viernes, 22 de junio de 2018

Especial de museos de Paris


Sabemos que Paris es un museo al aire libre, sin embargo, además de eso, antes de visitar la ciudad es bueno saber que existen en ella mas de 150 museos de todas las disciplinas artísticas. Elegir correctamente cual visitar es clave para invertir el tiempo de buena manera. No tenga miedo a hacer ejercicio de su libertad y sus gustos, no es obligación que disfrute de todas las manifestaciones artísticas ni todos los distintos movimientos. El arte es parte importantísima del desarrollo de la humanidad y normalmente es un espejo de como la sociedad se ha ido sintiendo y evolucionando a lo largo de la historia. Visitar un museo es de alguna manera abrir un libro de historia, un libro más intimo y quizás hasta más verdadero. Repasemos entonces algunos de los museos más famosos y más curiosos de Paris.

Louvre: es el museo más grande del mundo con alrededor de 35.000 obras de arte en exposición, aunque su colección total es de 380.000 obras. Se supone que si quiere recorrerlo entero le tomaría alrededor de 100 días. Está dividido en 8 áreas. Claramente hay que hacer una selección de las tendencias que son más de su gusto e incorporar, al menos en la primera visita, la vista obligada de sus tres obras más famosas:  "La Gioconda" de Leonardo da Vinci, "La Muerte de la Virgen" de Caravaggio y la escultura "Venus de Milo". El edificio que lo alberga alguna vez fue una fortaleza, después un palacio y ahora es el segundo museo más visitado el mundo. Respecto de la Mona Lisa, no se haga grandes expectativas, primero sorprenden las dimensiones del cuadro, es bastante más pequeño de lo que la mayoría de la gente cree. Segundo, es tal la aglomeración de gente que esta no es una experiencia grata. Tercero, no podrá acercarse mucho porque hay una barrera y además el cuadro está protegido con una vitrina. Por último, tenga en cuenta que el museo recibe alrededor de 15 mil visitantes diariamente y la mayoría de ellos solo va a ver esta famosa obra. Tickets e información on line en: https://www.louvre.fr/en

Museo de Picasso: este es uno de mis preferidos en Paris. Situado en Le Marais, en el Palacio de Salé que en sí una obra de arte. Contiene más de 5.000 obras de este artista que en mi opinión es el más completo, versátil y prolífero del siglo XX. La gran gracia de esta colección es que abarca desde sus inicios hasta sus últimos trabajos, siendo una magnifica muestra de la enorme evolución que tuvo Picasso durante sus 92 años de vida. Cuadros, esculturas, cerámicas, grabados y dibujos componen la completísima colección que alberga el museo. No se pierda la tienda que tiene cientos de preciosos productos, imposible salir con las manos vacías. http://www.museepicassoparis.fr/

Museo de Orsay: para mí es un imperdible de Paris. Si bien es grande, es mucho más fácil de recorrer que el Louvre y reúne obras principalmente pictóricas de uno de mis periodos preferidos del arte: el siglo XIX.  En mi opinión de aquí en adelante el arte se pone más atrevido, más político, más contestatario y por lo tanto mucho más interesante. Desde 1977 ocupa el espacio que antes fue una estación de tren. Los fanáticos del impresionismo y post impresionismo encontraran que este lugar es un paraíso porque aquí se guarda la colección más grande del mundo de este periodo del arte. Entradas, horarios y más información en http://www.musee-orsay.fr/en/home.html

Museo de la Orangerie: lleva este nombre porque el lugar que lo alberga era un antiguo invernadero de naranjas. Este pequeño museo también se concentra en el impresionismo y post impresionismo pero con una colección infinitamente mas pequeña. Ideal si usted va con gente que se canse fácilmente en los museos. Su sala más conocida alberga una serie de "nenúfares" de Monet y los expone en una magnifica sala redonda tal y como él lo concibió al momento de pintarlos. Es un museo que en general tiene pocos visitantes así que se puede dar un banquete de impresionismo con todo el tiempo del mundo y sin aglomeraciones.  Se pueden comprar tickets dobles para este museo y el de Orsay en http://www.musee-orangerie.fr/en

Museo Rodin: a pocos pasos de Les Invalides, este museo ocupa las instalaciones de lo que alguna vez fue un hotel que alojó por mucho tiempo al mismísimo Rodin. Por lo tanto, de alguna manera, fue él mismo quien transformó este hotel en un museo. Rodin fue considerado el padre de la escultura moderna y por eso este museo también debería ser visita obligada en la ciudad de la luz. Si bien alberga principalmente esculturas (más de 6.000) también tiene una muestra de grabados, dibujos y fotografías. El lugar ofrece además un bonito paseo por sus jardines que a ratos lo aíslan de la ciudad con sus altos y bien cuidados arbustos. Entre sus senderos se encontrará con muchas esculturas pero sin duda la más destacada y una de sus obras maestras es "El Pensador". No deje de visitar la tienda que tiene preciosos productos. Entradas y más información en http://www.musee-rodin.fr/es

Centro Pompidou: el edificio en sí también es una obra de arte y va muy en comunión con el tipo de arte que se expone aquí. Rupturista, conceptual y muy moderno, el centro tiene varias agrupaciones de diferentes disciplinas artísticas. Su principal atractivo es el Museo Nacional de Arte Moderno. Obras de Matisse, Kandinsky, Miro y Picasso entre otros, decoran los muros del 4to y 5to piso dedicados al museo. Frente a él hay una gran explanada que reúne a mucha gente, especialmente jóvenes que van a disfrutar de la onda artística más vanguardista en Paris. https://www.centrepompidou.fr/en

Museo de Egouts: aunque cueste creerlo este es un museo de las alcantarillas de Paris, algo totalmente novedoso y bastante insólito. Se entiende su existencia cuando uno sabe que estos túneles subterráneos existen aquí desde los primeros años de la ciudad y por lo tanto una visita ayuda a tener una visión histórica más completa. Es similar a las Catacumbas pero más pequeño y mucho menos tenebroso. Son 500 metros de galerías subterráneas con una muestra sobre el ciclo del agua en la ciudad y la maquinaria con la que se ha trabajado a lo largo del tiempo. No es necesario comprar las entradas con anticipación. Su acceso es muy central, al lado del Puente del Alma.

Museo Cluny: es el museo nacional de la Edad Media. Su colección es tan variada como interesante. Tapices, orfebrería, esculturas, marfiles y variados objetos decorativos se distribuyen a lo largo de las salas de este edificio que data de la Edad Antigua. El museo está ubicado en el Barrio Latino de Paris, uno de los de mayor movimiento de la ciudad. En estas calles hay un café en cada esquina y un ambiente universitario entretenido y jovial. Recorrer sus salas es como entrar en una maquina del tiempo y retroceder cientos de años en un par de segundos. Sin duda un panorama distinto y muy interesante para hacer en la ciudad. http://www.musee-moyenage.fr/

Museo de la Música: este lugar vale la pena visitarlo solo si usted es un gran fanático de la música. Está bastante alejado del centro de la ciudad pero con estación de metro en la puerta. Es museo es parte del complejo de la Filarmónica de Paris y se ubica en una de las entradas del parque La Villete. La colección completa contiene más de 7.000 instrumentos aunque solo 1.000 son parte de la exposición permanente. Desde un piano de Chopin hasta la guitarra de Brassens, el museo habla de la historia de la música a partir del siglo XVII y hasta la actualidad. https://philharmoniedeparis.fr/en/musee-de-la-musique

Museo Jacquemart-Andre: considerada una joya oculta de Paris, este museo privado tiene una colección principalmente de arte renacentista italiano, aunque también tiene obras pictóricas francesas, holandesas y alemanas. El museo está instalado en una mansión del siglo XIX que lo transporta a uno a la vida parisina de aquellos años. Es un museo pequeño y por lo tanto fácil de visitar. No deje de conocer el jardín invernal y el café del museo. Un rincón desconocido y espectacular que regala esos momentos de descanso inolvidables en Paris. https://www.musee-jacquemart-andre.com/en

Museo del Ejército: este museo ofrece una interesante exposición sobre la historia del ejército francés desde la Antigüedad hasta la segunda guerra mundial. Uniformes, armas y armaduras sumados a dos salas especialmente dedicadas a las dos guerras mundiales son la parte más interesante de la muestra. Está ubicado al interior de Les Invalides. Hay una pequeña tienda con entretenidos souvenirs para recordar la visita. El museo es bastante extenso y por lo tanto la recomendación es elegir bien que partes de la muestra se quieren visitar. Especialmente atractivo si se va con niños, aquí parecieran no cansarse. Horarios y más información en http://www.musee-armee.fr/es/home.html

Podría alargarme mucho más, son tantos los museos que hay en Paris que la elección de cual visitar y cuanto tiempo quedarse no es fácil. Yo prefiero los museos más pequeños que son más fáciles de recorrer y menos cansadores, especialmente si uno va con niños. Hay que tener en cuenta que varios museos son gratis para menores de 18 años y muchos ofrecen entrada liberada durante algunos días del mes. Mas información respecto a esto en el sitio: https://www.parisando.com/museos-gratis-en-paris/. También existe un pase para museos que le valdrá la pena comprar solo si piensa visitar varios. Toda la información sobre este pase en http://en.parismuseumpass.com/ . Recuerde que la clave está en visitar museos que sean de su gusto y destinar a cada uno un tiempo prudente que le permita ver también las innumerables atracciones de la ciudad.

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viernes, 15 de junio de 2018

Paris, museo al aire libre


Paris, capital indiscutible del romance, los tranquilos cafés con sus minúsculas mesas en donde el tiempo se detiene y la conversación se alarga. Lugar de caminatas a paso tranquilo en que la historia salpica cada esquina y se hace imposible arrancar de ella. A diferencia de otras grandes ciudades como Nueva York, Londres o Barcelona, en Paris el ritmo es distinto, no existe el frenesí y la vida se vive en cámara lenta, disfrutando cada segundo. Sus 2000 años de historia se ven y se sienten en cada rincón, es un lugar al que hay que ir preparado porque Paris es un museo al aire libre. Mi primer consejo es que busque un hotel cerca del metro, ya que esta es una excelente herramienta para acortar distancias al momento de recorrer la ciudad.
Paris tiene 20 distritos numerados que se distribuyen en forma espiral. Como siempre antes de visitarla habrá que darle una buena mirada al mapa y privilegiar que se quiere conocer y que se dejará para una próxima visita. El centro de la ciudad (distritos del 1 al 9) son absolutamente imperdibles pero habrá otros lugares que visitar en zonas un poco más alejadas. No nos olvidemos que además del romance y la historia, el arte es protagonista en esta ciudad y por lo tanto hay que incorporarlo en la agenda también.
Paris está dividida en dos por el río Sena, su orilla derecha y su orilla izquierda. Esto sirve de referencia útil para ubicarse en una ciudad repleta de barrios, recodos y rincones. La ciudad nació como un pueblo pesquero, de ahí la importancia que tiene el rio en su desarrollo urbano. Un paseo totalmente imperdible es recorrerlo en bote, apreciando la mayoría de sus monumentos, la grandiosidad de la Torre Eiffel y sobretodo la belleza de sus innumerables puentes. Particularmente espectacular es este paseo a la hora de la puesta de sol. Los botes turísticos salen al lado del Puente del Alma y los tickets se compran ahí mismo.

Ile de la Cité - Pont Neuf
Me resulta inevitable siempre partir visitando la ciudad por el principio, la Ile de la Cité, lugar en donde se cree se fundó la ciudad con el nombre de Lutecia y que representa hoy el corazón de Paris.
Catedral de Notre Dame
Si bien la Isla tiene unas pocas cuadras de largo y ancho, hay muchas cosas que ver en ella. Probablemente la más destacada es la Catedral de Notre Dame, una de las catedrales góticas más importantes del mundo. Si bien su construcción terminó en 1245, a lo largo de los siglos ha tenido constantes restauraciones, lo que explica el impecable estado en que se encuentra. Testigo de importantes hechos históricos, como la coronación de Napoleón y la beatificación de Juana de Arco, la catedral es uno de los tantos iconos de la ciudad. Se puede visitar todos los días, no requiere entradas pero se debe pasar por un punto de seguridad. Hay visitas guiadas gratis en varios idiomas, puede revisar los horarios en http://www.notredamedeparis.fr/ . A un par de cuadras está la Conciergerie (http://www.paris-conciergerie.fr/en/), la cárcel revolucionaria en donde Maria Antonieta pasó sus ultimas horas antes de ser decapitada en la Plaza de la Concordia. Aquí escribió su famosa y desgarradora última carta a su cuñada para despedirse de sus hijos. Este lugar vale la pena si usted es amante de la historia y en especial de esos turbulentos años.
Saint Chapelle
En mi opinión, mucho más interesante e impactante es la Saint Chapelle. Una iglesia gótica escondida entre los edificios de la Corte Suprema francesa, a pocos metros de la Conciergerie . Fue construida con el fin de albergar dos reliquias de la pasión de Cristo: la corona de espinas y un pedazo de la cruz. Si bien ninguno de estos dos tesoros está actualmente en la iglesia, la belleza de los vitrales de la capilla superior y la simplicidad de la capilla inferior hacen de este lugar otra visita obligada. A pesar de la enorme cantidad de turistas de Paris, este lugar en general no tiene largas filas y los tickets los puede comprar por anticipado en http://www.sainte-chapelle.fr/en/. No puede irse de la isla sin recorrer el Pont Neuf (puente nuevo), que irónicamente es el puente más antiguo de los que actualmente cruzan el Sena, motivo por el cual fue declarado monumento histórico nacional. Por sus escaleras puede descender hasta el parque du Vert-Galant, una pequeña plaza en la punta de la isla que ofrece no solo un tranquilo momento de descanso, si no también, una vista inigualable al precioso puente de los artistas. Nuevamente un gran momento para asomarse por aquí es la puesta de sol, en donde es común ver grupos o parejas compartiendo una botella de vino a la orilla del rio. Postales únicas de Paris. Detrás de La Cité está la Ile Saint-Louis, ambas están comunicada con un pequeño puente homónimo. Mucho menos turística y mas pequeña, es uno de mis lugares preferidos en Paris. Con mucho comercio chico y de productos netamente franceses es un lugar para recorrer dejándose perder. No deje de probar los helados de la heladería Berthillon (http://www.berthillon.fr/nos-specialites-berthillon/) que si bien tiene varios locales en Paris, este es el primero y por lo tanto es el más famoso.
Puente de los Artistas
A esta misma altura en la ribera izquierda se encuentra el Quartier Latin, el barrio latino, que lleva este nombre desde la época medieval cuando los estudiantes de la zona se comunicaban en latín. Sus pequeñas e intrincadas callecitas están repletas de restaurantes y cafés. Su punto central es la enorme y preciosa fuente de San Miguel, en donde habitualmente se ven hordas de jóvenes compartiendo un momento de ocio. La gracia está en perderse hacia el boulevard Saint Germain y atravesarlo para conocer el barrio de la prestigiosa universidad de la Sorbonne. Si se levantó temprano puede alcanzar a visitar los cercanos jardines de Luxemburgo, otro oasis de la ciudad que alberga al Palacio de Luxemburgo, sede del senado Frances. Pasear de la mano por sus preciosos jardines es detener el tiempo para volver a lo esencial, un lujo que pocas grandes ciudades nos pueden dar. Terminar este barrio visitando el famoso cafe Les Deux Magots es la manera perfecta de abrochar un día redondo
Palacio de Luxemburgo - Parlamento Francés

Place du Vosges
En la ribera derecha se encuentra mi barrio preferido de Paris, Le Marais, el barrio judío de la ciudad. Elegante y bohemio a la vez. Entretenido y repleto de museos. Un lugar que con el paso de los años ha tomado un aire cosmopolita y algo comercial sin perder el encanto de ser un barrio, con vida de tal. Recórralo, disfrute de un café o almuerzo en esas ínfimas mesas en las que con suerte caben dos platos. Déjese empapar de la onda entretenida pero no bulliciosa del lugar. El corazón del barrio es la preciosa Place du Vosges, la plaza más antigua de Paris y que terminó de construirse en 1612. En el numero 6 de la plaza, se encuentra el departamento de Victor Hugo, el cual puede visitar de forma gratuita. Vale la pena volver de noche a comer a alguno de sus muchos restaurantes, es un barrio que en los últimos años ha adquirido buena reputación por sus excelentes alternativas para comer. La revista Timeout hizo hace un par de años un reportaje a los mejores restaurantes de la zona, reviselo y elija el que más le tinque: https://www.timeout.com/paris/en/restaurants-cafes/restaurants-in-the-marais-paris
Pompidou
A unas pocas cuadras encontrará mucho que ver. El magnifico Hotel de Ville, que desde el año 1357 alberga a la municipalidad de Paris. Su vista de día es algo impresionante, pero de noche gana el doble, no se pierda ninguna de las dos. A tan solo un par de cuadras esta el centro George Pompidou, un centro cultural de las artes que alberga entre otros una biblioteca, un museo de arte moderno y un centro de la música y la acústica. Su arquitectura sin igual lo hace un lugar muy atractivo para gente joven y amantes del arte y la arquitectura. Cuesta creer que a pocas cuadras están algunos iconos de la tradición milenaria parisina, como el Louvre, los jardines de las tullerías y el Palacio Royal que alberga al ministerio de la cultura. Todos lugares a los que hay que ir, teniendo en cuenta el uso del tiempo y los gustos personales. Trate de no perderse una visita a la Opera Garnier, el edificio es realmente una joya. Un paseo por esta zona no se puede hacer sin un rico crepe callejero, tenga en cuenta que la gracia de Paris es vivirla al ritmo de los parisinos, esto implica parar seguido por un café o una cerveza, acompañarlo de un rico baguette pero sobretodo tomarse la vida con calma. No tiene gracia andar corriendo de un lado para otro.
Louvre
Los jardines de las tullerías son de mis lugares preferidos en esta zona, no solo por sus múltiples áreas de descanso sino también por su oferta de comida al paso. Estos fueron los primeros jardines públicos de la ciudad y la gente los disfruta a toda hora. Es increíble ver como una ciudad bien pensada invierte en espacio de uso publico sin escatimar en costos.A pocos metros verá la Place Vendome y la Place de la Concorde, ambas con históricas columnas en su centro. La de la Place Vendome fue levantada por Napoleón para conmemorar la batalla de Austerlitz. En la Place de la Concorde, rodeada de magnificas esculturas históricas, hay un obelisco egipcio, de la época de Ramses II, que fue donado a Francia durante el siglo XIX. En este céntrico lugar se llevaron a cabo varias decapitaciones durante la revolución francesa, la de Luis XVI y Maria Antonieta entre muchos otros. 
Les Invalides
A partir de aqui aparece otro Paris, el de las grandes avenidas, enormes monumentos. Esta ciudad que envidiamos por su diseño urbano, su inversión en parques y en resaltar los lugares y edificios que son parte de la historia y por lo tanto de la memoria colectiva del pueblo.
Tumba de Napoleón
Cruzando el rio por el puente Alexander III, indiscutiblemente el más precioso de la ciudad, es casi imposible no impresionarse con la Avenue du Marechal Gallieni que atraviesa el la explanada de Les Invalides con el edificio del mismo nombre al fondo. Este impresionante complejo militar que alberga museos, iglesias, hospital y probablemente lo más importante e imperdible: la tumba de Napoleon. Cuenta la leyenda que él pidió que su tumba estuviera bajo el nivel de entrada para que todos tuvieran que agacharse a verlo, una especie de reverencia obligada. Vale mucho la pena recorrer el resto de las sepulturas que hay en el lugar y por supuesto la iglesia que es de una belleza sin igual. Desde aquí tomando en diagonal la Av. de la Motte Picquet llegará en pocas cuadras a la
Campos de Marte - Torre Eiffel
Escuela Militar que enfrente tiene los famosos campos de marte y al fondo de estos, la joya de la corona: la inigualable Torre Eiffel, icono mundial de la ciudad y del país. Cuesta entender que algunos la encontraran aberrante cuando se levantó en 1889. Fue tal la controversia que causó que en más de una oportunidad se consideró derribarla, lo que hoy sería considerado un crimen brutal. Para mi es simplemente perfecta, desde su forma, su material, su ubicación sobre el Sena y sobretodo la magnifica vista que desde sus observatorios da de la ciudad. Las filas se han hecho más largas con los años, no solo por el aumento de turistas sino también por temas de seguridad. Yo confieso que en su observatorio más alto el vértigo me paralizo la primera vez, pero en los dos mas bajos, no se siente porque los espacios son amplios y las fotos magníficas. Se puede subir por ascensor y por escalera, esto último está en mi lista de pendientes. Lo más bonito de la torre es ver como se aparece desde innumerables partes, entremedio de las calles, los edificios, a distancia, la torre siempre sorprende. Uno no se aburre de fotografiarla, desde todos los ángulos. No se pierda visitarla de noche porque iluminada se ve simplemente espectacular. Por algo es el monumento mas visitado en el mundo con 7 millones de visitas al año.
Arco de Triunfo
Al otro lado de la torre y cruzando nuevamente el rio Sena se encuentra trocadero, un espacio público abierto con preciosas vistas a la Torre Eiffel. Aquí encontrará mucho movimiento de artistas callejeros y comerciantes que buscan alcanzar a las hordas de gente que circulan a toda hora por el sector. Varias calles llegan a esta área, si toma la av. Kleber podrá disfrutar de una preciosa caminata entre magníficos edificios del más puro estilo francés. La avenida desemboca en el segundo icono mas importante de la ciudad: el Arco de Triunfo. Este impresionante monumento a las victorias del ejercito francés fue mandado a construir por Napoleon en 1806 pero el no alcanzó a verlo terminado ya que las obras duraron 30 años. Ha sido testigo de innumerables hechos históricos, desde el paso de la caravana fúnebre de Napoleon hasta los desfiles con los que se celebró el fin de la primera y segunda guerra. No intente cruzar la calle, yo lo hice y casi morí en el intento. Hay pasos subterráneos para acceder al interior de la rotonda y subir al arco.
En nivel de la calle podrá ver la tumba al soldado desconocido y no deje de subir al observatorio que hay en la parte superior, no solo porque aprenderá mucho de la historia francesa sino porque la vista de la ciudad es maravillosa. Le advierto que no hay ascensores y que son 286 escalones para llegar a la azotea. Desde aquí, se ve la Defense, el barrio moderno de Paris, el cual vale la pena visitar solo si le sobra tiempo. Si bien queda algo apartado, tiene una estación de metro ahí mismo, por lo que visitarlo es fácil. Para el otro lado se encuentra los grandiosos Campos Eliseos. Una avenida con mas de dos kilómetros de largo, rodeada de enormes arboles y cuyo nombre proviene de la mitología griega, haciendo referencia a un paraíso. Sin duda para algunos lo es, las tiendas más elegantes y famosas se encuentran en este barrio además de el Petit y Grand Palais, dos enormes y preciosos edificios que fueron levantados con motivo de la Exposición Mundial de 1900. Ambos albergan hoy importantes museos. Las calles adyacentes a los campos Eliseos no solo albergan las tiendas más elegantes de la ciudad sino también los mejores hoteles. A mi gusto el más lindo y elegante es el
Hotel Plaza Athenee
Plaza Athenee en la avenida Montaigne. Si usted es fanático, como yo, de la serie Sex and the City, sepa que en este lugar se filmaron importantes escenas de los últimos capítulos. Sus pasajeros son principalmente árabes que vienen a gastar sus petrodolares sin ningún pudor. Es al menos llamativo ver mujeres totalmente tapadas con sus burkas repletas de bolsas de Gucci, Chanel, Dior o tantas otras, todas con sus mercedes negros esperándolas en la puerta.
Basílica de Sacre Coeur
Ya dimos la vuelta a todo Paris pero no puedo terminar sin mencionar mi lugar preferido en esta inigualable ciudad. Se trata del Sacre Coeur. En una ciudad casi carente de contrastes en donde todo se mueve en sincronía y cada rincón es parte perfecta del puzzle, se agradece algo que salga un poco de la norma. Sacre Coeur está situado en Montmartre, el único cerro que tiene Paris, por lo tanto el punto más alto de la ciudad. El barrio no solo alberga a la preciosa basílica del Sacre Coeur (Sagrado Corazón) sino que también es el epicentro del barrio bohemio y artístico de la ciudad. Ideal es ir temprano el sábado. Partir visitando la basílica y subir a su cúpula para disfrutar de una vista única y completa de la ciudad. Después recorra con calma el barrio, disfrutando de las ferias al aire libre, de los artistas y de los pequeños y deliciosos restaurantes franceses que aquí hay por montones.
Montmartre
El corazón del lugar está en la histórica Place du Tertre, en donde decenas de artistas exponen sus obras. Un hervidero de turistas y amantes del arte que le dan un encanto enorme al lugar. Hacia fines del siglo XIX fue en estas calles en donde las principales manifestaciones artísticas de la Belle Epoque se llevaron a cabo. En esos años vivieron aquí Picasso, Renoir, Toulouse-Lautrec, Modigliani entre muchos otros artistas de gran renombre. Años dorados en donde Paris fue el centro del mundo, especialmente del mundo artístico cultural. Muy interesante es visitar los famosos cabaret del boulevard de Clichy.

Catacumbas
Si tiene tiempo hay un paseo que yo hice la ultima vez que fui y disfrute mucho. Se trata de visitar las catacumbas (http://www.catacombes.paris.fr/en/homepage-catacombs-official-website). Un cementerio subterráneo construido en el siglo XVIII en forma de una intrincada red de túneles. En la actualidad conserva más de 6 millones de esqueletos humanos, convirtiéndose en el mayor osario de Europa. Le recomiendo comprar los tickets sin fila en la página oficial porque se puede perder un buen par de horas en ella. Es un paseo distinto, bastante freak y que impresiona mucho, especialmente si se hace con niños. No se sale por el mismo lugar por donde se entra pero hay un metro muy cerca de la salida. Si usted es claustrofóbico, no le recomiendo ir, se baja por una angosta escalera varios pisos y a rato los túneles son bastante estrechos. Una vez dentro, no se puede devolver, esto implica una caminata de alrededor de 2km bajo tierra hasta la salida.
Respecto del metro, puede comprar pases diarios o bien un set de tickets (l0) para ir usando cada vez que suba. Se camina mucho en la ciudad pero muchas veces para evitar exceso de cansancio, tomar el metro es la mejor solución. Si es mal caminante, compre los pases diarios, si es bueno en esto, compre el set de tickets. Las maquinas aceptan tarjeta de crédito y monedas. Tenga en cuenta que en las estaciones las puertas no se abren de manera automática sino que usted debe apretar un botón para accionarlas.
Siempre es buen momento para visitar Paris, pero tenga en cuenta que las medias temporadas son mejores por el clima que es muy frío en invierno. Evite ir en agosto que el mes en donde una buena parte del comercio cierra por vacaciones. Vaya sin miedo, los franceses son mucho más amables de lo que su fama dice y es un mito que no hablan ingles. La mayoría maneja varios idiomas.
He dejado los museos afuera porque es muy difícil resumir Paris en un posteo. Los museos merecen tiempo y por eso haré un especial de ellos en el siguiente posteo.

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martes, 29 de mayo de 2018

Conociendo el fin del mundo (Cascais, Sintra y mucho más)

Cabo da Roca
Las playas de Portugal tienen fama mundial. Su costa bañada por la inmensidad del Océano Atlántico ofrece enormes y variadas alternativas a los amantes del mar, arena y sol. La buena noticia es que si está en Lisboa y tiene solo unos pocos días, alcanza a conocer una preciosa zona playera muy cerca de la ciudad. Cada 20 minutos sale desde la estación Cais do Sodre, en el centro de Lisboa, un tren que se va por la costa hacia la maravillosa Cascais. Es un trayecto de media hora en que sutilmente el paisaje va cambiando desde la ajetreada y repleta ciudad al suave oleaje de las olas sobre la playa.
Cascais
Cascais fue originalmente un pueblo pesquero, pero cuando a mediados del siglo XIX el rey Luis I lo eligió como su lugar de vacaciones, el lugar se transformó entonces en destino preferido de familias adineradas y de alta sociedad. Hoy es el balneario predilecto de portugueses y extranjeros en la zona. Un verdadero hormiguero durante el verano pero que el resto del año ofrece un ritmo de vida como de otro siglo, pausado, tranquilo, cálido y amable. Con excelente infraestructura hotelera, buenos restaurantes y estratégica ubicación, este lugar es el ideal para usarlo de centro de operaciones en la zona.

Costanera de Cascais
Un fin de semana es perfecto para recorrer el lugar. Todo se puede hacer caminando aunque muchos eligen hacerlo en bicicleta por la excelente infraestructura que hay para seguridad y tranquilidad de los ciclistas. Si bien recorrer el pueblo es interesante, el mayor atractivo para mi está en su costanera. Con unos 5km de extensión se pueden recorrer las playas y los acantilados, todo acompañado de la brisa marina y un paisaje único. A toda hora se ven decenas de personas que sin ningún apuro aprovechan la amplia vereda para dar paseos a la orilla del mar. Desde el hotel Grande Real Villa Italia (http://www.granderealvillaitalia.realhotelsgroup.com/en#.Ww28xVOFOi4) puede acceder a ella solo cruzando la calle. El hotel tiene una ubicación privilegiada y su atención es como de 7 estrellas. Muy buen lugar para descansar en Cascais. Excelente infraestructura, deliciosos restaurantes y ese ritmo pausado que caracteriza a este lugar. Una parte del hotel fue la residencia de Humberto II, el último rey de Italia. Alojarse aquí no es dormir en cualquier parte.
Boca do Inferno
A pocos metros del hotel está la Boca del Infierno, uno de los puntos turísticos más atractivos de Cascais. Una formación rocosa situada entre acantilados que forma un escenario de profundo dramatismo y belleza. La mejor hora para visitarlo es la puesta de sol, sin embargo a toda hora verá animados caminantes en esa dirección. Una placa recuerda cuando este lugar estuvo en varios titulares en Europa, a propósito de un mago que fingió su muerte aquí. Hay en el lugar un par de cafés para comer y tomar algo al paso.
Centro de Cascais

Reconozco que tengo la mala costumbre de buscar siempre el parecido de un nuevo lugar con algo que ya conozca. Eso es muy difícil en Cascais, es demasiado único como para parecerse a otro lugar. Terminé llegando a la conclusión que Portugal es un país con identidad muy propia, excepcional y singular. El pequeño centro histórico de Cascais es una buena muestra de esto. Recorrerlo le tomará a penas media mañana. El resto del tiempo se lo puede dedicar al museo Condes de Castro, el Palacio de la Ciudadela, la fortaleza de Nuestra Señora de la Luz y el parque Merechal Carmona. No destine tiempo a la Marina que no vale la pena.  Todo está muy cerca y el caminante es sorprendido en cada rincón con postales inolvidables de un tiempo pasado que a muchos ojos fue mejor, más tranquilo, más glorioso y más feliz.
Rincones de Cascais

Indiano Nepales
Hay muchos lugares para comer en Cascais, partiendo por los restaurantes de los hoteles más elegantes, la mayoría de los cuales ofrece además de una excelente carta una vista preciosa al mar. El famoso Furnas do Guincho tiene una ubicación espléndida y una comida inolvidable. Su ambiente en exceso iluminado fue decepcionante pero se olvida con los sabores únicos de sus platos. El que consideré un diamante en bruto, fue el Indiano Nepales, no lo encontrará más que en la aplicación de el Tenedor y créame que vale la pena. Una especie de pequeña fuente de soda, con precios ridículamente baratos, una comida para no olvidar y una atención que nos hizo terminar abrazando a la única mesera de este sorprendente lugar. Solo dos personas trabajan aquí, la mesera que es originaria de Nepal y el chef que es indio, ambos hablan escaso inglés pero logran comunicarse. Es un verdadero placer ser parte del emprendimiento de gente trabajadora, con ganas de salir adelante y que deja lo mejor que tiene en cada cosa que hace. Una experiencia inolvidable. 

Si bien dentro del pueblo las distancias invitan a caminar, en las noches usamos mucho uber, hay buena disponibilidad de autos, los choferes son muy profesionales y los precios razonables. Sin embargo le recomiendo arrendar auto por un día, básicamente para recorrer la costa hacia el norte. Si bien nosotros teníamos la intención de arrendar motos para hacerlo, desistimos por la amenaza de lluvia y la recomendación del hotel que nos dijo que la ruta era solo para motociclistas expertos.
Debo decir que fue un acierto, el camino es angosto, con mucha curva y pendiente. El objetivo principal de este paseo es conocer Cabo da Roca, el punto más al oeste de toda Europa y que fue considerado el fin del mundo hasta el siglo XIV. El monolito que marca este espectacular punto dice "aquí donde se acaba la tierra y comienza el mar", una poética manera de llamarle al tenebroso concepto del fin del mundo. El escenario es perfecto para sentir la inmensidad del mar y cuanta valentía tuvieron esos descubridores para dejarlo todo atrás y lanzarse en la loca aventura de descubrir. Se respira aquí inmensidad; en la fuerza de las olas cuyo sonido trepa por los acantilados, en los ojos que se pierden en un horizonte que parece infinito y en las rocas que de alguna manera pareciera que quieren protegernos de quienes osaran invadir estas tierras tan calmas pero a la vez dramáticas. La sensación es potente y el paisaje, insisto, único. Se puede caminar por algunos senderos peligrosamente desprotegidos pero con prudencia puede volver con fotos magníficas y una experiencia inolvidable. Si no arrienda auto, hay una micro que sale desde al lado de la estación de tren de Cascais y que lo deja aquí mismo. Es el recorrido 403 que después de llegar aquí, va a Sintra. De todo lo que vimos en la zona, esto fue lo que a mi más me gusto. Realmente es un lugar que invita al silencio y la reflexión, uno no se va de aquí igual a como llegó.
Playa Cresmina (Guincho)
En el recorrido de vuelta puede visitar varias playas, destaca la  Grande do Guincho y la de Cresmina, ambas un paraíso para surfistas que en toda época del año vienen a correr olas a este lugar. Le recomiendo almorzar o tomarse un trago en el hotel Fortaleza do Guincho (http://www.fortalezadoguincho.com/en/). Una antigua fortaleza remodelada como hotel boutique que tiene vista a ambas playas y está emplazado casi colgando en las rocas, sobre el mar.

Sintra
Jardines del Palacio da Pena
Para ir a Sintra no considere ir en auto. No hay donde estacionarlo, literalmente. Llevarlo se transforma en un problema y por eso es que lo mejor es tomar el bus. Puede ser el 403 que hace la ruta vía Cabo da Roca o bien el 417 que va directo en media hora. El bus se paga al momento de subir, es cómodo y puntual. Ambos buses lo dejan en la estación de tren que está a pocos metros del centro del pueblo. Le advierto que Sintra tiene microclima, en general, bastante mas helado que sus pueblos vecinos. Vientos montañeses lo tienen a uno buscando el sol como una lagartija. Su principal atractivo está en el Palacio de la Pena y el Castillo de los Moros, ambos encumbrados en los cerros del Parque Natural de Sintra Cascais. Si bien hay varios que se lanzan caminando desde el pueblo, a mi me pareció una pérdida de energía innecesaria. Hay un bus del transporte público que lo lleva por 5 euros, claro que la fila es larga y el bus va repleto, no parece ser una travesía muy cómoda. Por el mismo precio hay decenas de carro motos que lo llevan muy cómodo y en la mitad del tiempo. Las entradas las puede comprar on line (https://www.parquesdesintra.pt/es/parques-jardines-y-monumentos/parque-y-palacio-nacional-de-la-pena/) o en el pueblo. Evite comprarlas en el palacio porque las filas pueden ser enormes. Además de recorrer el Palacio, que es un icono a la arquitectura romántica, es muy recomendable recorrer sus jardines. Esto toma tiempo y planificación. En el link de las entradas se puede obtener toda la información necesaria. Le recomiendo llegar temprano, hay mucho que ver y recorrer.
Palacio da Pena
El castillo de los Moros está muy cerca, fácilmente caminable, lleve zapatos planos, todo esto está emplazado en un cerro con bastante inclinación. Sus ruinas me parecieron más atractivas que el Palacio de la Pena que pierde un poco su encanto por la grosera cantidad de turistas que lo inundan. La visita se hace tediosa porque el ritmo de los visitantes es lento y la cantidad que hay hace muy difícil ir adelantándose. Valen la pena las vistas del valle y del vecino palacio de los Moros.
Torre invertida
Aunque era imperdible, nosotros no tuvimos tiempo de ver la torre invertida que está en el Palacio de Regaleira. Una buena razón para volver a este mágico lugar inundado de olor a pasado, historia y cuentos de hadas. Bajamos al pueblo en carro moto, están por todos lados. La parte antigua es encantadora, llena de rincones y tiendas con productos básicamente turísticos. La oferta gastronómica es bastante limitada y muy sobrepasada por la marea de turistas. No espere una experiencia inolvidable en este sentido. Antes de irse puede visitar el Palacio Nacional de Sintra que está en el centro.
Castillo de los Moros
Si tiene más tiempo para dedicarle a Sintra, le recomiendo leer la fantástica guía en http://www.sintra-portugal.com/es-sintra-portugal-guia.html llena de datos prácticos para sacar el máximo provecho al tiempo.

Cuesta dejar esta zona, llena de nostalgia y de un ritmo pausado que quienes vivimos en grandes ciudades tanto valoramos. Con la ventaja de estar a pocos kilómetros de Lisboa, los pueblos costeros son una tremenda e imperdible sorpresa. Mi sensación al terminar estos días fue de total descanso y relajo.

¡Cross check y reportar!




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