icono no solo de Belem sino también de Lisboa. Se puede visitar en todos sus niveles y tiene un simpático sistema de semáforos internos ya que las escaleras son tan angostas que no permiten gente subiendo y bajando al mismo tiempo. Si aun tiene energía puede hacer el paseo en ferry a la orilla opuesta y llegar así a Porto Brandao donde se encuentra el enorme monumento a Cristo Rey. Vuelva a la ciudad a ver la puesta de sol en alguno de sus miradores. No se descubre Lisboa sin esta experiencia.
Casa de Linhares

Finalmente, lo más importante para volver sintiendo que vivieron la ciudad al máximo es oír, en vivo, el precioso y melancólico fado. Este género musical auténticamente Portugués fue definido por el poeta Fernando Pessoa (ídolo literario local) como "Ni alegre ni triste. El fado es la fatiga del alma fuerte". Yo me di el trabajo y encontré un tremendo lugar para oírlo. Se trata de la Casa de Linhares (http://www.casadelinhares.com/). Una antigua mansión renacentista en donde vivían los Condes de Linhares. Hoy cobija un restaurant que cada 20 minutos tiene un trio que va cambiando y que canta 3 canciones de fado por turno. Yo había leído de lo potente que era oír esta música en vivo, pero debo decir que la experiencia superó por mucho la expectativa. Realmente es algo que paraliza la sangre, profundo, precioso, poderoso, tanto que resulta casi hipnotizante. El fado es de las cosas que uno sabe que extrañará cuando se vaya de Lisboa. Lo mejor de todo es que además, la comida en este lugar es fantástica y el servicio también entonces es una experiencia absolutamente imperdible.
En el siguiente posteo les contaré sobre los pequeños pueblos en las cercanías de Lisboa que dan una experiencia totalmente distinta a la de la ciudad


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viernes, 13 de abril de 2018

La vida como siempre la soñaste: Manly (Sydney)

  
¿Como es su vida soñada? La mía es a la orilla del mar, en una ciudad chica en donde la gente se conozca, sea amable y no le importe mucho el "que dirán". Un lugar en donde la moda no importe, se haga mucha vida al aire libre, se pueda estar cerca de la naturaleza, se facilite el deporte y la vida en comunidad. Donde se respete al resto, donde no exista prepotencia ni se oigan bocinas. Un lugar en donde no se vea la policía porque no es necesaria. Tiene que tener buen clima, el encanto de las 4 estaciones pero sin temperaturas extremas. Si a esto le pudiéramos agregar estar cerca de una gran urbe, con toda su vida cultural y de entretenimiento para mi se transforma de inmediato en el paraíso. Así tal cual es Manly. Cuando uno se instala aquí y ve como funciona su sociedad, sus reglas y su cultura, dan ganas de no moverse nunca más. Hay muchas playas cerca de Sydney, nosotros elegimos esta por su ambiente más familiar y por el descanso garantizado que ofrece. 
Se llega a Manly en un ferry que sale cada media hora, muy puntual, desde Circular Quay (Sydney). Travesía entretenida pasando por muchas de las bahías cercanas a la ciudad que se aprecian maravillosamente de día. De noche el viaje es un verdadero espectáculo, todos los iconos de la ciudad iluminados mostrando una cara inolvidable. Se llega a la pequeña bahía de Manly que tiene dos playas muy poco concurridas ahí mismo, principalmente van quienes tienen botes o embarcaciones menores. El muelle es el epicentro de la vida en Manly a partir de la puesta de sol. Con muchos restaurantes y bares, la música inunda el lugar y se ve principalmente gente joven. Debo decir que en las más de dos semanas de viaje casi imposible ver familias de más de dos hijos. Hay esta zona mucho turista asiático y la mayoría de ellos tiene solo un hijo. Independiente de esto, todos los lugares están cómodamente pensados para ir con niños. En mi opinión, el mejor restaurant de Manly está aquí. El fabuloso Hugos (https://www.hugos.com.au/), un lugar sencillo pero sofisticado, muy bien atendido y con comida de primera. Si va a ir un fin de semana debe reservar porque se repleta de turistas y locales. Al lado está el recomendable The Bavarian (www.thebavarian.com.au), un bar con un amplio y típico menú Alemán y cervezas de 1 litro, tal y como se toman en Munich. Si va sin niños o solo por un trago, en el muelle encontrará el ruidoso y entretenido Papi Chulo y el Bar del Manly Warf Hotel. Ambos arden de gente en las tardes, música fuerte, conversaciones animadas, entretenimiento seguro.
El muelle se conecta con la playa por un amplio paseo peatonal llamado El Corso. De una longitud de 3 cuadras este lugar tiene de todo, restaurantes, bares, muchas tiendas para veraneantes y también varios supermercados. Es muy entretenido pasear por aquí porque se puede apreciar la vida de Manly más allá del turismo. Ver como después de almuerzo se llena de estudiantes que van a pasar la tarde con amigos, o ejecutivos que pasean a la hora de almuerzo para cambiar de aire. Un relajo único. Para comer en esta zona les recomiendo Chica Bonita (http://www.chicabonita.com.au/), un ínfimo y sencillo local de comida mexicana, preparada y atendida por australianos y muy bien lograda. Ambiente super informal, no se extrañe si hay gente sin zapatos. En Manly nadie se preocupa por cosas tan irrelevantes como los zapatos. Por donde camine se podrá empapar del espíritu australiano: NO WORRIES, nada es problema, el buen trato y las sonrisas abundan. Al llegar a la playa se llega al verdadero corazón de Manly. Aquí es donde está su esencia, en el agua, las olas y la arena. Es una playa ordenada, impecable y que tiene una extensión de un poco más de 1 kilómetro. Por supuesto que tiene baños, bebederos y muchos restaurantes para poder aprovechar de la costa durante todo el año.
No importa a que hora llegue a la playa, siempre habrá gente disfrutando de ella. Desde muy temprano en la mañana tanto bañistas como surfistas se instalan a disfrutar del día y sacar máximo provecho de él. Por su costanera siempre verá gente haciendo deporte, bicicleta, caminata o trote. Impresiona la cantidad de gente que lo practica. Recuerde que esto es Australia por lo tanto se camina como se maneja, por la izquierda. Manly es también un paraíso para los surfistas pero en un ambiente más bajo perfil que el de Bondi, bastante más familiar y más sencillo. A pesar de esto, el año pasado se hizo aquí el mundial de surf ya que su emplazamientos y olas son perfectos. Como la mayoría de las playas de la zona de Sydney, Manly tiene una costanera con parque que permite que no solo los deportistas de las olas aprovechen el espacio. Una mezcla del jet lag y de un sol que sale antes de las 6 am lo tienen a uno disfrutando de la playa antes de las 10 de la mañana, algo impensado en Chile. Agua tibia, olas suaves y casi sin corriente hacen de la playa el lugar perfecto para todas las edades.
Los fines de semana el lugar se transforma en un epicentro de actividades, ferias, exposiciones y mercados, imposible aburrirse. Hay una buena oferta de productos artesanales autóctonos australianos y también algo de ropa para los más traperos.
La gracia de Manly está en que ofrece una vida relajada, en donde a nadie la importa ni la ropa que te pones, ni si eres un campeón o un amateur del surf. La gente convive en gran armonía. A pesar de ser un pueblo chico, está fácilmente conectado a la ciudad y al resto de los pueblos cercanos con el super eficiente sistema de transporte publico de Sidney. No solo los ferris que van a Circular Quay, también hay algunos que van al zoológico de Taroonga y a Watsons Bay entre otros. Súmenle a eso el sistema de micros que con su eficiente interconexión lo lleva a cualquier parte dentro del radio urbano. Recuerden tener su tarjeta Opal.




Un panorama imperdible de Manly es recorrer caminando la Cabbage Tree Bay Eco-Sculpture Walk. Un sendero peatonal que en algo más de 500 metros lo lleva desde la playa de Manly hasta la Playa Shelly, una pequeña playa protegida del viento (la única en todo el radio de Sydney que mira al Oeste) y de las olas. Ofrece una vista única de Manly ademas de ser un paraíso para quienes disfrutan del snorkeling y del nado. Hay tanta gente que hace la ruta nadando en medio del mar que incluso hay un grupo llamado "The Bold and Beautiful Swim Squad" (http://www.boldandbeautifulmanly.com.au/) que se reúne todas las mañanas del año a las 7 am a nadar ida y vuelta hacia Shelly Beach. Es un espectáculo verlos. En el camino a Shelly hay varios lugares en donde se puede meter a las rocas y bañarse o hacer snorkeling. Es un área particularmente atractiva para esto ya que toda la zona es reserva marina. Se ve mucha gente cuya rutina parece ser dejar la ropa en una roca y tirarse al agua a disfrutar de las maravillas de la naturaleza. A una profundidad muy baja se pueden ver cientos de especies, incluso tiburones, razón por la cual optamos por caminar en vez de nadar hasta Shelly Beach. En el camino hay también una pequeña piscina pensada especialmente para niños.
A toda esta maravilla súmele que toda la ruta esta decorada con esculturas inspiradas en el mar. Son pequeñas obras que adornan el camino sin gran pretensión, de manera discreta y preciosa. Me imagino que muchos ni las ven, pero a mi me pareció una linda manera de combinar arte y naturaleza. Por supuesto que en el camino también encontrará baños y camarines limpios y cómodos, esto es Australia. También hay varios restaurantes tipo café, algo caros y con menú un poco pretensiosos, sin embargo, siempre llenos. Se puede pasar el día disfrutando de Shelly y sus aguas apacibles, aprovechando quizás las parrillas eléctricas que hay para que use quien las necesite, o la zona de picnic que está siempre repleta de gente que tiene como premisa disfrutar de cada día como si fuera el último.

Si lo suyo es el trecking, detrás de Shelly hay un parque nacional que tiene varios senderos con espectaculares vistas a ambas bahias de Manly. Quizás no para hacerlo en pleno verano por el calor pero si en media temporada.

En resumen, si va a Sydney este es un muy buen lugar para alojarse, playa en la mañana y ciudad en la tarde, descanso asegurado en un ambiente de relajo maravilloso. No se sorprenda si se queda pegado en las vitrinas de las corredoras de propiedades buscando una casa para vivir aqui.



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viernes, 30 de marzo de 2018

No Worries: Sydney!



Hay tantas cosas que hacen de Sydney en un lugar espectacular. Les podría hablar de su asombrosa cultura, relajada, feliz y amable. O quizás sería mejor partir contándoles de su impresionante sistema de transporte interconectado, en donde micros, trenes y ferris funcionan con impecable ritmo para dar un servicio de absoluta excelencia. También podría partir contándoles de su infraestructura, porque Sydney es una ciudad pensada para que sus habitantes tengan la mejor calidad de vida. Pero creo que lo mejor es partir por lo que más define a la ciudad: su bahía.
Circular Quay
Toda la ciudad pareciera vivir en función del mar que por el irregular perfil de su costa forma múltiples bahías e innumerables playas a pocos kilómetros del centro de la ciudad. Conocer y vivir esta experiencia de bahía es parte esencial de un viaje a Sydney. La mejor manera de hacerlo es en los ferris que salen de Circular Quay, el corazón de la bahía principal. Decorado en un extremo por la mítica Opera House (www.sydneyoperahouse.com) y en el otro por el Sydney Harbour Bridge el lugar sin duda, es el epicentro de la ciudad. El movimiento que hay aquí no tiene equivalente. A los miles de residentes de la ciudad que conmutan en ferris entre las diferentes localidades cercanas y el centro hay que sumarle una enorme cantidad de turistas que se pasea entre las diferentes atracciones. Además, en temporada de verano, es habitual ver diariamente un crucero con todo el movimiento de gente que eso implica.

Opera House
Hay mucho que ver en esta zona. Prepárese para pasar aquí un día completo. Probablemente lo más lógico es empezar por el Opera House. Al menos yo estaba ansiosa de conocer este icónico edificio que demoró más de 14 años en construirse. Postal inevitable de cualquier álbum sobre Sydney. Su forma solo habla del mar, conchas, velas u olas, la composición es perfecta. Hay tours cada una hora para conocer los rincones y su historia. En el lugar hay 6 salas que están constantemente abiertas al público con funciones de diversas expresiones artísticas. Le recomiendo visitar la pagina web para buscar algo de su agrado. No deje de pasearse por los bares que hay en el subsuelo, si el clima está bueno, se repletan de gente y el ambiente es muy entretenido y diverso. La vista a la bahía es simplemente única. Como toda gran ciudad, tiene un atractivo especial de noche, no deje de visitarla después de la puesta de sol.

Atravesando la zona de los ferrys se llega a The Rocks, el barrio más antiguo de Sydney. Aquí nació la ciudad y se nota. Sus calles estrechas, con recovecos y rincones escondidos hacen del lugar un espacio muy atractivo para pasear. El Museo de arte contemporáneo es uno de los principales atractivos de la zona por su muestra de arte ultra moderno. Imperdible el café del piso 4 que le mostrará unas vistas impresionantes al Harbour Bridge. Se puede visitar Cadman´s Cottage, que es una de las casas más antiguas de la ciudad y se conserva intacta.
Harbour Bridge - Bridge Climb
Los sábados y domingos se instala el Rocks Market, atractivo mercado con venta de la más inimaginable variedad de productos. Se ubica en la calle George, que es la principal de este barrio. Para pasar el hambre les recomiendo el Ribs and Burgers, (https://ribsandburgers.com/au/), rápido, rico y en el corazón de The Rocks. Al terminar puede ir a disfrutar de las vistas del puente y si es muy valiente quizás se anima a escalarlo (www.bridgeclimb.com), yo tendría que nacer de nuevo, aunque no niego que debe ser una experiencia inolvidable.
Al dejar The Rocks puede ir a visitar la Customs House (www.sydneycustomshouse.com) en circular Quay o bien ir al centro que empieza ahí mismo. Igual que todo downtown de ciudad grande, este barrio alberga una enorme cantidad de oficinas, especialmente financieras. Subiendo por la calle Pitt hasta Park St atravesará toda la zona de compras. Destaca el mall en el edificio Queen Victoria (www.qvb.com.au) y el Westfield (www.westfield.com.au). El movimiento en esta zona es de total frenesí después de almuerzo pero ya a las 5 de la tarde el ritmo baja de manera notoria porque las tiendas cierran muy temprano. Es difícil ver algo abierto después de las 6. Aquí puede aprovechar de subir a la Torre de Sydney (www.sydneytowereye.com.au) el punto más alto de la ciudad que le entregará una inolvidable vista completa de la ciudad.
Catedral de St. Mary
Si le alcanza el tiempo puede ir a conocer Catedral de St. Mary y atravesando su vecino parque Pavillion se puede acceder al Jardín Botánico. Un lugar precioso y enorme en donde no solo se ven flores y plantas sino que también alberga la Government House (https://www.governor.nsw.gov.au/government-house/visit-us/visitor-information/) y el conservatorio de música. Ambos edificios están abiertos al público pero la recomendación es siempre revisar los horarios con anticipación porque en Australia todo cierra temprano. Sin duda el punto mas famoso del parque es la Mrs Macquarie's Chair. Una silla de piedra, tallada a mano en 1811 por convictos para la mujer del gobernador. Honestamente, la silla en si no tiene gran atractivo, pero desde aquí salen las mejores fotos del viaje, ya que se logra captar el Opera House y el Harbour Bridge en una sola imagen. Juzgue usted:


La hora más popular es la puesta de sol en donde el colorido del cielo es el marco perfecto para la foto. Desde aquí se entiende bien porque la mejor forma de conocer y entender Sydney es en Ferry. Es impresionante la innumerable cantidad de bahías que se forman en sus recovecos y aunque le parezca increíble, de vez en cuando se ven en sus aguas ballenas, delfines y las más de 600 especies marinas que lo habitan. Mi recomendación es tomar un día un ferry cualquiera y lanzarse a conocer los lugares cercanos.

Double Bay
A nosotros nos tocó Rose Bay (lo hicimos literalmente a la suerte), un barrio precioso separado de Sydney solo por 10 minutos en ferry. Caminando algunas cuadras y atravesando el precioso Nielsen Park se llega a la que para muchos es la playa más bonita de la ciudad: Shark Beach. No creo necesario explicar el porque del nombre, pero le cuento que la playa está protegida con una malla por si algún pescado con triple dentadura se tienta en visitar a los bañistas. En la tarde, puede caminar en dirección opuesta hacia Double Bay y se encontrará con un barrio más elegante, lleno de tienditas y cafés, muy atractivo a la hora de la puesta de sol. Hay varios restaurantes entretenidos y después puede volver a Circular Quay en ferry, taxi o uber que es legal en Australia y funciona a la perfección.
Otra de las bahías imperdibles es la del zoológico de Taronga (www.taronga.org.au). Emplazado en una loma tiene una preciosa muestra de animales en donde destacan los koalas y las jirafas. En la entrada puede comprar tickets para alimentarlos, de lo contrario los verá un poco más de lejos. Se puede llegar aquí por la calle o por el mar (ferry) y ambos accesos están comunicados por un teleférico gratis que puede usar como paseo o como medio de transporte. Uno de los atributos del zoológico es la vista que se obtiene de la ciudad, en cada momento está como telón de fondo de los animales. Imperdible también es la muestra de pingüinos, con una impresionante infraestructura que permite apreciar estos preciosos animales en su ambiente. Hay una zona especialmente pensada para niños, con animales de granja que ellos pueden tocar y conocer. Muy cerca de esta zona está el área de los canguros que están totalmente sueltos, confieso que rogué para que no fueran violentos. Ni si quiera nos miraron. A la vuelta, si va a la ciudad, siempre recomiendo privilegiar el ferry que es un paseo en si mismo con preciosas vistas a las diferentes bahías.
Coogee Beach

Clovelly Beach
Para mi, el mejor panorama de la ciudad es recorrer a pie su Coastal Walk. Un paseo que recorre las más entretenidas y onderas playas de la zona, desde Coogee hasta Bondi (o viceversa). En un tramo de 6km de sendero se visitan 5 playas y una bahía. Todas totalmente distintas, cada una con su encanto particular. En todas encontrará alternativas para comer o tomar algo en el camino.
La idea es ir parando en cada playa a disfrutar de la vista y la onda. Algunas más familiares, otras más onderas. El sendero que las comunica está bien señalizado, con estaciones para rellenar botellas de agua en cada kilómetro. Recuerde que en Australia se camina como se maneja, es decir, por la izquierda. En todas las playas verá piscinas, algunas naturales como la de Coogee y otras artificiales como la de Clovelly. Si le entretiene hacer snorkeling, lleve su equipamiento porque en Gordons Bay se puede observar la fauna marina con tranquilidad y en un escenario perfecto. Simplemente deje sus cosas en una roca y se tira al agua a disfrutar. Así de fácil y relajado es Australia.
Gordons Bay

El año 2016 la zona fue afectada por una gran tormenta que dejó enormes daños. Por eso entre Clovelly y Bronte hay una zona cerrada por reparaciones y un camino alternativo que atraviesa por la mitad el cementerio de Waverly. La escena es surrealista. Cientos de bañistas, surfistas y deportistas atravesando entre las tumbas del siglo XIX. Creo que el cambio temporal a la ruta le agrega valor.

Bronte Beach
Hay que elegir un buen lugar donde almorzar y nosotros lo hicimos en Bronte. Una playa de tamaño mediano, con una piscina natural y un enorme parque trasero con lugar para hacer picnic o asados. Muchas de estas playas tienen parrillas para uso publico. En todas hay baños impecables y siempre se ve mucha seguridad. Hay más salvavidas que gaviotas. A pocos pasos de la playa hay una buena cantidad de cafés para almorzar o tomar algo.
En todas las playas los animales están prohibidos y la gente respeta la norma. Por eso hay un lugar especial para llevarlos en la Coastal Walk. Pasando la playa de Tamarama (la más linda a mi gusto) hay unos pozones naturales que se forman entre las rocas y los perros disfrutan a destajo. Es una maravilla ver el espectáculo de animales y sus amos gozando de un día de playa. Respeto y espacio para todos.
Perros en un dia de playa

Icebergs Club en Bondi
El paseo termina en la playa más famosa y conocida de Sydney: la fantástica Bondi Beach. Epicentro del surf, la vida social y por lejos la más turística de la zona. Es también la más grande y visitada. El gran punto a favor es Icebergs (www.icebergs.com.au), un club con restaurant, sauna y piscina abierto a todo público por un costo diario bastante bajo. La piscina no solo tiene una de las mejores vistas a Bondi sino que está emplazada sobre las rocas y se llena con agua de mar de manera bastante teatral y dramática. Una experiencia distinta y muy australiana. Imperdible.

No se puede dejar la ciudad sin visitar uno de sus grandes atractivos turísticos: el acuario (www.sydneyaquarium.com.au). Está ubicado en Darling Habour, otro de los muelles turísticos en el centro de la ciudad. El acuario está especialmente orientado a los niños, con exposiciones explicativas, muchas experiencias interactivas y un staff de 200 personas que trabajan para hacer de su visita algo inolvidable. No pague por alimentar tiburones, es un panorama bastante regular. Para adultos y niños el punto inolvidable son los 4 túneles para ver tiburones y mantarrayas, entre otros animales marinos. En ellos uno se ve envuelto por los más impresionantes especímenes que nadan alrededor. Al terminar no se pierda una visita al cercano Jardín Chino de la Amistad. Un verdadero oasis dentro del frenético movimiento de esta parte de la ciudad.
Todos estos panoramas se pueden hacer aprovechando el eficiente sistema de transporte público de la ciudad. Al llegar compre su tarjeta Opal y baje la aplicación en el teléfono. Podrá planear rutas, combinar buses, trenes y ferrys y también cargar fácilmente la tarjeta desde la aplicación. No es barato, pero es ultra eficiente y útil.
Con el fin de no alargarme mucho, dejaré para un próximo posteo la playa de Manly, que es un mundo a parte dentro de la ciudad de Sydney y que merece detallada atención a sus atractivos y panoramas.

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lunes, 12 de febrero de 2018

London Baby!! Segunda Parte


En el primer posteo sobre Londres le dimos una buena mirada a la ciudad que vive en torno al río Támesis, la de la vida política, monárquica y religiosa. No podemos dejar esta zona sin antes visitar el barrio conocido como "la city". o también conocida como la "Square Mile". Ubicada en el origen de la ciudad, esta zona es el corazón financiero del Reino Unido. Es casi el equivalente al Vaticano en Roma.
Gherkin
Lloyd's Building
Una ciudad, dentro de otra ciudad. Sin atravesar fronteras, pareciera que uno está en otro país. La arquitectura ultra moderna a ratos lo traslada a uno a una película de ciencia ficción. Encontrará también en este barrio muchas tiendas de vestir elegantes con precios por supuesto, casi impagables. Se nota que este es el barrio del dinero, en estas cuadras se negocian diariamente instrumentos financieros por 2 billones de dólares, un tercio de lo que se transa a nivel mundial. Son varios los edificios llamativos pero lejos el más emblemático es el "Gherkin" (el pepinillo). Amado y odiado tanto por locales como por turistas se ha transformado en un icono de la City. Si quiere verlo por dentro puede ir a tomarse un aperitivo o un almuerzo informal al bar Sterling, un sports bar muy popular para ir a tomar un trago después de la oficina. Piérdase un poco por las calles de la City, hay muchos edificios interesantes que ver. Debo decir que a mí no me habían recomendado ir y me encantó.
Bywater St en Chelsea
Nos trasladamos ahora río arriba hacia el precioso y entretenido barrio de Chelsea. Lleno de tiendas y de restaurantes es un lugar ideal para partir el día temprano. Si va en metro, baje en Sloan Square y recorra la calle King metiéndose también por las callecitas que confluyen. Aquí encontrará todas las tiendas de gama media y mucha tienda local de barrio. Yo recomiendo el desayuno en Partridges (https://www.partridges.co.uk/) un supermercado con productos gourmet que tiene un café ideal para empaparse del ambiente de Chelsea. Al terminar su café visite la galería Saatchi (http://www.saatchigallery.com/) que está justo al frente. Fundada en 1985 es hoy uno de los espacios de mayor vanguardia artística de la ciudad. Entrada liberada, no se la pierda.
Museo de Historia Natural
Colindante por el norte con Chelsea está el enorme y variado barrio de Kensington. Buen lugar para alojarse aunque este punto hay que darle una buena vuelta. Los hoteles en Londres son caros, si va en familia arrendar un departamento es buena idea. Por suerte su red de metro es muy eficiente y confiable por lo que comprar una tarjeta Oyster y tenerla cargada es vital. El personal del metro tiene siempre la mejor disposición para ayudarlo a decidir la mejor opción al momento de comprar y cargar. Volvamos a Kensington que tiene varios atractivos, probablemente el principal es el Museo de Historia Natural. Lugar predilecto de los niños por su impresionante muestra y de los adultos por la preciosa arquitectura del edificio. En la misma calle Cromwell está el Victoria and Albert Museum, el museo más grande del mundo sobre artes decorativas y diseño. Si lo encuentra por aquí la hora de almuerzo, no deje de conocer y probar el Da Mario (http://www.damario.co.uk/), un pequeño restaurant italiano, cero turístico, con comida exquisita y un ambiente muy local. Si lo encuentra la hora de comer camine hasta el Thai Place (https://www.thaitasterestaurant.co.uk/) un ínfimo local de comida Thai atendido por sus dueños a pesar de su escaso manejo del idioma ingles. No se imagina lo bien que se come. Reserve, no tiene más de 10 mesas y el lugar está siempre repleto.

Hyde Park

Memorial Lady D
Muy cerca de ambos restaurantes está el Hyde Park, el parque real más grande de la ciudad. El lugar no solo ofrece excelentes circuitos de trote, caminata y bicicleta, sino que también mucha actividad familiar. Cafés, restaurantes y arriendos de botes en la laguna "The Serpentine" están siempre repletos de turistas y locales. Grandes áreas verdes para pasear y sacarse un poco la ciudad de encima. Los turistas se enfilan siempre hacia la mayor atracción del parque: el palacio de Kensington, famoso por ser la última residencia de Lady D. Sus ladrillos rojos combinan a la perfección con el verde del parque y las flores de sus preciosos jardines. Tiene varios departamentos ocupados siempre por parte de la familia real. Hoy sus más famosos residentes son el Principe William con su familia y el Principe Harry que pronto traerá a su mujer. Si quiere más información o comprar tickets para visitar el castillo puede hacerlo en www.hrp.org.uk. Otros imperdibles del parque son el memorial que la Reina Victoria le hizo a su marido Alberto y el memorial a la Princesa Diana. Se trata de una fuente con forma de corona cuya agua fluye constantemente como un rio. No se extrañe si ve gente cabalgando porque hay una pista especial dentro del parque para hacerlo.
Por la calle de atrás del palacio se puede pasar caminando y conociendo varias embajadas notables con preciosas y elegantes edificaciones. No se pierda la de Israel y de la Rusia que son particularmente esplendorosas.
Portobello Market - Notting Hill
Al llegar al otro lado estará a penas a dos cuadras del famoso barrio de Notting Hill y su Portobello Market. Si bien el mercado está abierto de lunes a sábado, es este último día el más atractivo. Le advierto, son mareas de gente pasando de puesto en puesto revisando principalmente souvenirs entre una que otra antigüedad. Quedan pocos puestos de frutas, verduras y flores. Para mí, que odio las multitudes, este panorama está totalmente sobrevalorado, pero es algo que hay que visitar al menos una vez en la vida. La famosa tienda de libros de viaje de la película es una tienda de regalos turísticos chinos, se lo aviso para evitar decepciones.
Si usted lo que busca es hacer algo de shopping, una buena alternativa es caminar por Oxford Street, desde la estación de metro Marble Arch hacia el lado opuesto del parque. Aquí encontrará desde tiendas locales hasta las clásicas Disney Story, H&M, Forever 21 etc. Al llegar a Regent St enfile hacia abajo y verá como el el ambiente se pone mas elegante, exclusivo y entretenido. Se puede comer bastante bien en este barrio. Yo recomiendo el Heddon St Kitchen (https://www.gordonramsayrestaurants.com/heddon-street-kitchen) elegante pero no tanto, atención de primera y completo menú. Quien sabe, quizás se encuentre con algún famoso. Yo estuve en el baño con la Liv Tyler. Digo "estuve" con una gota de la patudez del chileno cuando anda de turista porque la verdad es que solo la miré. Un par de cuadras más abajo se llega al corazón del teatro y el showbiz londinense: Piccadilly Circus. Mucho pub por aquí en un ambiente tipo times square pero con ingleses.

Covent Garden

¿Les queda tiempo todavía? Entonces nos vamos a Covent Garden (https://www.coventgarden.london/), un antiguo mercado de frutas y verduras transformado hoy en un mercado turístico con múltiples atractivos, tiendas, shows en vivo, mareas de gente y mucha vida en las calles que lo rodean. Sin duda otro must inglés aunque se encontrará con varias marcas gringas invadiendo el lugar.
Camden Town
No podemos irnos de Londres sin antes haber al menos dado un vistazo por el Regents Park y su vecino Camden town, el barrio alternativo de Londres. Un ambiente muy juvenil, bastante bohemio, de vanguardia y en donde se dejan ver todas las tendencias mas curiosas y extravagantes. Aquí hay pubs en cada esquina y para entender porque están siempre llenos hay que saber que en su mayoría los ingleses viven en espacios muy reducidos, muchas veces departamentos estudios para una o dos personas. De esta manera se entiende que el inglés usa el pub como extensión a su casa, transformándolo en el living. Ahí se junta con sus amigos, conversan, ven futbol, se ríen y toman como si no hubiera mañana. Por eso muchas veces se pueden pasar la tarde entera ahí, con una jarra de cerveza o un pint de Pimm´s. Cuando el clima es bueno, muchos de estos jóvenes se dejan caer al parque Regent, otro de los parques reales y en donde se respira un ambiente mas relajado, mucho picnic, cerveza incluso pequeñas parrillas. Es que el verano es tan corto en Londres que el año pasado cayó jueves (chiste viejo pero contingente).
Aunque no lo crean, hay más por conocer de Londres, Soho, Bricklane, Little Venice etc., pero para una primera visita está todo lo necesario. Espero le pase lo que a mí cuando me voy de Londres, solo pienso en volver.

¡Cross check y reportar!




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